
El número 39 de Plaza llega en una fecha que nunca debe pasar inadvertida: el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En Morelos, donde siete de cada diez mujeres han enfrentado algún tipo de agresión a lo largo de su vida, hablar de este tema debe ser un acto de responsabilidad. Este problema es abordado por dos textos que, desde perspectivas complementarias, señalan la magnitud y las raíces de una violencia sostenida durante siglos, pero que hoy se manifiesta en nuevos escenarios y adopta formas cada vez más complejas.
La violencia contra las mujeres: del territorio físico al digital
Daniel Martínez Castellanos expone la dimensión estructural de la violencia que enfrentan las mujeres morelenses. Las cifras —65 asesinatos dolosos, 11 secuestros, miles de denuncias por agresiones y casi 9 mil llamadas de auxilio en nueve meses— revelan un fenómeno que no distingue condición social ni geografía. Martínez muestra cómo el sistema patriarcal se adapta y se reproduce incluso en ámbitos relativamente nuevos como el espacio digital, donde las agresiones van del ciberacoso a la manipulación de imágenes con Inteligencia Artificial, creando una extensión tecnológica del poder violento.
La violencia digital ya no es una excepción ni un apéndice, sino un frente más del mismo orden patriarcal que durante siglos ha legitimado la subordinación y el control de los cuerpos femeninos.
En este sentido, Jessica Rivera Hamed, complementa esta mirada al recordar que no basta con leyes, protocolos o instituciones si no existe un cambio cultural profundo. A más de tres décadas de la Convención de Belém Do Pará, el acceso a la justicia sigue siendo un camino tortuoso para miles de mujeres. Rivera Hamed coloca en el centro las preguntas que definen nuestra época: ¿por qué seguimos justificando la violencia? ¿Por qué se sigue revictimizando? ¿Por qué las mujeres continúan siendo asesinadas?, cada una de las cuales abriría debates de profundidad que en algún momento, como sociedad, deberemos enfrentar.
Su reflexión también visibiliza el trabajo de las colectivas morelenses, en particular el acompañamiento a las madres de víctimas de feminicidio que buscan memoria y justicia mediante un mural colectivo. Un recordatorio de que la resistencia, aun en el dolor, es también una forma de reparación.

En movilidad, Morelos necesita datos, no intuiciones
En su reportaje “Morelos necesita una encuesta origen-destino” Antimio Cruz aborda otra de las urgencias locales: la movilidad. En Morelos, la contradicción entre cifras oficiales y la experiencia cotidiana es tan grande que ya no resulta posible tomar decisiones públicas sin una actualización rigurosa de la información sobre la que se basan los diagnósticos. La coexistencia de datos que indican un enorme parque vehicular y, al mismo tiempo, una alta proporción de población que se mueve caminando o en transporte público, evidencia que algo no cuadra. Cruz propone una tarea que se ha postergado: una encuesta origen-destino que permita planear sin improvisaciones y con base en la realidad del espacio público, no en estadísticas cuyas conclusiones podrían estar muy alejadas de la realidad.
Ciberseguridad y el nuevo rostro del riesgo cotidiano
Otro tema que -que, por lo menos la gente a nivel de la calle solemos catalogar de lejano, es el de la ciberseguridad como una dimensión, a pesar de nuestras creencias, ya es un tópico no pertenece sólo a expertos o corporaciones, sino a toda persona conectada que es más conforme pasan los días. En un entorno donde el robo de datos, el fraude digital, la suplantación de identidad y el espionaje cotidiano se han vuelto amenazas comunes, entender los riesgos del entorno digital es una necesidad básica de ciudadanía, sí, de todos nosotros. El texto cuestiona la falsa sensación de seguridad que todavía predomina y llama a construir una cultura digital preventiva, informada e, inevitablemente permanente, como lo son nuestras herramientas digitales.
Las nochebuenas, riesgo de temporada
Un tema que deben tener presentes todos los amantes de los animales y quienes tienen mascotas: ¿sabía usted que uno de nuestros más preciados símbolos de temporada como la flor de nochebuena es tóxica para nuestros compañeros animales? Liz Parroquin apunta que nuestro orgullo de navidad en Morelos puede hacerles pasar una muy mala temporada a nuestras mascotas por lo que, más que eliminarlas, hay que alejarlas de su alcance -y estar pendientes de su interacción con la flor- para que todos pasemos unas felices fiestas.

