En días pasados, se reunieron integrantes de la selección mexicana que participó en el Tazón Azteca de 1984, con la finalidad de conmemorar 40 años de dicho encuentro, en el cual los nacionales vencieron 22-15 a Tarleton State University.

Y aunque en efecto, son 40 años de distancia, la historia que dio vida a este juego inició en 1966, cuando Diego García Miravete, quien fue el head coach de la selección, jugaba para la UNAM. Años después, como entrenador en jefe de los Cóndores, conquistó 9 títulos de Liga Mayor.

“Cuando enfrenté a Tarleton en el Tazón Azteca de 1966, yo era jugador de los Pumas, y me dolió mucho la derrota que nos infringieron por 42-8”, recordó García Miravete, quien estuvo presente en la conmemoración.

Lo que buscó García Miravete fue un nuevo enfrentamiento ante Tarleton State University, ya como entrenador en jefe de la selección mexicana.

Y los resultados fueron muy buenos: “Afortunadamente ONEFA se puso las pilas, y en un lapso de ocho días se armó todo”.

El encuentro se llevó a cabo en el hoy denominado Estadio Azul, antes Estadio de la Ciudad de los Deportes, el 15 de diciembre de 1984.

Y muchos de los integrantes de ese gran equipo se dieron cita en un restaurante para ver de nuevo el encuentro, que fue transmitido por la señal de Canal 11, con la participación de un equipo legendario de comentaristas: Sergio Villamar, Rafael Hijar y el historiador Alejandro Foster; con la participación del inolvidable Pedro Tudón, en los comentarios de medio tiempo.

La ocasión se prestó para los aplausos, las bromas y revivir tantos recuerdos que deja una experiencia como esta; pero sobre todo reflejó esa gran camaradería que surgió entre jugadores de diferentes equipos y que se mantiene hasta estas fechas.

García Miravete nos platicó que esa gran camaradería surgió cuando tomó la decisión de organizar un desayuno para el equipo, en el ya desaparecido restaurante Mauna Loa.

“Decidí integrar las mesas por posiciones, sin importar su equipo de origen; y en cuestión de minutos ya todos estaban en amena charla”.

Y ese ánimo y amistad de mantienen intactos pese a que ya han pasado 40 años.

Presente en la comida también estuvo el profesor Felipe Cigala, quien fuera el preparador físico de García Miravete durante toda su etapa en Cóndores.

Y el día del juego contó con la participación de grandes integrantes de su extraordinario staff, como Antonio Roji, su coordinador defensivo; Adolfo Jamal, coach de backs defensivos; y Alfredo Oliveros y Eduardo Waldy Obregón, (QEPD), entre otros; además de la presencia del head coach de UPIICSA, Mario Borges; y los universitarios Antonio Toño Paz y Julio González.

Al dirigirse a la concurrencia, Diego García Miravete señaló: “Me siento muy, muy orgulloso, de verlos así, sonrientes, como hace 40 años”.

Y añadió: “En ese 1984 el Tazón no se había jugado desde 1980, pero para la ocasión en que nos tocó revivir el juego hubo una gran participación de ONEFA y a partir de entonces se convirtió en el juego máximo de nuestro país”.

En el estadio se vivió una gran fiesta, y al medio tiempo se entregaron reconocimientos a algunos de los integrantes de la selección mexicana que participó en el primer Tazón Azteca, denominado entonces Tazón de la Plata, donde México sorprendió derrotando 24-19 a la Base Aérea de Randoplh Field, que contaba entre sus filas con tres All Americans.

El legendario head coach del equipo, Roberto Tapatío Méndez, encabezó el grupo de personajes galardonados.

Después de García Miravete tomó la palabra Marco Ramos, integrante de la selección de 1984 y en ese entonces quarterback de los Cóndores: “Dos de los jugadores del equipo, Roberto Cano y Eduardo Venegas, me solicitaron hacer una convocatoria para conmemorar los 40 años del juego, mismo que fue muy trascendente para toda la historia del futbol americano”.

Y prosiguió: “Viendo de nuevo el juego me doy cuenta que teníamos una gran defensiva; y la presencia de tantos jugadores de gran calidad hizo que la batalla por ganarse un lugar como titular convirtiera los entrenamientos en una lucha muy intensa, porque queríamos demostrar a todos quiénes éramos.

Eso nos permitió imponernos a un equipo muy grande, parecían los Pieles Rojas, pero más altos, ágiles y rápidos”.

Finalmente, todo se conjugó para lograr la victoria.

“Nos unimos como equipo y fue algo excepcional haberle ganado a Tarleton”.

Los jugadores mandaron hacer playeras conmemorativas, similares a las que lucieron los integrantes del staff de coacheo ese día, con su número estampado en la manga; y algunos, como Marco ramos (16), Mauricio Carmona (93) y Enrique Morales (88), incluso portaron orgullosos sus jerseys de juego, que según comentó el coach García Miravete, son similares a los que portó la selección en el Tazón Azteca de 1966.

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Jorge Iglesias Cervantes