La estrategia de Blanco fracasó

 

  • En su diagnóstico, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana señala que la política aplicada en el sexenio pasado en el ramo provocó fracturas sociales.
  • Reconoce también que la ubicación geográfica de Morelos lo ha convertido en punto estratégico para el tránsito y operación de grupos criminales.
  • Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla concentran el un 57% de los delitos que se cometieron en Morelos durante el sexenio pasado.
  • Proyecta reducir la violencia y delitos mediante un enfoque multidimensional para enfrentar los riesgos y lograr la convivencia armónica de la sociedad.

La Jornada Morelos / DLR

Las estrategias de seguridad y atención de delitos de la administración de Cuauhtémoc Blanco resultaron fallidas y provocaron fracturas sociales, un problema que se atiende dada su urgencia, expone el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos, Miguel Ángel Urrutia Lozano como parte del diagnóstico de la seguridad pública en Morelos que sustenta el Programa Sectorial de Seguridad Pública 2025-2030 que recién fue publicado en el periódico oficial Tierra y Libertad.

En el análisis, se reconoce que la ubicación geográfica de Morelos representa un factor de riesgo que incrementa la vulnerabilidad en materia de seguridad “el estado se ha convertido en un punto estratégico para el tránsito y la operación de diversos grupos criminales”.

En el documento se reconoce con cifras la alta incidencia delictiva de Morelos, con 2 mil 256.73 delitos por cada cien mil habitantes, contra mil 581.60 en la tasa nacional para el 2024. Y se establece que el 57.11% de los delitos ocurren en Cuernavaca (32.69%), Cuautla (13.79%) y Jiutepec (10.63%).

Temixco (5.55%), Yautepec (5.32%), Emiliano Zapata 4.41% y Jojutla 4.33% también contribuyen con la alta tasa de delitos en el estado.

El diagnóstico señala que los altos niveles de violencia y delincuencia provocan impactos negativos en la economía y el turismo, crecimiento de la impunidad, deshumanización de las víctimas, deterioro de las instituciones de seguridad, entre otros efectos adicionales al sufrimiento de las víctimas; y reconoce la poca capacidad de respuesta de la policía de proximidad, nula investigación criminal para el combate al delito, deficiente capacidad institucional, inadecuada prevención del delito, como algunos de los factores que permitieron el crecimiento de la violencia y la actividad criminal durante el sexenio de Cuauhtémoc Blanco Bravo.

A partir de ello, el programa sectorial establece como objetivo principal lograr que el estado tenga “niveles bajos de violencia y delincuencia” meta que se convierte en el eje rector de acciones integrales orientadas a transformar las condiciones sociales, institucionales y comunitarias que propician la inseguridad.

Para ello, propone una atención multidimensional que incluye la prevención social, situacional, psicosocial y comunitaria; intervenciones específicas en entornos escolares, laborales, familiares e institucionales; enfoques diferenciados para abordar todas las formas de violencia: física, psicológica, sexual, simbólica, estructural, digital, mediática, entre otras; atención a grupos vulnerables y contextos de discriminación por razones de género, orientación sexual, identidad, edad, condición económica, salud, migratoria, educativa, entre otras.

El enfoque pretende reducir los índices delictivos, pero también fortalecer la convivencia armónica, aumentar la confianza en las instituciones, y mejorar la percepción de seguridad entre los habitantes. La prevención se convierte así en el instrumento clave para construir un Morelos más justo, seguro y resiliente.

La Jornada Morelos