

En lo que va de la actual administración estatal, el Sistema DIF Morelos ha concretado siete procesos de adopción, lo que representa un avance en la atención del rezago heredado por el gobierno anterior, informó Kenia Lugo Méndez, titular de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia (Pronnaf).
La funcionaria señaló que, aunque el número aún es bajo en comparación con la demanda de familias interesadas en adoptar, los siete casos formalizados reflejan un proceso más ágil, transparente y con prioridad en el interés superior de la niñez.
Lugo Méndez explicó que durante el sexenio de Cuauhtémoc Blanco Bravo (2018–2024) se registraron únicamente dos adopciones legales en todo el periodo, lo cual dejó un rezago considerable en los expedientes de menores susceptibles de ser integrados a un núcleo familiar.
“Estamos hablando de un rezago histórico que estamos tratando de revertir. Cada proceso de adopción es complejo, implica evaluaciones psicológicas, legales, estudios socioeconómicos, y sobre todo, garantizar que el entorno sea seguro y estable para las niñas y niños”, comentó.
De acuerdo con datos del DIF Morelos, actualmente alrededor de 15 solicitudes son analizadas para la adopción de menores que permanecen en el albergue de la institución. No todos son elegibles de forma inmediata, ya que algunos aún enfrentan procesos judiciales relacionados con la pérdida de la patria potestad o medidas de protección temporal.
La procuradora resaltó que uno de los principales obstáculos para concretar más adopciones radica en la burocracia judicial y en los procesos prolongados para declarar la situación jurídica de los menores. A pesar de ello, subrayó que se ha fortalecido el trabajo interinstitucional con juzgados, fiscalías y dependencias del gobierno estatal para acelerar los procedimientos dentro del marco legal. No obstante, derivado de la entrada en un periodo de receso en el Poder Judicial (por vacaciones), será hasta el próximo mes de septiembre cuando se retomen los casos.

Asimismo, se ha buscado fomentar una cultura de adopción responsable, sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de abrir el corazón y el hogar a niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de abandono, maltrato o negligencia.
“Más allá de las cifras, cada adopción representa una nueva oportunidad de vida para un menor. Nuestro compromiso es seguir trabajando para que ninguna niña o niño crezca sin el amor y protección de una familia”, puntualizó Lugo Méndez.

