Fernando González Domínguez*

La semana pasada, Brian Wilson y Paul McCartney tenían la misma edad: 82 primaveras. Brian habría cumplido 83 el 20 de junio; Paul lo hizo el 18 del mismo mes. Wilson acaba de fallecer sin lograrlo, le faltaron nueve días. Paul acaba de celebrar su cumpleaños en compañía de familia, amigos, millones de reproducciones en las radios tradicionales y descargas digitales que sólo se cuentan en números de seis ceros. Queremos mucho a Paul. Happy Birthday, digo yo.

Admiración mutua en la obra de los grandes

Brian y Paul fueron amigos muy cercanos en los intensos años sesenta. McCartney sentía genuina admiración por el trabajo de Brian con los Beach Boys; a cambio, Wilson -como todos en esos años- veía a The Beatles como la cúspide de un movimiento social juvenil revolucionario. El padre y el hermano de Wilson habían ya dado forma a una agrupación que de origen se llamó los Pendelton’s junto a Mike Love, Al Jardine y Bruce Johnson. Los “chicos de la playa” iniciaron una corriente musical muy popular a base de acordes de surf, rock and roll y complejos ensambles vocales; Eran el frente de lucha americana a la invasión inglesa que permanentemente le presentaba al mercado americano una y otra, y otra banda lidereados todos por los Beatles y los Rolling Stones. Ya surgirían con fuerza los éxitos de los Doors, de los Creedence Clearwater, del Grand Funk, y de la Janis junto a Hendrix más adelante. Se acercaba el verano peligroso.

Rubber Soul y la revolución del sonido

Mientras The Beatles trabajaban en el álbum Rubber Soul, dejano estupefactos al mundo con un nuevo sonido y ensambles que se alejaban de la primera etapa de rock and roll; del easy listenning, a lo yeah yeah. El Rubber Soul trazó un nuevo camino para la industria y empezó a direccionar desde ese 1965, a músicos y compositores por una música más profunda y de mayor significado. Este álbum contiene nada menos que “In My Life”, la pieza que calificó Lennon como la mejor de toda su obra.

Confiesa Brian Wilson que, escuchó el disco antes de su lanzamiento oficial, gracias a su cercanía con Paul, y este literalmente “le voló la cabeza”. Lo escuchó con su esposa Marilyn Rutherford, cuando terminó la reproducción, ella suspiraba y tenía lágrimas en los ojos. “Tengo que mejorar esa joya, se propuso Wilson y dejó de presentarse en giras y en vivos para dedicarse básicamente a producir un nuevo sonido para los Beach Boys.

El nacimiento de Pet Sounds

Con paciencia, meses de trabajo y altos presupuestos, Brian fue tejiendo un elepé que le llegara siquiera a los talones al de los de Liverpool, pero producido en estudios de California. El resultado fue Pet Sounds, que vio la luz en mayo del año 1966.

Aunque en Estados Unidos tardó un poco en comprenderse (alcanzando solo el lugar 10 en las listas) y no fue disco de oro como casi todos los trabajos anteriores del sonido surf; En Reino Unido voló como cuete al segundo sitio y agotó sus copias rápidamente. Bruce Johnston cuenta que llevó el disco en su equipaje a Reino Unido, entregando una copia a Paul y otra a John Lennon. Con esos jueces de avanzada de lujo, cuenta, “les puse la primicia en un fonógrafo portátil en un cuarto de hotel”. Los dejó boquiabiertos y John sólo alcanzó a decir: ¡ponlo de nuevo! Hubo de escucharlo tres veces antes de que se dijera un woow. Acababa de nacer una estrella.

El legado de un genio

Desde entonces, todas las referencias de grandes figuras de la industria, músicos, productores, arreglistas, directores de orquesta y corales han considerado Pet Sounds una de las grandes obras maestras de la historia de la música y a su creador principal como un genio. El malogrado Brian Wilson cuya vida concluyó hace unas horas, deteniendo el tormento de una vida salpicada de injusticias y de secuelas de drogas que no fueron suficientes para impedir la producción de su Pet Sounds. La gran injusticia fue el severo trato de su padre, que de niño de un golpe con una plancha le lastimó para siempre el sentido de la audición; su futura herramienta de trabajo. Paradoja vital de lo que se convertiría: un genio musical. Consumió drogas por mas de cuarenta años. Declaró hace poco que “se arrepentía totalmente de haber tocado el LSD -droga legal en los sesenta-. Desearía no haberlo hecho”.

Una influencia innegable

Considerado como pop barroco (como Una pálida Sombra de Procul Harum, por ejemplo) Pet Sounds se ha calificado como uno de los más bellos LP. Pet Sounds fue una inspiración para Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Dice Paul que mientras armaban “Paper Back Writer” para Revolver, les sonaba en la cabeza todo el tiempo lo que había producido Wilson. Han declarado los propios Beatles que la obra de Brian “estuvo en nuestras mentes muchas semanas. “Sin Pet Sounds no existiría el Sargent” aceptó el productor beatle George Martin.

Se dice que el LP es un homenaje a Phil Spector de infausta memoria, pero también genial productor inventor de la “pared del sonido” que estrenara con el trío vocal de su mujer la cantante de las Ronnettes Verónica Bennet, en la icónica pieza “Be my Baby”. Quisieron los Beach Boys nombrar el disco con las iniciales P y S de Phil también productor de los Beatles. La fotografía con los animales en la portada -ese si, poco ingeniosa- del acetato se tomó en un zoológico. Si usted quiere tomarse una “selfie” en ese mismo lugar deberá pagar 50 dólares al San Diego Zoo, por cierto.

