De enero a octubre de 2025, en Morelos se han registrado 231 personas desaparecidas y no localizadas, una cifra que representa un incremento del 20% en comparación con el mismo periodo de 2024, de acuerdo con datos del Centro de Investigaciones Morelos Rinde. El repunte mantiene en alerta a familiares, colectivos de búsqueda y organizaciones civiles, que señalan la urgencia de reforzar las acciones de prevención y atención institucional.

Del total de reportes, 80 corresponden a mujeres y 151 a hombres, una tendencia que confirma que, aunque el fenómeno afecta a toda la población, existen grupos particularmente expuestos. Entre las mujeres, el rango de 15 a 19 años se posiciona como el más vulnerable, mientras que en los hombres predominan los casos entre 25 y 29 años, lo que evidencia dinámicas diferenciadas según el género y la etapa de vida.

Especialistas consultados por el centro de investigación advierten que en el caso de las mujeres adolescentes influyen factores como la violencia familiar, la trata de personas y las relaciones de control ejercidas por parejas. En contraste, entre los hombres jóvenes la desaparición suele vincularse con actividades laborales informales, contextos de inseguridad y desplazamientos forzados.

Colectivos de familias buscadoras señalan que el aumento de casos refleja también la falta de protocolos eficaces y la saturación de las autoridades encargadas de la investigación y localización. Aseguran que, pese a avances en coordinación interinstitucional, la respuesta oficial sigue siendo tardía y desigual entre municipios.

Morelos Rinde llamó a fortalecer políticas de prevención enfocadas en la juventud, mejorar los sistemas de alerta temprana y garantizar recursos suficientes para la búsqueda en vida y la investigación criminal. Mientras tanto, las familias continúan encabezando jornadas, difundiendo fichas y exigiendo que cada caso no quede en el olvido.

Angélica Estrada