

* Líderes de comunidades originarias de seis entidades se reunieron en Teopanzolco, Cuernavaca, para apoyar el documento.
* Defienden autodeterminación, territorios, lenguas, consulta libre y reparación de daños.
Llegaron a Cuernavaca desde diferentes regiones de lo que hoy es México. Algunos viajaron desde tierras de pastizales altos, en Coahuila; otros, desde los valles con tierra de diferentes colores, en Oaxaca; también llegó gente de la Sierra Madre Oriental, en Nuevo León; del fértil altiplano en Guanajuato, de los territorios lacustres del Estado de México y de la selva seca caducifolia de Morelos. Llegaron todos, ayer, a Teopanzolco, a celebrar el Día Internacional de los Pueblos Originarios.
En ese predio, habitado desde el año 1150 y conocido por los tlahuicas como El lugar del templo viejo, los asistentes realizaron un ritual y una danza propiciatoria antes de un evento en el que se firmó la adhesión de decenas de líderes indígenas a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
El documento, signado con el testimonio de autoridades constitucionales de Cuernavaca y del estado de Morelos, es el texto que desde 2007 fue aprobado por la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, y que ha avanzado lentamente por el mundo, en busca de ser adoptado en todas las geografías del planeta.
El corazón de la Declaración está integrado por cinco principios, que enlistó el Gobernador Superior Indígena y Pluricultural de Morelos, Manuel Gómez Vázquez:

“El derecho a la autodeterminación, es decir, a decidir nuestro destino. El derecho a nuestros territorios, tierras, recursos y saberes para protegerlos con sabiduría. El derecho a hablar nuestra lengua y educar a nuestros hijos según nuestra cosmovisión. El derecho a ser consultados de forma libre y previamente informada sobre toda decisión que afecte a nuestros pueblos. Y el derecho a la reparación cuando hayamos sido vulnerados”, detalló Gómez Vázquez.
Antes de que hablaran los líderes, la gente se congregó en el pasto fresco, entre las dos escalinatas de la pirámide mayor de Teopanzolco; la dedicada al dios de la lluvia y la dedicada al dios de la guerra. Eran, aproximadamente, doscientas personas. La mayoría vestía ropas blancas y muchos portaban en la cabeza la banda de color rojo llamada Ixkalmécatl.
En ese lugar formaron un círculo alrededor de una ofrenda con frutos, semillas, flores, mezcal y copal. Cuando sonaron los acordes del tambor tradicional o teponaztli, del caracol marino o Atltecocolli y de los silbatos ocarina de barro, un grupo de veinte hombres, mujeres y niños danzó, para ofrecer y para pedir armonía y buena ventura. Sus pies ágiles y sus manos generaban el granulado arrastre de esos cascabeles vegetales que portan en las pantorrillas y que llaman coyoleras; mientras sus manos agitan los ayacastles o sonajas; la mayoría eran miembros de la agrupación Kalpuli Huahuecoyotl, de Cuernavaca, pero también hubo gente de Jojutla, Tlaltizapán, Chiconcuac y Temixco.
Luego se repitió la ofrenda en el vestíbulo del moderno auditorio Teopanzolco, donde personal militar encabezó los honores a la bandera mexicana y donde argumentaron sobre la importancia de la celebración el Presidente Municipal, Julio Urióstegui Castañeda; el director de Derechos Humanos del Gobierno de Morelos, Fernando Bizarro González; el rector de la Universidad Interamericana, José Alberto Pérez Apaéz y los Gobernadores indígenas de Guanajuato, Mauricio Mata; de Oaxaca, Salvador Basante Morales ; así como Lázaro Emilio Rubio, Presidente del Gobierno Nacional Superior Indígena y Pluricultural de México, e Ituriel Moctezuma, descendiente y representante de la familia el emperador mexica Moctezuma.
Ellos llegaron a Cuernavaca desde diferentes regiones de México y de Morelos. Ayer, sus representantes, firmaron en El lugar del templo viejo la adhesión a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Antes de firmar la adhesión a la declaración de la ONU se hizo una ceremonia frente a la pirámide de Teopanzolco. Foto: Antimio Cruz.
En el vestíbulo del Auditorio Teopanzolco se colocó una ofrenda para pedir buena ventura para los pueblos originarios. Foto: Antimio Cruz

Manuel Gómez, Gobernador Indígena de Morelos detalló los derechos que protege la Declaratoria de la ONU. Foto: Antimio Cruz

