Candidato a magistrado de Circuito en Materia de Trabajo

Distrito 1 Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Emiliano Zapata

Tu voto puede cambiar el rumbo de la justicia en Morelos

La democratización del Poder Judicial de la Federación tendrá efectos positivos en la formación de una cultura del derecho en México, porque cuando las personas tienen la responsabilidad legal de elegir a los funcionarios públicos mediante su voto, surge un interés natural de informarse sobre su formación, trayectoria y propuestas, pero, además, respecto a cuáles son sus atribuciones y su competencia, es decir, qué le corresponde hacer conforme a la Constitución y las leyes.

Esa es la virtud de la reforma judicial, dado que votamos por presidentes municipales, gobernadores, diputados, senadores, entre otros cargos de elección popular, las personas conocen, en menor o mayor medida, qué les corresponde hacer a cada uno; sin embargo, como los cargos de jueces, magistrados y ministros no eran votados, no había un interés electoral en informarse sobre sus funciones, lo que era un craso error, pues precisamente es fundamental conocer la función del Poder Judicial para hacer valer y defender nuestros derechos.

Recuerdo que en la universidad un maestro de Derecho Procesal decía: “No basta con tener el derecho, sino hay que saber pedirlo”.

Tenía razón, podemos tener un derecho reconocido en la Constitución y en la ley, pero se requiere de una cultura del derecho para hacerlo valer (saber cómo pedirlo y ante qué autoridad), y uno de los medios es la democratización del Poder Judicial. Por ejemplo, a partir de todo este proceso electoral habrá más conciencia –lo he notado– en las personas trabajadoras sobre sus derechos laborales y que existe un conjunto de órganos especializados para atenderlo: el sistema de justicia laboral.

Por cierto, mi nombre es José Luis Ruiz Muñoz, muchos de ustedes me conocen como el “candidato del sombrero” o el “magistrado del elevador”, candidato a magistrado de Circuito en Materia de Trabajo por el Distrito 1 (Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Emiliano Zapata). Mi propuesta es clara: resolver efectivamente los problemas sometidos a la decisión de los tribunales y uniformidad en los criterios para resolver los juicios, desterrando “la justicia del elevador”.

Estudié la licenciatura en Derecho, la maestría en Derecho Fiscal, pero me enamoré del Derecho Laboral, y después cursé la especialidad en esa materia. Tengo más de 15 años en la función jurisdiccional y lo más importante, vocación por el servicio público, de lo contrario no estaría recorriendo las calles para que la gente me conozca directamente –es una labor ardua, pero gratificante–, lo bueno es que la propia gente me lo reconoce, notan que soy una persona confiable y comprometida: “a carta cabal”, me dijo una señora.

En principio, debo decir que en la elaboración de proyectos de sentencia como secretario de tribunal me aparté del formalismo, en particular, del análisis de las controversias limitado a los “agravios” o “conceptos de violación”, para optar por el estudio integral de los asuntos a partir de comprender el verdadero problema sometido a la decisión del tribunal, a fin de dar una solución real, efectiva y clara a las personas, de acuerdo con la Constitución, la ley y la jurisprudencia; asimismo, cuando estuve adscrito al Pleno Regional en Materia de Trabajo de la Región Centro-Sur [dato curioso: la primera jurisprudencia de un Pleno Regional en la historia de México la proyecté yo, fue la número PR.L.CS. J/1 L (11a.)], propuse el empleo de líneas jurisprudenciales para la resolución de las contradicciones de criterios entre Tribunales Colegiados de Circuito, sosteniendo que el derecho es “predecible”.

Lo anterior parece una afirmación al aire, pero no lo es, es el empleo de la metodología de la línea jurisprudencial y del precedente judicial como base para la uniformidad de los criterios en la resolución de los juicios, que se traduce en que los tribunales apliquen la misma solución a un mismo problema jurídico y no quede a discreción de los juzgadores cómo resolver si existe una línea jurisprudencial definida.

De hecho, pienso decididamente que seguir las líneas jurisprudenciales confiere estabilidad en la interpretación y aplicación del derecho. Ese es el tema que me ha ocupado y por eso me conocen como el “magistrado del elevador”, por la anécdota que conté en una entrevista sobre que en Torreón dos Tribunales Colegiados de Circuito que estaban en distintos pisos resolvían en diverso sentido asuntos del mismo tipo, a esto los abogados le conocían como “la justicia del elevador”. La decisión no estaba en el mérito del caso, sino en cuestiones externas, eso es lo que pretendo erradicar.

La solución a los conflictos jurídicos es predecible con base en líneas jurisprudenciales y precedentes, le llamo la “predictibilidad del derecho”, otros previsibilidad y unos tantos más jurimetría, aunque esta última también implica el uso de estadística, pero que no estamos nada lejos de ahí con la inteligencia artificial. De hecho, la puerta de entrada de la IA a la función judicial justamente es a través de la metodología de la línea jurisprudencial y el precedente.

La propuesta implica que la emisión de las sentencias sea más rápida, entendibles y con soluciones reales y predecibles, generando la tan añorada confianza en el sistema de justicia.

El próximo 1 de junio en el Distrito 1 (Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Emiliano Zapata) elegiremos solamente a un magistrado en materia de Trabajo entre una mujer y un hombre, debemos escoger a una persona con visión y compromiso con la justicia social.

Como lo he dicho con anterioridad, mi compromiso además de ser un juzgador de excelencia será aportar a la sociedad morelense, mediante la academia, en la formación de estudiantes, trabajadores, abogados y servidores públicos que son actores en el sistema de justicia laboral, ya que su mejoramiento no pasa por una persona, sino por la sociedad en su conjunto, en la creación de una cultura del derecho. Transformar la realidad de nuestro país nos corresponde a todos y sólo tu voto puede cambiar el rumbo de la justicia en Morelos.

La Jornada Morelos