Hay experiencias exitosas

+ La destrucción del medio ambiente es impactante, deprimente y parece ir ganando territorios por intereses económicos y consumismo

+ Modelos de protección como el de la Sierra de Huautla han permitido el regreso de venados, jabalíes y jaguares a la zona protegida por la comunidad

+ El paradigma utilizado en esa área de la zona sur de Morelos podría adaptarse al norte del estado, asegura Fernando Jaramillo, director de Coesbio.

Aunque los números que evidencian la destrucción de la biodiversidad durante los últimos cincuenta años son fríos, impactantes y hasta deprimentes, hay ejemplos exitosos de trabajos de conservación y de restauración de la naturaleza que permiten tener la esperanza de que podemos salvar al planeta, pero eso implica el cambio de conductas, de paradigmas de desarrollo y la participación de todos, asegura Fernando Jaramillo Monroy, biólogo, mastozoólogo, investigador, activista y director de la Comisión Estatal de Biodiversidad en entrevista exclusiva para La Jornada Morelos.

La Secretaría de Desarrollo Sustentable del gobierno del estado recién instaló el Comité Estatal de Biodiversidad, un conglomerado de personas que tienen interés por el medio ambiente y que preside el propio Fernando Jaramillo, un órgano consultivo y proactivo que “está establecido en la Ley Estatal de Equilibrio Ecológico como una instancia para la participación y coordinación intersectorial” y cuya principal función es “la actualización de la Estrategia Estatal de Biodiversidad y la elaboración del plan de acción 2025-2030 en este caso, para la conservación de la diversidad del estado”.

Y aunque puede sonar burocrático no lo es, explica “a través de este comité se va haciendo la participación y coordinación de los distintos sectores para consultar, digamos, a la sociedad morelense en general sobre qué hay que hacer para conservar y restaurar la biodiversidad del estado. Entonces están representados los sectores académicos, sobre todo los que se dedican a la investigación sobre biodiversidad; los pueblos indígenas y comunidades rurales que son los dueños, poseedores de la tierra; organizaciones de la sociedad civil y empresarios también que tienen que ver directamente con la biodiversidad”.

La meta después de un proceso de un año de consulta y validación social, se tenga una nueva estrategia para la conservación de la biodiversidad en la que se puedan involucrar todos los sectores de la sociedad de forma coordinada, algo que ha faltado en las décadas que mayor destrucción del medio ambiente han visto por el abandono de las autoridades.

La conservación, un abandono añejo de las autoridades

Jaramillo Monroy reconoce que “la planificación del territorio, los ordenamientos territoriales, ecológicos o urbanos, se hacen con límites políticos, desde luego, y la biodiversidad y el agua que nos conecta a todos no seres humanos, con la biodiversidad, con la tierra, pues no tienen límites políticos. Entonces sí es algo que no se ha trabajado realmente en el estado, esta esta planificación y gestión integral del territorio, el agua, la biodiversidad, con el desarrollo urbano y el desarrollo que tenemos como seres humanos. Entonces es todo un reto este cambio de paradigma, de poder planificar y gestionar integralmente la naturaleza en general, por decirlo de alguna forma; porque es la base de nuestro bienestar, de nuestro desarrollo, nuestra economía. O, dicho de otra forma, comemos, respiramos, tomamos agua gracias a la biodiversidad y en la medida que la hemos venido perdiendo, pues vamos deteriorando nuestra calidad de vida y nuestro futuro”.

El reto, abunda es “valorar la biodiversidad en su exacta dimensión, a nosotros como parte de la biodiversidad que no somos ajenos, no nos podemos aislar como seres humanos de la naturaleza y emprender acciones para parar el deterioro, destrucción y empezarlo a revertir. Creo que este es todo un reto para todos, gobierno y sociedad en general, y pues esa es la propuesta de este comité de poder trabajar, ponernos de acuerdo y poder llevar esto a una gestión con toda la sociedad, con los gobiernos municipales desde luego para que todos pongamos la parte que nos toca para este proceso”.

