Después de 10 días de trabajo, este martes la colectiva «Vida para Todas» inauguró un mural colectivo con el rostro de 25 mujeres víctimas de feminicidio, no sólo del estado de Morelos, sino de otras partes de la república como Torreón, Coahuila, desde donde viajó Sandra Soto, hermana de Serymar, de 22 años y madre de un niño, quien fue atropellada intencionalmente por su prometido, Jorge Alejandro Ugarte Hernández, lo que le provocó la muerte tras varios días de agonizar.

Junto a ella, otras decenas de madres, abuelas, amigas, afectadas de la violencia machista, activistas y feministas, ataviadas de negro y cubiertas con un velo oscuro, en señal de luto, se congregaron en la Ayudantía de Tlaltenango para, además de develar la obra, como parte de las acciones por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, cada 25 de noviembre, compartir sus historias desde el día en el que ya no supieron de ellas y con ello cambió sus vidas.

«Vengo desde mil kilómetros porque esto que vemos aquí en las paredes como un mural en honor a las familias víctimas de feminicidio, y a todas las mujeres, es un bálsamo para nosotros en esta lucha. Llevo ocho años exigiendo justicia porque parece que los asesinos tienen más derechos que nosotros como afectados. Coahuila es uno de los estados con más violencia, pero estoy se vive en todo el país. La razón por la que me traslado de Coahuila hasta aquí exigiendo justicia a las autoridades a nivel federal, es que nosotros hacemos estas redes de apoyo con todas las víctimas de violencia y hacemos visibles nuestros casos», compartió Sandra Soto.

La violencia empezó cuando se fueron sus hijos

Aunque no es víctima de violencia en razón de género, sí lo ha padecido por parte de las instituciones desde que mataron a sus hijos. Hada Ramos, madre de los hermanos asesinados en Casa Bacacho, hace cuatro años, también acudió al encuentro para participar en la marcha hacia el centro de Cuernavaca, en donde visibilizó que desde que ocurrieron los hechos, el entonces fiscal Uriel Carmona Gándara no dio a conocer ningún avance en las carpetas de investigación.

«Me sumo para levantar la voz por todas las mujeres que hasta el día de hoy siguen siendo violentadas, pero también en exigencia de que ya no haya más impunidad. Exigimos justicia por nuestros hijos, por todas las madres que siguen en búsqueda de ellos, por todas las chicas que ya no están con nosotras y por todos los que están. Que nuestros familiares regresen a casa», compartió.

 

Un llamado a la vida

Este 2025, el Día de la Eliminación no fue sólo un espacio para pedir el cese a la violencia contra las mujeres, muchas de ellas hicieron también un llamado a la paz para que realmente se erradique la violencia de todas las formas, especialmente por aquellas que han perdido la vida sin que exista justicia en la mayoría de sus carpetas de investigación, una herencia que se arrastra desde Uriel Carmona Gándara.

«Nosotras hacemos un llamado a la vida, mirando el rostro de nuestras nietas e hijas, que como nosotras también son sobrevivientes. Tanta rabia contenida nos ha dado la claridad para exigir justicia y reclamar nuestro derecho a vivir, sin miedo y en paz. Nuestra voz que antes era un ‘hilito'», compartieron las asistentes.

Recorrieron desde la zona norte de Cuernavaca hasta la Plaza de Armas, acompañadas de una batucada «Wamazo», que se ha caracterizado por acompañar la lucha feminista desde hace años, así también las activistas con la manta con más de 120 rostros de personas desaparecidas, que datan del año 1997.

La Jornada Morelos