
Las mujeres luchan en todos los espacios
MALU MEDINA Y JAZMIN AGUILAR
Abrir espacios de participación para las mujeres en una sociedad tan machista como la nuestra, es una tarea que no se reduce solo a la política. La lucha de ellas está en todos los espacios, incluso en algunos que se suponían reservados para los hombres y que son paulatinamente recuperados para que los disfruten todas las personas, indistintamente de su género
Cristal Flores – rutera
“Yo me siento orgullosa de ser una mujer que maneja la ruta, siento muy bonito. Todas deberíamos dedicarnos a lo que nos gusta, estudiar lo que nos gusta, sin importar lo que digan”
Es rutera de una unidad perteneciente a la línea 18 en Cuernavaca. Anteriormente trabajaba en “el chapulín”. Sin embargo, tuvo que dejar esa línea ya que “no aceptan mujeres ruteras”. Ella se ha hecho famosa en esta ciudad, al traer su unidad totalmente personalizada de elementos rosas y peluches o figuras de Hello Kitty: “A
veces se subían las personas y me decían señor; no soy señor, soy mujer. Con la ruta así, ya se fijan. Y pues yo escogí la Hello Kitty porque es una muñeca que trae rosa, sabes”, afirmó en entrevista para La Jornada Morelos. Ella viene de una familia de ruteros, es enfermera, pero debido a que eso no le apasiona, decidió no ejercer y dedicarse a lo que le gusta; manejar una ruta, aunque todos los días se enfrente a las ofensas por ser mujer y rutera en Morelos.

Gloria Cruz Godínez – empresaria artesanal

“He aprendido a no ser igual que la otra persona: si la persona te agrede, no tienes que devolver el mismo sentimiento que ella; tienes que ser diferente. Yo comprobé que no es el camino para mejorar la situación en cualquier espacio”.
Madre, artesana y empresaria, cuenta con sus locales en el mercadito de artesanías del centro de Cuernavaca. Lleva mas de 30 años en este negocio. Lo que la hizo comenzar fue la necesidad, salir adelante. Posteriormente fue avanzando: “Comencé vendiendo en una primaria de mi comunidad. Cuando llegué a este lugar, apenas llenaba un localito, y bueno, al pasar el tiempo pues con el trabajo constante uno va creciendo poco a poco”. Uno de los riesgos que conlleva ser mujer, son los hombres que llegan borrachos, llegan en ocasiones con la joven que le ayuda, pero los enfrenta con valentía. Con las experiencias que ha vivido, ha aprendido lecciones que más allá de hacerla ser mejor mujer, la hacen ser mejor persona.
Irma Rodríguez comerciante y mamá

“Me gusta ser comerciante porque me hace independiente, así gano mi dinero. Tengo mi tiempo y yo trabajo por mi cuenta.”
Irma Rodríguez es madre y comerciante del centro de Cuernavaca. Tiene su puesto frente al Palacio de Cortés: ha realizado raspados desde los 14 años. Sus papás iniciaron el negocio y disfruta dedicarse a esto. “Las personas me glorían ya que dicen es un trabajo pesado y que lo sabemos hacer bien”, expresó Irma Rodríguez. Ella y su hermana se dedican a este arte de raspar el hielo, afirma que tiene una técnica que puede ser complicada de aprender, pero con los años de experiencia la han dominado a la perfección.
Margarita Tecpoyotl Torres Científica empresaria
“Dentro de mi comunidad era muy difícil que una mujer se dedicara a esto. Yo fui afortunada porque mis padres y profesores me apoyaron, por eso creo que es importante que algunas personas te apoyen”
Es una mujer empresaria científica, investigadora del Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas (CIICAP) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), que además da clases. Creó una antena para televisión cuya característica innovadora es su tamaño, ya que es pequeña, práctica y eficiente. Uno de los temas que más le gustan es la electrónica, además es fan de cómics y tiene algunas figuras de ellos. Espera que la matrícula de mujeres en la ciencia siga incrementando año con año: “Yo sí invitaría a las mujeres a inscribirse, tenemos el talento para hacerlo”, afirmó la científica.
Laksmi Adyani de Mora Martínez, investigadora fotógrafa
“El retrato hablado y la ficha de identificación como herramienta en el ejercicio de la búsqueda, remite en un primer lugar a un fábula criminal”.
Es una científica social, fotógrafa, investigadora e investigadora. Ha realizado ensayos donde plasma reflexiones en torno a las problemáticas por las que pasan las mujeres, como la fotografía de los carteles de las desaparecidas. Ha hecho variadas críticas a algunas normas sociales, culturales y legales relacionadas a la representación de la realidad a través de las imágenes. Además, ha luchado contra los estereotipos de belleza debido a una enfermedad que enfrentó. Actualmente da clases en el Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Adriana Araceli Figueroa Muñoz, psicóloga y feminista
“Encasillar a todas las mujeres en una sola categoría reproduce una de las bases del patriarcado: la hegemonía del pensamiento occidental, especialmente el norteamericano y europeo.”
Ha transitado de la psicología clínica al trabajo comunitario y las ciencias sociales, enfocándose en políticas de cuidado, emociones y género. Ha trabajado en proyectos de intervención y consultoría en organismos nacionales e internacionales, incluyendo un diagnóstico sobre género en el Acuerdo de Escazú. Critica el concepto de empoderamiento por su individualismo y apropiación neoliberal, y resalta el trabajo colectivo para la transformación social. Destaca la importancia de una perspectiva interseccional en el feminismo, pues las mujeres enfrentan desigualdades distintas según su contexto y territorio. Advierte que las mujeres no deben pedir permiso para exigir sus derechos y que las luchas feministas deben reconocer la diversidad de experiencias, evitando discursos homogeneizantes que refuercen desigualdades.

