Alejandra J. Portillo Romero, Leticia Torres Ibarra y Eduardo C. Lazcano Ponce

El 17 de noviembre de 2025 el mundo conmemora cinco años del movimiento global de la eliminación del cáncer cervical como problema de salud pública. Este compromiso, adoptado por los 194 Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluido México, marcó un hito en la historia de la salud: por primera vez la humanidad decidió eliminar un tipo de cáncer, causado por la infección persistente del virus del papiloma humano (VPH), un agente de transmisión sexual común entre hombres y mujeres.

Tres metas para el 2030

La estrategia mundial plantea tres metas para 2030: que 90% de las niñas estén vacunadas contra el VPH antes de los 15 años, que 70% de las mujeres sean examinadas con una prueba de detección del ADN del VPH a los 35 y 45 años y que 90% de las mujeres con lesiones precancerosas reciban tratamiento oportuno. Alcanzar estas metas no depende sólo de políticas globales, sino del compromiso de cada país, comunidad y persona.

El cáncer cervical en México

En México, el cáncer cervical ha sido durante décadas una herida abierta en la salud pública, fue la principal causa de muerte por cáncer en mujeres mayores de 25 años, sólo superado por el cáncer de mama a partir de 2006. En 2008 se registraban 14 muertes por cada 100 mil mujeres y hasta 11 fallecimientos diarios, la mayoría en mujeres de zonas rurales y con baja escolaridad. Aunque los avances en vacunación y detección han logrado reducir la mortalidad, cada día mueren mujeres por una enfermedad que puede prevenirse. Detrás de cada cifra hay una historia, una oportunidad perdida, una consulta a la que no se llegó o una información que no se comprendió a tiempo. Por ello, el llamado este año es claro: actuar ahora, actuar juntos, para garantizar que las generaciones actuales y futuras estén protegidas.

La vacunación todavía es la mejor herramienta para prevenirlo

La vacunación contra el VPH sigue siendo la herramienta más poderosa para prevenir este cáncer. México ha sido pionero en su introducción y hoy cuenta con un esquema de dosis única, que protege de manera eficaz y segura, respaldado por la evidencia científica. Esta dosis no solamente representa una medida rentable, sino una oportunidad para simplificar el acceso, reducir brechas y aumentar la cobertura en niñas y niños. Porque la prevención no tiene género: vacunar a los niños también protege a las mujeres y contribuye a cortar la transmisión del virus en la comunidad. Por otro lado, la detección oportuna también salva vidas. En México, las pruebas de tamizaje son gratuitas y están disponibles en las unidades de salud. Las mujeres de 25 a 34 años deben realizarse la citología cervical o prueba de Papanicolaou, mientras que aquellas entre 35 y 64 años pueden acceder a la prueba de detección del ADN del VPH, que permite identificar de manera temprana la presencia del virus y prevenir el desarrollo del cáncer.

Detectar a tiempo una lesión precancerosa significa evitar un diagnóstico tardío y preservar la salud. Acudir a realizarse la prueba es un acto de autocuidado y empoderamiento, una forma de ejercer el derecho a la salud y tomar decisiones informadas sobre el propio cuerpo.

Corresponsabilidad social

La eliminación del cáncer cervical requiere corresponsabilidad social. Padres, madres, docentes, líderes comunitarios, autoridades y medios de comunicación tienen un papel fundamental para derribar mitos, fomentar la confianza en las vacunas y promover comportamientos saludables. Pero, sobre todo, los proveedores de salud (médicas, médicos, personal de enfermería, entre otros) son la voz más influyente en las decisiones de las familias. Cada conversación con una madre, un padre o una adolescente puede marcar la diferencia entre la duda y la acción. Los profesionales de la salud son la primera línea contra la desinformación: al brindar información clara, empática y basada en evidencia, pueden orientar sobre las opciones preventivas adecuadas según la edad y el contexto de cada persona.

 

Este 17 de noviembre, bajo el lema “Actúa ahora: elimina el cáncer cervical”, reafirmamos que la eliminación no es un sueño lejano, sino una meta alcanzable si sumamos esfuerzos. Las vacunas, las pruebas de detección y el tratamiento oportuno son herramientas que ya existen; lo que necesitamos es voluntad, confianza y acción. Cada dosis aplicada, cada consulta de tamizaje, cada conversación informada nos acerca más a un México donde ninguna mujer muera por cáncer cervical. Actuemos hoy, porque la prevención es una responsabilidad compartida y cada vida cuenta.

La Jornada Morelos