Entre tragedias y reconocimientos

Dennis Wilson, hermano de Brian y miembro fundador de la banda: en un ataque de furia tira al mar pertenencias muy apreciadas y al querer rescatarlas se ahoga. El presidente Reagan concede a la familia un sepelio marino, prohibido en las leyes americanas. Wilson pasa del consumo de sustancias a la tutela de psiquiatras durante el resto de su vida que concluyó con demencia senil. Su vida y sus placeres estaban asociadas siempre a un estudio de grabación que hacía que “las voces actuaran como instrumentos”, como lo comentó Lennon alguna vez.

La revista Rolling Stone colocó Pet Sounds entre los 50 mejores discos de todos los tiempos y Brian entre los 15 mejores compositores y los 10 mejores productores. A ese legado también se suma la producción mas vendida de la banda Beach Boys, que alcanzó el éxito inmediato: “Good Vibrations”.

Para Clapton Pet era la maravilla musical. Para Elthon John bella genialidad. Para Tom Petty “no es exagerado compararla con algo de Beethoven”. “Jodido genio ese tío dijo” John Lennon. Andrew Olham mánager de los Rollings “fantástica técnica pop”. “Tiene una de las canciones mas bellas de la historia Only God Knows se llama afirmaba” James Paul Mc Cartney.

En una anécdota reveladora, Michael Vosse amigo de Wilson, cuanta que viajando en automóvil con Brian se escucha al locutor anunciar una nueva canción de los Beatles: “escuchemos de su nuevo álbum Strawberry Fields Forever. Empezó a sonar la canción y Brian preguntó angustiado: “¿Lo hicieron ya?”. Sabía que The Beatles habían llegado al punto que él estaba buscando. ¿Lo hicieron ya? dijo de nuevo mostrando que sospechaba hacia donde se dirigían los trazos del camino señalado por Rubber Soul, Revolver y su aclamado Pet Souns. Entre emocionado y molesto se preguntaba si ya había ocurrido lo que el traía en la cabeza.

El asombro del Beatle y el rechazo de Kaye

Fue Mc Cartney el presentador -no podía ser otro- de Wilson en su introducción al Salón de la Fama de la Música. Dijo “sólo siento admiración y respeto”. Ahora que partió dijo James Paul: “sus canciones eran sencillas y brillantes”. Tenía el misterioso sentido del genio musical que producían obras dolorosamente especiales sostuvo el Beatle y máximo músico de la historia, digo yo.

Hace unas horas Carol Kaye rechazó entrar a ese mismo salón de ilustres. Conocida como “La primera dama del Bajo –Paul ha dicho que lo primero que le sedujo de Pet fue la música del bajo- la señora Kaye se sintió ofendida al reproducirse el calificativo de “demoledora” (wrecking) como se nombró a su banda en un documental de 2008. No soy ninguna demoledora, me ofende dijo una de las bajistas orquestales de Pet Sounds que ha rechazado furiosa el calificativo y renunciado a su ingreso a ese salón de famosos meta final de miles de músicos en todo el mundo. Ella acompañó a Wilson en la producción de Pet.

Una noche neoyorquina y un recuerdo imborrable

Al final de los noventa pude ver en vivo a los Beach Boys con sus camisolas hawaianas de flores verdes y amarillas como las de Lucy in the Sky with Diamons que imaginó Lennon quizás en LSD. Fue en el bar que el músico B.B.King tuvo o tiene su familia en la calle 42 de Manhattan, N.Y. Nevaba en la amplia avenida central, nada mas entrar al sótano de ese edificio y tomar el primer sorbo de bourbon dieron ganas de aventar el suéter y la bufanda; el abrigo esperaba desde el ingreso a ese mini concierto en el vestíbulo. Eran los Beachs Boys o lo que de ellos quedaba. Eran Brian, Love y Bruce acompañados de un muy joven guitarrista y una pequeña de unos doce años que hacía coros y bailaba al compás de su abuelo músico. Afuera nevaba y adentro hacía sol tan intenso como para el Surfin USA. El lugar abarrotado de personas mayores, pero también me codeé literalmente con jovencitas y jovencitos que tomaban bebidas con sombrillitas. Ojalá conozcan el Pet Sounds me dije.

Adiós al músico más grande de todos los tiempos

Funesto será el día que tengamos que hablar de lo maravillosa que ha sido la obra del octogenario Paul Mc Cartney. Me adelanto a sufrirlo y decirlo tal cual, pero cuando se decida a acompañar a Lennon se habrá ido el músico mas grande de todos los tiempos. Esta afirmación la he hecho frente a melómanos, músicos, periodistas y todo tipo de habitantes de bibliotecas y cantinas. Les reto a comparar su monumental obra literaria y musical con Beethoven y Mozart que son los nombres que siempre me presentan. En su casa los conocen, en cambio los medios nuevos del siglo XX y XXI han hecho de la obra de los músicos parte de la vida de los millones de seres humanos que hoy existimos. En siglos pasados sólo fueron unos cuantos cientos de miles. A Paul, a los Beatles los conocieron millones. Incluso a Brian Wilson. Solo dios sabe. God only knows.

*director general de Factor D Consultores

Hombre sentado en un escritorio

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Brian Wilson, en un anuncio publicitario de la revista Cash box para el álbum Pet Sounds, publicado el 7 de mayo de 1966. Foto de Capitol Records, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Fernando González Domínguez