

27 poetas de 11 países se reunieron este fin de semana en Cuernavaca Poesía, un encuentro internacional que convirtió a la capital en un territorio abierto para la palabra, la escucha y el diálogo poético. Organizado por el poeta estadounidense Indran Amirthanayagam, junto con Euridice Román de Dios de México, Valentina Rojas de Colombia e Evans Okan de Haití, ofreció diversas actividades en el Museo Morelense de Arte Contemporáneo “Juan Sorino”, la Escuela de Enfermería de la Cruz Roja, en Espacio M y finalizó en la Ayudantía municipal de Emiliano Zapata.
Además de las lecturas, el festival incorporó conversatorios sobre temas contemporáneos como inteligencia artificial, medio ambiente, migración, paz y memoria histórica, así como presentaciones de libros. El comité anunció que el festival también prepara una antología digital con miras a una edición impresa que reúna la obra de esta edición, como un documento tangible del encuentro.
En entrevista para La Jornada Morelos, el poeta Indran explicó que la intención principal del encuentro es acercar la poesía a estudiantes y lectores jóvenes.
“Queremos que la poesía circule y se escuche, que llegue a quienes no suelen asistir a festivales literarios”, señaló. Agregó que el recibimiento en Morelos ha sido clave: “Encontramos un público muy abierto y con gran curiosidad; eso nos motiva a regresar”.
Por su parte, Eurídice, integrante del comité organizador, destacó la importancia de abrir espacios accesibles para que la comunidad pueda acercarse a la literatura. “La poesía es un punto de encuentro. No solo compartimos textos: compartimos experiencias y miradas del mundo”, dijo. Subrayó que la participación de autores internacionales enriquece el diálogo cultural del estado.
Escritura en colectivo
Una de las actividades más cercanas que se desarrollaron, fue la escritura colectiva de un poema, en dicha actividad, cada poeta elegía una palabra al azar de un pequeño recipiente, escribía una frase en un papel y lo doblaba como un pergamino antes de pasarlo al siguiente participante. Con este gesto, el poema avanzaba de mano en mano, construyéndose a partir del ritmo e intuición que cada uno le ponía. El resultado, un poema inesperado un “cadáver exquisito” conformado por palabras aleatorias que encontraron sentido al leerse en voz alta.

Durante la velada, realizada en Espacio M, los escritores compartieron demás, pequeños fragmentos de sus poemas acompañados de la cata de mezcales de Dany Hurpin. En estas intervenciones, el poeta iraní Mohsen Emadi entonó en persa fragmentos de Bodas de sangre de García Lorca; Fausto Vela del Ajusco recitó su poema Grabación de la última llamada de Rosario Castellanos. Más adelante, desde Bolivia, Ada Zapata Arriarán declamó Voltare un poema que construyó con palabras inventadas, un lenguaje imaginario que, aun sin significado literal, conectó con la emoción de quienes la escuchamos.
Voces encontradas
Entre la vívida convivencia los testimonios de los poetas revelaron la diversidad creativa que confluyó en Cuernavaca: Sagzel, de Aguascalientes, compartió la creación de su idioma olfe, una lengua nacida para expresar emociones que las palabras comunes no alcanzan. El escritor cuernavaquense Fernando Vela, presentó el quinto tomo de Ximena, un libro que sigue las historias de los pueblos que recorre una viajera. El brasileño Marcus Groza habló sobre la riqueza del intercambio entre lenguas y miradas, y recordó que la poesía también nace de lo cotidiano. Karloz Atl, un poeta náhuatl-mestizo de la Ciudad de México compartió fragmentos de su obra en náhuatl y español, incluidos libros premiados como Espina. El guatemalteco Juan Guillermo Olera subrayó que la poesía le ha permitido reflexionar sobre identidad, el movimiento entre países y la palabra como territorio para reconstruirse.
Al cierre, Ebats Okan, poeta haitiano y parte del comité organizador, destacó que el festival reunió voces de varios países para demostrar que la poesía todavía puede unir en un mundo que se empeña en dividir. Señaló que estos encuentros permiten romper fronteras simbólicas y sanar emociones desde la convivencia intercultural: “Aquí no hay distancia, solo cercanía”. Antes de despedirse, invitó al público a la presentación de su novela Entre mis raíces y el exilio, que será el 18 de diciembre de 2025 en Espacio M, una obra autoficcional publicada por el sello de N.Y. Sur de América que, dijo, propone un viaje hacia uno mismo para encontrar claridad y transformación.
Los Poetas reunidos en Espacio M, donde el ejercicio del Cadáver Exquisito abrió una conversación sobre comunidad y creación colectiva. Foto: Cortesía.

Norma Zamarrón dando lectura al poema colectivo. Foto: Jazmin Aguilar

Fragmento del poema colectivo “Cadáver Exquisito”. Foto: Jazmin Aguilar

