Como parte de las actividades para conmemorar los 40 años del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, este jueves 25 de septiembre se realizó en el auditorio Raúl Béjar Navarro del campus Chamilpa el conversatorio Horizontes de la investigación en Ciencias Sociales y Humanidades en Morelos. El encuentro reunió a académicas y académicos para reflexionar sobre el papel de estas disciplinas en la región.

En la mesa participaron Gabriela Mendizábal Bermúdez, presidenta de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Morelos; Elisa Lugo Villaseñor, secretaria académica de la UAEM, y Carlos Barreto Zamudio, rector del Colegio Morelos. La conversación fue moderada por el investigador Héctor Hernández Bringas, quien ofreció un preámbulo con un repaso de la trayectoria del CRIM y de su importancia en la consolidación de Cuernavaca como ciudad del conocimiento.

Las intervenciones se guiaron por tres ejes de reflexión que permitieron abrir el debate sobre los cambios sociales que han marcado a Morelos. Desde la duplicación de la población y las transformaciones del régimen político hasta los retos de la violencia y la desigualdad, el conversatorio puso en perspectiva cómo las ciencias sociales y las humanidades han acompañado estos procesos y aportado herramientas para comprenderlos; así como los retos y las deudas que se dejan en el camino.

¿Cuál es la agenda de investigación en ciencias y humanidades en el estado de Morelos?

Gabriela Mendizábal destacó que la agenda en Morelos enfrenta limitaciones estructurales, siendo la falta de recursos uno de los principales obstáculos para sostener proyectos de largo aliento. Señaló que los investigadores se ven forzados a entregar resultados en plazos cortos, lo que dificulta la madurez de los estudios. También enfatizó la necesidad de vincular la academia con sectores estratégicos como las empresas y el gobierno, de manera que las investigaciones respondan a problemáticas concretas. A su juicio, el reto está en evitar que las decisiones sobre educación se reduzcan a la lógica de las elecciones inmediatas.

Por su parte, Elisa Lugo sostuvo que las investigaciones en humanidades y ciencias sociales deben “invertirse hacia el estado y la sociedad” y no quedarse atrapadas en una burbuja teórica. Para la académica, los estudios deben dialogar directamente con las comunidades y ofrecer alternativas frente a problemáticas como la violencia o la construcción de una cultura de paz. Agregó que la investigación en Morelos adolece de fragmentación e individualismo, sin coordinación suficiente entre instituciones. Propuso formalizar redes académicas solidad y llamó a generar estrategias de divulgación para acercar a los jóvenes, frente a la caída de matrícula en estas disciplinas y al desinterés creciente por temas sociales.

En su intervención, Carlos Barreto ofreció un repaso histórico que ubicó a Morelos como un polo de desarrollo académico desde hace cinco décadas, con figuras pioneras como Enrique Crespo, Antonio Vega y Antonio Monroy. Recordó la creación de instituciones como el Colegio Morelos, el CRIM y las facultades de humanidades y sociología en la UAEM, que marcaron hitos en la consolidación de la investigación local. Sin embargo, subrayó que en la actualidad el desafío es mirar hacia lo regional, atendiendo fenómenos inmediatos como las migraciones, los megaproyectos y la explotación de recursos. Barreto advirtió que uno de los pendientes es la divulgación de los hallazgos, pues los investigadores no han logrado traducir sus resultados a la agenda pública.

También se debe volteara a la formación docente

Elisa Lugo resaltó que la evolución de las carreras sociales en la UAEM respondió siempre a necesidades de contexto, pero hoy es necesario replantear la docencia. Consideró urgente recuperar el sentido integral de estas áreas y volver al humanismo mexicano como base formativa, más allá de la especialización disciplinaria. Insistió en que este enfoque debe permear no solo a las ciencias sociales, sino también a las exactas, mediante una actualización de la planta docente.

Zamudio expuso que las humanidades enfrentan un panorama desigual: mientras los posgrados atraen más estudiantes, las licenciaturas han perdido matrícula, sobre todo tras la pandemia. A esto se suman factores extraacadémicos como la salud mental y la falta de promoción de estas vocaciones. Propuso regionalizar los planes de estudio con contenidos propios de Morelos y así garantizar una vinculación directa. Barreto advirtió que muchas veces se investiga lo extranjero antes que lo local, lo cual debilita el impacto inmediato en la realidad del estado.

