Historias de desaparición forzada, violencia, acoso, feminicidios e injusticias son los reclamos en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, pero también hubo relatos esperanzadores.

Lo anterior en el marco de la marcha del 8 de marzo. Esas voces explican por qué este sábado miles de mujeres salieron a marchar.

“Llevamos mil días sin saber de mi sobrina”

Ana Karen camina con un cartel en el que se lee el nombre de su sobrina: Ariadna Romina. Desapareció el 12 de julio de 2022. Su madre la había dejado con su padre para una convivencia normal, pero cuando fue a recogerla al día siguiente, ambos habían desaparecido.

“Al principio, la familia de él nos ayudó a buscarla, pero después se negaron a seguir apoyando”, relata. Con el tiempo, se enteraron de que habían estado en distintos lugares dentro y fuera del estado.

“La familia de él sabe dónde está, pero se niega rotundamente a decirlo. Las autoridades ministeriales tampoco los obligan a hablar”, denuncia.

La incertidumbre pesa sobre su familia, que sigue sin respuestas. “Llevamos ya mil días sin saber dónde está mi sobrina. Desde que tenía tres años no sabemos nada de ella”.

Ana Karen se aferra a la esperanza de encontrarla y le envía un mensaje:

“Que sepa Romina, Mariana Romina, que la seguimos buscando. No nos vamos a rendir”.

“Otro año sin Susana Vanessa”

Un grupo de personas de pie en la calle

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El rostro de Susana Vanessa Cruz Barrios se multiplica en pancartas y volantes. Su madre, Alba Fabiola Cruz Barrios, no ha dejado de buscarla desde que desapareció el primero de enero de 2022, durante el carnaval de Jiutepec.

“Ella es mujer, madre, hija, nieta y sigue desaparecida. Aún tenemos que buscarla para que regrese con vida a casa”, expresa con la voz entrecortada.

Asegura que hay indicios sobre su paradero, pero la falta de voluntad de las autoridades impide cualquier avance en la investigación.

“Hay formas de encontrarla. Solo es cuestión de que las autoridades hagan su trabajo”, señala.

Su exigencia al nuevo fiscal es clara: “Que nos otorgue una cita para que las madres buscadoras podamos dialogar sobre la grave problemática en Morelos y la falta de avances en nuestras carpetas de investigación”.

Sobre el trabajo del anterior fiscal, es tajante: “No, fue pésimo y no hizo nada”.

“Las mujeres no se deben tocar, no se deben violar, no se deben matar”

Victoria, de ocho años, observa la marcha con la seriedad de alguien que comprende la urgencia del momento. Camina vestida de mariposa y cuando le preguntan por qué decidió unirse a la protesta, responde sin titubear: “Porque hay muchos accidentes y yo dije: ‘Las mujeres no se deben tocar, no se deben violar, no se deben matar’. Entonces, decidí meterme a la lucha para que ya no les peguen ni les hagan daño”.

Su madre la acompaña y la mira con orgullo. “Ella sola decidió venir y quiso vestirse así”, comenta.

Victoria explica que su atuendo de mariposa tiene un significado especial: “Porque representa la libertad”.

“Queremos alzar la voz por todas las doctoras que han sido asesinadas”

Un grupo de personas de pie en la calle

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Natalia Nava, doctora recién egresada, marcha junto al contingente de salud. Su lucha es por la seguridad de las médicas en el país, especialmente las que realizan su servicio social en comunidades aisladas, sin protección ni vigilancia.

“Nos manifestamos porque queremos alzar la voz por todas las doctoras a las que les han arrebatado la vida en el servicio social”, declara.

Recuerda el caso de Mariana Sánchez, asesinada en 2013.

“Estaba en una comunidad y había denunciado múltiples veces el acoso de un hombre, pero nunca le hicieron caso”, lamenta.

El acoso en el sector salud es una realidad que también ha vivido en carne propia.

“En el IMSS regional número uno, un doctor acosaba a alumnas e internas en cirugías, cuando están vulnerables y sin posibilidad de defenderse”.

Natalia relata su experiencia: “Estaba en una cirugía, completamente vestida con la indumentaria estéril, y este doctor se acercó por detrás, me tocó y me presionó con su cuerpo”.

A diferencia de muchos otros casos, ella logró denunciar y que se tomaran medidas.

“Gracias a que conté con apoyo legal y testigos, se tomó acción. Pero muchas veces no nos escuchan”. Sin embargo, el agresor no recibió una sanción ejemplar. “Solo lo corrieron del IMSS, pero sigue ejerciendo como cirujano plástico en el ámbito privado”, denuncia.

En su generación, calcula que hubo entre 10 y 15 casos de acoso, pero solo dos se resolvieron.

“Marcho por las mujeres que están en prisión injustamente”

María Luisa Villanueva Márquez conoce de cerca la injusticia. Pasó años en prisión y ahora lucha por el reconocimiento de su inocencia y por las mujeres que, como ella, fueron encarceladas sin una defensa adecuada.

“No es la primera vez que marcho. Ya es la tercera desde que salí de prisión el 2 de febrero”, dice con determinación.

“Berenice, donde quiera que estés, te necesitamos”

Un grupo de personas de pie en la calle

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Fabiola Ramírez Cruz no ha vuelto a ver a su hija Berenice Ocampo Ramírez desde el 26 de noviembre de 2023. Tres días después, desapareció.

“Estoy destrozada, pero tengo fe en que Dios hará el milagro de traerte a casa”, dice entre lágrimas.

Recuerda que su hija vivía sola.

“Salió y ya no se supo nada de ella. Los mensajes dejaron de llegar. Hay una persona sospechosa, pero la fiscalía no ha hecho nada”.

Estrella Pedroza