Andrea Acevedo, activista
“Somos las de los deseos necios, las que reclaman vivir sin miedo y libres de violencia, Porque solo gritando, tomando las calles y exigiendo lo que por derecho es nuestro, podremos cambiar lo que tenemos hoy”
Activista y vocera del colectivo Divulvadoras, ha dedicado su lucha a la defensa del derecho a decidir, el acceso al aborto y el acompañamiento de víctimas indirectas de feminicidio y tentativa de feminicidio. Ha impulsado la creación de colectivas como el Comité Feminista Huitzilac, fortaleciendo redes de apoyo entre mujeres. Recientemente, ha cuestionado el punitivismo y busca formas de activismo más justas, restaurativas y alejadas del castigo. “Ante un panorama tan adverso, debemos mantener esperanzas infinitas”. Tiene la convicción que maginar un mundo sin violencia, armas ni guerras es el primer paso para construirlo, porque la lucha contra el feminicidio empieza combatiendo todas las formas de violencias contra las mujeres.

Beatriz Alcubierre Moya, historiadora
“Vivimos en una sociedad que nos empuja a cuestionarnos todo el tiempo. […] La única forma de recuperar nuestra voz es tomarla, sin pedir permiso”
La historiadora Alcubierre ha dedicado su vida a investigar la historia de la infancia y la literatura infantil en México. Cuestionando la visión adultocéntrica que las reduce a un grupo dependiente y vulnerable. Con más de 20 años trayectoria, sus estudios reconocen a las infancias como sujetos de derechos, con autonomía y voz propia. Dirige el Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado y es cofundadora de la Red de Estudios sobre la Historia de las Infancias en América Latina. Para ella, uno de los retos que enfrentan las mujeres en la actualidad es la autopercepción y el autorreconocimiento: “Nos exigimos el doble para sentir que hemos logrado algo”. Enuncia que esta cuestión no es un asunto psicológico o femenino, sino del entorno y de la cultura que nos rodea.

Erika Vergara , artista
“Todo el trabajo que estamos haciendo ahorita, va a ser reflejado en las niñas; ellas ya no van a permitir lo que permitimos nosotras, nuestras madres y abuelas. Esta es la era de las mujeres”
Es artista visual y gestora cultural comprometida con el arte y la memoria. Desde hace diez años dirige La Casona Spencer, un espacio independiente para el arte y cultura, que se ha mantenido sin apoyo gubernamental. En 2020, junto a la colectiva “Existimos porque resistimos”, bordó los rostros de 311 mujeres víctimas de feminicidio, una obra de arte y denuncia. Dirigió el documental Bordando historias: ¡que su voz y su recuerdo no se apague!, estrenado en 2024, que retrata este proceso. Fundó el festival Mujeres Hilvanando Ideas, que impulsa la memoria y la resistencia cultural a través del arte. Su labor resalta por visibilizar la lucha y el legado de las mujeres mediante el arte y la gestión cultural.

Lía Sanz, activista
“El verdadero reto es aprender a poner límites, tomar acción y enfrentar las implicaciones de decidirse por una vida diferente, libre de violencia”
Para Lia, el empoderamiento no es un destino, sino un proceso de aprendizaje continuo. Desde hace 4 años, Imparte junto a dos de sus amigas, talleres integrales de autodefensa en el Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates. Ofreciendo a las mujeres herramientas para reconocer y enfrentar distintos tipos de violencia, desde la defensa personal, la asesoría legal y apoyo emocional. Su experiencia le ha permitido identificar los obstáculos para romper el silencio sobre la violencia de género y los patrones de agresión en Cuernavaca, por lo que también impulsa círculos de mujeres para el autoconocimiento como parte del proceso para fortalecer la autonomía.

Perla Sonia Posada Vique, académica
“Es fundamental reconocer nuestro valor y creer en nosotras mismas, sumar nuestras voces para acompañarnos y apoyarnos. Trabajemos por y para nosotras”
Sonia es la primera mujer en dirigir la Facultad de Arquitectura de la UAEM en sus 67 años de historia. Desde sus años como estudiante, tuvo claro que la arquitectura debía abrir más espacios a las mujeres y que el conocimiento compartido puede generar cambios reales. Inspirada por las profesoras que se apropiaron del camino en una disciplina históricamente dominada por hombres, apuesta por un liderazgo horizontal basado en la empatía e igualdad. Su trabajo busca inspirar a más mujeres a asumir roles de liderazgo y a reconocerse en su propia capacidad. En su visión, la arquitectura debe responder a las necesidades sociales con un enfoque humano como parte fundamental de la formación integral del estudiantado.