Al tomar la palabra, Mendizábal enfatizó la falta de planeación en la creación de carreras y criticó que se repitan programas sin considerar si el estado puede sostenerlos ni si hay campo laboral para los egresados. Subrayó que este rezago se hace más evidente ante la rapidez de los avances tecnológicos: mientras la innovación científica se renueva cada dos años, los planes de estudio tardan hasta seis en implementarse. Como resultado, los jóvenes se gradúan con herramientas desfasadas. Insistió en la pertinencia social de la oferta académica y en generar condiciones de inserción laboral dignas para los egresados.

¿Cómo lograr que el potencial tenga mayor incidencia en la vida pública en el estado?

Para Zamudio, el gran reto de las ciencias sociales y humanidades está en su capacidad de influir en las políticas públicas a través de la vinculación institucional. Explicó que los investigadores pueden aportar diagnósticos y perspectivas a distintas instancias, pero para incidir realmente deben transformar sus hallazgos en formatos accesibles así como el apoyo de diversas instancias. Destacó la importancia de foros comunitarios como espacios de democratización del conocimiento, donde la sociedad comprenda cómo las investigaciones se relacionan con su vida cotidiana. Recordó, como ejemplo, la experiencia interinstitucional en torno a la denominación de origen del mezcal, que vinculó academia, gobierno y comunidades, demostrando que la investigación en territorio puede arrojar soluciones concretas y pertinentes.

Gabriela Mendizábal subrayó la responsabilidad de los investigadores para comunicar la relevancia de sus disciplinas a la sociedad. Señaló que el reto no es únicamente producir conocimiento, sino lograr que este permee en la población fuera de las universidades. A ello sumó la dificultad de establecer vínculos entre pares, pues muchas veces ni siquiera se sabe qué están trabajando otros colegas, lo que complica la coordinación interinstitucional. En su opinión, se requieren planes estatales de largo plazo, más allá de ciclos sexenales, que integren a rectores, autoridades y académicos, con el fin de proyectar el desarrollo del estado sobre bases sólidas y sostenibles.

Finalmente, Elisa Lugo Villaseñor destacó que el autoconocimiento y el trabajo interdisciplinario son herramientas clave para tener mayor incidencia. Reconoció que, en el caso de la UAEM, el apoyo del CRIM ha sido fundamental para abrir miradas interdisciplinares que permiten metodologías y abordajes más amplios. Consideró que este tipo de colaboraciones facilitan la integración de diversos sectores en torno a problemas comunes, lo que podría materializarse en observatorios temáticos. Enfatizó que revisar los planes de estudio a la luz de los nodos de desarrollo estatal y nacional es una tarea compartida por todos los sectores. Cerró su intervención planteando un desafío adicional: reflexionar sobre el papel de las humanidades frente a la inteligencia artificial y su potencial ético para llegar a las comunidades.

Grupo de personas en una oficina

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. De izquierda a derecha: Carlos Barreto Zamudio, rector del Colegio Morelos; Fernando Lozano Ascencio, director del CRIM-UNAM; Héctor Hernández Bringas, moderador e investigador del CRIM; Elisa Lugo Villaseñor, secretaria general de la UAEM y Gabriela Mendizábal Bermúdez, directora de la ACSHEM. Foto: Jazmin Aguilar

Personas sentadas en una mesa

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. En el conversatorio se discutieron los desafíos actuales de las ciencias sociales y humanidades en Morelos. Foto: Jazmin Aguilar

Mujer sentada frente a una mesa con un celular en la mano

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Gabriela Mendizábal, señaló que la falta de recursos es uno de los factores que limita la madurez de las investigaciones sociales en el estado. Foto: Jazmin Aguilar

Mujer hablando por telefono

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Elisa Lugo señaló la necesidad de replantear la formación docente en humanidades, recuperando un enfoque integral y humanista que también permee en las ciencias exactas. Foto: Jazmin Aguilar.

Hombre sentado en una silla

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Carlos Barreto Zamudio, destacó la trayectoria histórica de las instituciones locales en la consolidación de Cuernavaca como ciudad del conocimiento, pero advirtió que hoy el reto es atender fenómenos regionales. Foto: Jazmin Aguilar.

Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

En el marco de las actividades de los 40 años del CRIM, se invitó a la comunidad a visitar la exposición fotográfica “Semillas: La milpa y sus diversidades” de Edith Pérez Flores; las fotografías forman parte del archivo de la Cátedra UNESCO sobre Patrimonio Cultural Intangible y Diversidad Cultural. Foto: Jazmin Aguilar.

La Jornada Morelos