La participación social y comunitaria es vital para enfrentar el reto de la conservación. Foto: Cortesía

Un escenario deprimente

Comentamos que toda nuestra vida hemos escuchado las advertencias sobre los efectos que hoy vivimos por el deterioro ambiental y, sin embargo, las prácticas depredadoras se mantienen, por lo que es difícil mantener la esperanza, aunque las eventuales buenas noticias en materia de restauración de la naturaleza nos devuelven una pequeña sonrisa. En ese contexto preguntamos ¿hay esperanza para el planeta?

Jaramillo Monroy, quien lleva en estas lides bastante tiempo, reconoce “que los números. son fríos y sí impactantes. Creo que eso es eso, es real asumirlo… Hemos venido durante los últimos, por lo menos 50 años, con una dependencia al deterioro y la destrucción de la biodiversidad. Es decir, hemos venido perdiendo, por ejemplo, bosques y selvas bien conservados” y recuerda la pérdida de vegetación y de áreas verdes, la expansión de la mancha urbana sobre bosques y superficies cultivables.

La tendencia a la destrucción es real “y aunque se hacen esfuerzos, por ejemplo, de decretar áreas naturales protegidas que, pues es como una contradicción, las protegemos de los seres humanos. Entonces es una contradicción al desarrollo sustentable, porque tenemos que proteger la naturaleza de los humanos… el interés económico particular va ganando o de consumismo porque a veces es esa es la que lo que domina, el individualismo, etcétera, sobre el interés público que es el beneficio de todos y desde luego de la naturaleza”.

Puede ser una imagen de fuego y árbol

La destrucción de la biodiversidad ha sido la tendencia en los últimos 50 años. Foto: Cortesía

En Morelos la esperanza tiene forma de venado, jabalí y jaguar

Pero hay esperanza todavía, reconoce: Se ha “demostrado en el país y el propio Morelos que cuando se cambian las reglas del juego, y en cierta forma se busca empoderar y beneficiar a las comunidades, hay ejemplos exitosos, como usted mencionó en el caso de la Sierra de Huautla, ya casi va para 30 años de que se creó esta ya como reserva de la Biosfera…Pero que de una u otra forma ha propuesto proyectos alternativos”.

Y gracias a ellos, se logró la recuperación del hábitat y el regreso paulatino de especies como el venado cola blanca (que en algunos ejidos ya se considera una plaga y del que se explota racionalmente para la caza legal), el jabalí “y pues por primera vez se ha registrado el jaguar, que ya con eso las seis especies de gatos silvestres que hay en México están registrados en Morelos, lo cual es un indicador de la gran diversidad que tenemos. Y estudios no de nosotros, de la Comisión Nacional de Biodiversidad han demostrado cómo la selva se ha venido recuperando en los últimos 30 años, ganándole terreno al deterioro. Cuando se hace un proyecto que empodera a las comunidades en el uso sustentable y la auténtica conservación de la naturaleza, entonces creo que esto es son ejemplos de que sí se puede hacer este cambio”.

Un leopardo sobre una roca

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

En la Sierra de Huautla se registró el primer avistamiento de un jaguar después de décadas de ausencia. Foto: Cortesía UAEM

El venado cola blanca es otra de las especies que ha recuperado su presencia en Morelos. Foto: Cortesía Gobierno de México

Ojalá fuera en el norte como en el sur

Huautla es un área muy reducida, por eso el director de la Coesbio plantea llevar esos casos de éxito a otras partes del estado: “las áreas naturales protegidas que tenemos en el norte del Estado, pues se pueden ir replicando en la medida que se pueda este ejemplo exitoso de Sierra de Huautla, de cómo, aprovechando sustentablemente la flora, fauna, los ecosistemas se pueden conservar, restaurar y beneficiar a las comunidades. Creo que eso sería, pues es el gran reto que tenemos”.

