El coordinador estatal de Seguridad, Miguel Ángel Urrutia, confirmó que la línea de transporte público conocida como Ruta 4, que opera en el municipio de Cuautla, recibió recientemente una amenaza directa, lo que ha encendido las alertas entre autoridades y concesionarios.

En respuesta, representantes del gremio transportista se han reunido con las instancias de seguridad para interponer las denuncias correspondientes y activar protocolos que permitan frenar posibles actos de extorsión por parte de grupos delictivos. Urrutia señaló que, pese a la amenaza, las unidades de la Ruta 4 continúan brindando servicio de manera regular, bajo vigilancia permanente y con un esquema de monitoreo reforzado.

El funcionario indicó que se están aplicando nuevos protocolos de actuación para resguardar tanto a los operadores como a los usuarios, además de dar acompañamiento jurídico a los concesionarios que decidan presentar denuncias formales ante la Fiscalía General del Estado (FGE).

Sin embargo, la preocupación entre choferes y concesionarios va en aumento. En los últimos meses, operadores de diferentes rutas han denunciado ser víctimas de extorsión, amenazas y cobros de piso. En algunos casos, las agresiones han escalado a ataques armados o la quema de unidades. Como consecuencia, algunas rutas se han visto obligadas a suspender temporalmente el servicio, particularmente en municipios de la zona oriente y sur del estado, donde la presencia del crimen organizado ha afectado gravemente la operación del transporte público.

Los conductores han señalado que, ante la falta de garantías y el miedo a represalias, pocos se atreven a presentar denuncias formales, lo que complica las investigaciones y deja al sector en una situación de alta vulnerabilidad. Las autoridades, por su parte, aseguran que se mantendrán los operativos de vigilancia y el trabajo coordinado con los transportistas para evitar que estas amenazas se materialicen.

La Jornada Morelos