

Candidata a Jueza en Materia Mixta, Segundo Distrito
Soy la única en mi familia en ejercer como abogada postulante. Soy madre, la menor de cuatro hermanos y orgullosamente hija de unos padres que no tuvieron influencias ni privilegios pero, además de la vida me dieron a base de sacrificios la oportunidad de estudiar orgullosamente en escuelas públicas. Mi camino ha sido forjado con esfuerzo, convicción y el profundo deseo de superarme. Lo que me distingue no es el lugar de donde vengo, sino la fuerza con la que he llegado hasta aquí.
Inicié mi formación en el Colegio de Bachilleres Plantel 01 y continué en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde me gradué con mención honorífica. Posteriormente, obtuve el grado de Maestra y Doctora en Derecho y Globalización, también con mención honorífica, dentro de programas de posgrado reconocidos por el entonces CONACYT. Sin duda, cada logro académico que he tenido ha sido resultado de disciplina, sacrificio y la certeza de que el conocimiento transforma la vida de las personas.
Mi vocación por el derecho me ha llevado más allá del aula. Durante mi servicio social en el Juzgado Primero Civil de Primera Instancia, conocí de cerca el trabajo de quienes imparten justicia. No solo se me asignaron tareas administrativas como foliar o coser expedientes, sino que también se me brindó la oportunidad de acordar promociones presentadas por abogados postulantes y posteriormente se me integró al área de proyectos, donde participé activamente en la elaboración de proyectos de sentencia. Esta experiencia me permitió reafirmar el compromiso de ejercer el Derecho con sensibilidad y responsabilidad, al comprender que detrás de cada expediente hay personas que acuden al Estado en busca de protección y justicia.
Posteriormente, trabajé en dos despachos jurídicos y finalmente me independicé, defendiendo directamente a las personas. Defender directamente a las personas no es sencillo, requiere habilidades complejas: estrategia, análisis jurídico, sensibilidad social y firmeza argumentativa. Como abogada postulante, he sido la voz de personas ante los tribunales, defendiendo a su familia, su patrimonio, su dignidad. El papel de un abogado no es únicamente legal, también es profundamente humano toda vez que somos el primer contacto con la justicia, quienes escuchamos antes que nadie, y quienes debemos traducir sentimientos como la impotencia, la frustración o el hartazgo en una demanda jurídica sólida y efectiva.
Paralelamente, el posgrado me abrió las puertas para integrarme en el claustro académico de La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, la Escuela de Estudios Superiores de Yautepec, así como la Facultad de Contaduría, Admisnitración e Infotmática de la UAEM, compartiendo el conocimiento con nuevas generaciones, lo cual es gratificante porque los jovenes son entusiastas.

Además, participo activamente en la asociación civil «Sumando Derechos, Restando Desigualdades» y soy voluntaria en el Centro Comunitario Multidisciplinario de la Escuela de Estudios Superiores de Yautepec. En esos espacios, hemos brindado asesoría jurídica gratuita, impulsamos el litigio estratégico y promovemos la justicia con un enfoque de derechos humanos, particularmente en favor de grupos en situación de vulnerabilidad. En el ultimo de los mencionados se realiza la labor en colaboración con estudiantes, a quienes buscamos transmitir el valor de la responsabilidad social como parte fundamental del ejercicio jurídico
También tengo la oportunidad de contar con experiencia como investigadora en el Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I, pertenenciente al SECIHTI, donde he comprendido que los problemas jurídicos no pueden abordarse desde una sola perspectiva. Deben analizarse desde múltiples enfoques transversales, ya que las nuevas realidades sociales demandan respuestas coordinadas entre los distintos poderes del Estado: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.
Mi línea de investigación se enfoca en los derechos humanos, los presupuestos públicos con enfoque social y la protección de los grupos en situación de vulnerabilidad. Esta mirada compleja también la llevo al litigio, evidenciando ante los jueces que detrás de cada norma o expediente existen personas, contextos y desigualdades que deben ser considerados al momento de emitir una sentencia. Todo ello, siempre a la luz del artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y del principio pro persona.
Con lo anterior, enfatizo que he vivido el derecho desde tres frentes: la enseñanza, la investigación y el litigio. Esta trayectoria me ha permitido construir una visión amplia, crítica y profundamente consciente del papel que debe desempeñar la justicia en la vida de las personas, en el que se reconozcan las desigualdades estructurales y se actúe para superarlas. Admiro a quienes han emitido sentencias históricas con perspectiva de derechos humanos: desde la protección a trabajadoras del hogar, el reconocimiento del matrimonio igualitario, las pensiones compensatorias, hasta la lucha por la paridad de género, sólo por mencionar, ya que esto demuestra que es posible transformar la vida de las personas desde la emisión de sentencias.
Esa es la justicia que defiendo y a la que quiero contribuir.
En suma ¿cuál es mi visión y compromiso respecto a la función jurisdiccional? Es fortalecer y ampliar los derechos ya reconocidos, es decir, no solo aplicar la norma, sino interpretarla a la luz de los principios constitucionales, con enfoque humano y progresivo. Aspiro a contribuir con precedentes innovadores que atiendan los desafíos actuales de justicia social, como el acceso efectivo a derechos por parte de grupos que se colocan en situación de vulneración, el uso del lenguaje claro en las resoluciones judiciales, la incorporación de estándares internacionales, y la implementación plena de los protocolos de actuación con perspectiva de género, discapacidad o infancia, según corresponda.
Creo también en hacer de la función jurisdiccional un ejercicio más accesible, comprensible y empático, que acerque la justicia a las personas. Ello implica fomentar una cultura interna de servicio público respetuoso, ético y colaborativo, ya que, las sentencias incluyentes no se construyen solo desde la técnica jurídica, sino también desde el trato humano con quienes integran y hacen funcionar el juzgado.
Por eso, hoy me dirijo a la sociedad en general, principalmente a la que corresponde al Dsitrito 2, para que crean en mi persona como promotora de los Derechos Humanos. Les pido su voto de confianza para que este 01 de Junio, escriban 04 en la Boleta Amarilla, para el Cargo de Jueza en Materia Mixta. Estoy convencida de que, desde la función jurisdiccional, se puede construir una justicia más sensible, más cercana y verdaderamente transformadora de las nuevas realidades sociales. Mi compromiso es firme: seguir defendiendo los derechos humanos con responsabilidad, conocimiento y empatía, desde donde más se puede incidir en la vida de las personas: el Poder Judicial de la Federación.
Por una justicia accesible, progresiva y con rostro humano.