Recordamos con Jaramillo Monroy que en la zona norte de Morelos el cuidado del medio ambiente también asocia un problema de seguridad pública y de actividad de grupos delictivos.

El investigador reconoce: “ciertamente en la parte centro y norte del Estado, pues es otra dinámica porque efectivamente ahí hay muchos intereses de todo tipo, incluso del crimen organizado en algunas zonas, que hay que resolver. Eso es un reto grandísimo porque no damos alternativas. El desarrollo inmobiliario, sobre todo, pienso yo, es una competencia. por ejemplo, conservas una hectárea de bosque y te pagan tus tres mil pesos anuales y si vendes esa hectárea de bosque en lotecitos para desarrollo urbano, sacas millones de pesos en un ratito y etcétera. Creo que esto ha venido ha venido al traste en comunidades, por ejemplo, defensoras de sus bosques como Tepoztlán que hace años entregaban la vida por defender el bosque y ahora, pues se han venido urbanizando. El sur, el sur poniente del Parque Nacional Tepozteco, con casas ilegalmente establecidas, etcétera entonces, sí es un problema mayúsculo este de desarrollo de la parte norte del Estado en esta lógica de venta de tierras y organización ilegal que está impactando ya zonas vitales como El Texcal”.

La importancia de tener leyes y aplicarlas

Recuerda que recién la gobernadora, Margarita González Saravia se reunió con autoridades ambientales de la Federación y los estados de la región para hablar de ordenamiento ecológico, y en ese encuentro “se marcó esta situación, la propia gobernadora lo mencionó dentro que se tiene que actuar con base en la ley y tener un alto a todo este desarrollo anárquico que se está dando, porque pues por decirlo, en pocas palabras, están matando a la gallina de los huevos de oro”.

Y advierte que, en el fondo “estamos hablando de la observancia de la ley. O sea, mientras no se haga valer la ley, pues este desorden nos va ganando en todos sentidos, incluidos este crimen organizado que pues es parte de esto mismo. Mientras no se aplique la ley a los están violándola, pues seguiremos en esta anarquía no y pues desde luego la biodiversidad y esto de lo que hablamos en este tema, nos lo llevamos entre las patas bajo esta lógica”.

Advierte que hoy hay una diferencia evidente en la actitud y la acción de los gobiernos federal y estatal para el cuidado de la biodiversidad.

“Yo no sé si se ha eliminado, pero la corrupción que había que hubo muchos gobiernos anteriores creo que se ha se ha abatido…Realmente creo que ese es un cambio importante”, refiere.

Y también la capacidad de atención de los gobiernos mejoró, expone: “Del bosque de agua que hemos gestionado desde hace muchísimos años por primera vez logramos, ya que está en la ley el bosque de agua que no estaba. Un buen deseo de los pueblos, de la sociedad civil, de los académicos de decir ‘esta zona es importante que se proteja: gobiernos, háganos caso’. Y por primera vez se incorporó a la ley, en el caso de la Ley Estatal de coordinarse con los estados vecinos de la Ciudad de México, Estado de México, y ya llegó al nivel de la Presidencia de la República el interés por proteger el bosque de agua”.

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Es urgente coordinar esfuerzos entre autoridades municipales, estatales y comunidades para frenar el crecimiento anárquico de las zonas urbanas. Foto: Cortesía

Que los pueblos sean quienes cuiden su entorno

Guillermo Jaramillo reconoce que los pueblos en sí con los defensores de la tierra y del medio ambiente y hoy están pugnando porque se logre la restauración de la biodiversidad con participación de ellos. “Antes solo eran iniciativas de gobierno, no pasaba nada. Hoy los pobres, los propios pueblos están tan demandando esta participación… Y yo lo veo con esta instalación del Comité Estatal de Biodiversidad el interés de todos los sectores. Realmente yo creo que esto es un buen síntoma de indígenas, de campesinos, etcétera de poder ponernos de acuerdo… y establecer las prioridades”.

