A 50 años de la muerte del luchador social y maestro rural, Lucio Cabañas Barrientos, el pueblo no lo olvida. Familiares, amigos, compañeros y simpatizantes del líder guerrillero y fundador del Partido De Los Pobres (PDLP) conmemoraron su aniversario luctuoso en el mismo lugar donde un 2 de diciembre de 1974 fue ultimado a manos del Ejército: El Otatal, una cañada dentro de la Sierra Madre del Sur, en la Costa Grande de Guerrero, en el municipio de Tecpan de Galeana.

Como parte de las actividades para recordar su fallecimiento, cerca de 60 personas se congregaron en el municipio de Atoyac, de donde es originario, para partir hasta la comunidad de Las Mesas, puerta de entrada a la última morada de Lucio, en donde la caravana fue recibida por el comisario, Margarito Ramos, quien con el apoyo de los no más de 300 habitantes, ofreció un almuerzo a base de café, pan de sal y pollo en guiso para dar la bienvenida a los visitantes, antes de reiniciar otro trayecto de 40 minutos para llegar hasta el lugar en donde el comandante perdió la vida en combate.

Fue ahí en donde ex guerrilleros del Partido de los Pobres, de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), del Movimiento de Acción Revolucionaria, de las Fuerzas Armadas de Liberación, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de la agrupación Los Guajiros y de la Liga Comunista 23 de Septiembre, así como académicos, simpatizantes y sociedad civil, encabezados por su hija Micaela Barrientos Ayala, realizaron un emotivo homenaje en el que reconocieron la lucha del maestro rural, cuyo lema “Ser Pueblo, Hacer Pueblo y Estar con el Pueblo”, continúa aún vigente y actual.

Una gran herencia para los nuevos ciudadanos

Durante la cobertura realizada por La Jornada Morelos, en entrevista, Barrientos Ayala agradeció que, a 50 años, aún se sigue recordando a su padre “con amor y respeto”, al destacar que dejó su legado y “una gran herencia a los nuevos ciudadanos de este país”.

“Me nace el compromiso moral que nosotros los familiares, los hijos y los que antecedemos a estos movimientos sociales tenemos para con nuestra tierra. Pensamos que tenemos que seguir en este camino para poder seguirlo reivindicando y honrarlo a él y a muchos otros que han hecho este país mejor para nosotros, nuestros hijos y los nuevos ciudadanos que vendrán después”, destacó.

Encarcelado por llevar los mismos apellidos

Por su parte, Pablo Cabañas, hermano de Lucio, visitó por primera vez el lugar donde ultimaron al exguerrillero y frente a su cruz afirmó que no se arrepiente de todo lo vivido y los años que pasó encarcelado por el simple hecho de ser su familiar.

“Tal vez ellos no queden, pero las ideas se quedan. Las ideas son semillas que tienen que germinar y Lucio Cabañas creció después de muerto; fue germinando en todos los corazones y toda le gente pobre que defendió”, compartió.

Asimismo, Margarita Serafín, hermana de Marcelo Serafín, último combatiente de Lucio Cabañas, de 14 años de edad, y quien continúa desaparecido, tras ser detenido por el Ejército el 2 de diciembre, también visitó por vez primera la zona de combate y reconoció al movimiento como “un cambio de la sociedad”.

“Mi padre ya falleció pero yo seguiré buscando a mi hermano. Era muy inteligente a esa edad, un niño. No valoramos lo suficiente el sacrificio que hicieron estas personas por nosotros para tener un pueblo mejor”, destacó.

La lucha sigue

En tanto, Guillermo Sotelo, ex guerrillero de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), destacó que “Lucio Cabañas combatió heroicamente contra las fuerzas armadas y en su último aliento celebraron su muerte como lo hicieron con Zapata”; sin embargo, a 50 años sigue en el corazón del pueblo, “la lucha sigue”.

Como invitado especial, también por primera vez asistió Diego Lucero, hijo de Diego Lucero Martínez, líder guerrillero de “Los Guajiros” antecesora de la Liga Comunista 23 de Septiembre, la cual también coadyuvó en la lucha de Lucio Cabañas para mejorar la vida de los más pobres y luchar contra las injusticias del poder.

“Las autoridades nunca mencionaron lo que originó las guerrillas: la pobreza, prepotencia, corrupción, falta de educación, salud, etcétera. Es por eso tan importante que sigamos recordándolos y tratando de gritar y difundir toda la lucha, obra e ideales que tenían porque es innegable que sin la lucha, el dolor y sacrificio de todos ellos no tendríamos ni siquiera el México que hoy tenemos”, abundó.

Al encuentro también asistieron Florencio Lugo Hernández, ex guerrillero que participó en el asalto al cuartel de Madera, Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965 y actualmente único sobreviviente de esa acción guerrillera; Gladivir Cabañas, quien desde hace 50 años busca a su padre Raúl Cabañas, desaparecido por el Ejército mexicano en la comunidad serrana de San Juan de las Flores y además es primo hermano de Lucio Cabañas; Guillermo Lugo, integrante de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria; la ex guerrillera del Partido de los Pobres, Guillermina Cabañas; así como estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, de donde fue egresado Lucio, quienes también recordaron a Lino Rosas Pérez y Esteban Mesino Martinez, ex compañeros del maestro rural, detenidos el mismo día de su muerte.

En el acto de memoria en la cañada del Otatal, los asistentes realizaron una ofrenda floral para recordar la lucha del profesor, la cual se remontó a la sierra cafetalera de Atoyac de Álvarez, luego de la represión que realizó el gobierno de Guerrero el 18 de mayo de 1967, dónde murieron cinco personas, incluida una mujer embarazada y dos agentes policiacos.

Adelantado a su época

De acuerdo al cronista de Atoyac, Víctor Cardona Galindo, el maestro rural Lucio Cabañas fue un guerrillero adelantado a su época. Además de ser un símbolo de resistencia popular que luchó por la unidad campesina y la educación indígena como las vías para mejorar la calidad de vida y servicios públicos de los más pobres, también defendió y protegió los recursos naturales para la sustentabilidad del país, temas que en la década de los 70 no se abordaban, como se hace actualmente.

“Esta lucha es también para salvar a los pescaditos, las chachalacas, para salvar al monte. Porque en el momento en el que todo el pueblo tenga para comer ya no va a tener que matar a los animalitos para subsistir. Hoy en día, este es un discurso ecologista. Él decía que si se ganaba su lucha también se salvaba al bosque, porque la gente mata a los animalitos del campo por necesidad, por hambre. Esta es la lucha de Lucio, de este hombre, a 50 años”, destacó.

Cabe destacar que como parte de las actividades, también se lanzó un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum para que se reconozca a Lucio Cabañas como un héroe nacional.

Lucio Cabañas. Foto: Redes Sociales

Clara Viviana Meza