Angélica Estrada

Fue una mañana de domingo distinta en Tétela del Monte. El aire fresco de la jornada electoral se mezclaba con la expectativa de un momento que, para muchos, marca un antes y un después en la democracia morelense.

En la casilla 208, ubicada en la escuela “Venustiano Carranza” de este poblado de Cuernavaca, la gobernadora Margarita González Saravia hizo su aparición, no como la jefa del Ejecutivo del estado, sino como una ciudadana más que acudía a ejercer su derecho al voto.

El proceso fue ágil; en poco más de cinco minutos, la mandataria emitió su sufragio, dejando constancia de su participación en una contienda sin precedentes.

«Acudí a votar porque creo en la fuerza del pueblo y en el poder de la democracia», declaró González Saravia ante los medios, su voz resonando con el peso de la jornada. No era un día cualquiera; era, como ella misma lo definió, una jornada histórica. Por primera vez en México, las riendas del Poder Judicial dejaban de ser exclusividad de cúpulas para pasar a manos del pueblo. «Por primera vez, las y los ciudadanos podemos elegir a quienes integrarán el Poder Judicial. Ya no más decisiones a puerta cerrada. Ahora el pueblo decide», enfatizó.

El llamado de la gobernadora fue claro y directo a sus conciudadanos. «A las y los morelenses, les invito a participar. Lo importante es alzar la voz y construir juntas y juntos una justicia que realmente sirva al pueblo», instó, pintando un futuro donde la justicia sería un reflejo genuino de las necesidades populares.

Con un tono de optimismo y desafío, González Saravia concluyó su mensaje con una invitación a la acción colectiva. «Vamos a demostrar que en Morelos sí participamos, que no somos indiferentes, que queremos un cambio verdadero. ¡Salgamos a votar por el futuro de nuestra democracia!» Su voz, un eco de la voluntad ciudadana, cerraba un capítulo y abría la puerta a una nueva forma de entender la participación democrática en Morelos.

Angélica Estrada