Y recuerda la importancia de la participación ciudadana: “los ejemplos exitosos (de conservación y restauración) en el país son cuando hay una auténtica participación ciudadana en la gestión porque entonces no es una llamarada de petate de un gobierno. Cuando hay participación ciudadana y continuidad y es donde se ha logrado ya en décadas realmente conservar los ecosistemas, la biodiversidad, en este caso, es decir, donde se ha logrado, por ejemplo, empoderar a los tejidos, comunidades, a los a los indígenas, en administrar las áreas protegidas”.

Ese empoderamiento de las comunidades y la sociedad, sugiere “es un reto para Morelos y podría, por ejemplo, en el caso de las áreas protegidas del norte del estado. (En) Tepoztlán lo ideal, la propuesta que yo considero sería un cambio de fondo. Es que la propia gente, los grupos, estos tejones, mapaches, cacomixtles, se llaman ellos este que se dedican a apagar los incendios. Bueno, a ellos empoderarlos para que se hagan cargo de la administración del Parque Nacional. ¿Quién mejor que ellos para proteger su bosque, para proteger su parque? Y no gentes traídas de fuera para que administren las áreas protegidas y no solo lo estoy diciendo, me ha tocado evaluar áreas protegidas en el país en cuanto a su manejo y donde mejor se ha logrado no sólo que haya este buen manejo, sino que se recupere la biodiversidad es donde se ha logrado el empoderamiento de estas de estas comunidades”.

El esquema también podría funcionar para El Texcal y otras zonas en peligro: “yo diría pues que el gobierno facilite este empoderamiento, no es una ocurrencia, está en la ley estatal y la Ley General de Equilibrio Ecológico. Una vez que se establece un área protegida y se publica su programa de manejo, el gobierno federal, en su caso los gobiernos estatales en nuestro caso pueden otorgar en la administración del área protegida a los dueños poseedores de la tierra, comunidades indígenas a organizaciones de la ciudad civil, a universidades o incluso hasta las empresas… Un cambio que yo considero fundamental para cambiar esta lógica del manejo de las áreas protegidas. Y la continuidad y el éxito, sobre todo en su manejo y en resultados de conservación”.

Las propias comunidades han sido protagonistas de modelos exitosos de la recuperación de la biodiversidad, algo que podría aplicarse en Tepoztlán. Foto: Cortesía

¿Y quién es Fernando Jaramillo Monroy?

El director de la Comisión Estatal de Biodiversidad, Fernando Jaramillo Monroy biólogo y mastozoólogo, egresado de la Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Curso una maestría en Ordenación Territorial en la Universidad Internacional de Andalucía, y estudios de doctorado por la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla España en Estrategias de Planificación del Territorio. También hizo un doctorado en Ciencias Naturales por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Desde 1979 ha realizado diversos estudios de campo sobre fauna silvestre y áreas naturales protegidas, derivado de estos estudios ha colaborado en la publicación de 18 artículos y 12 libros.

Ha brindado asesorías y colaborado en organizaciones gubernamentales, de la sociedad civil, académicas y empresas privadas. Ha colaborado en la creación, planificación y manejo de 14 áreas naturales protegidas en México; Ha realizado investigaciones diversas e impartido cursos sobre biología de campo, conservación de la fauna silvestre, planificación y manejo de áreas naturales protegidas, ordenamiento ecológico del territorio y planificación y manejo integral de cuencas hidrológicas.

Fue presidente del Consejo Consultivo Estatal para el Desarrollo Sustentable de Morelos (2015-2018). Desde el 2014 es director de la Fundación Biosfera del Anáhuac, A.C. Desde el 2020 director técnico de FAUNAM, A.C. y desde octubre de 2022 realiza una estancia posdoctoral en el CRIM-UNAM.

Información del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias-UNAM

Daniel Martínez Castellanos