Daniel Martínez Castellanos

La Coordinación General del Transporte, antes secretaría, enfrentaba denuncias graves por presuntos actos de corrupción desde hace más de una década, aunque éstas de agravaron y multiplicaron en el sexenio pasado con el registro de quejas por “mordidas” de 500 a 80 mil pesos, la expedición irregular de placas y permisos de circulación, y hasta el pago a sobreprecio de entre 300 y mil por ciento por la elaboración de placas y tarjetas de circulación.

Aún sin denuncias, porque las investigaciones sobre los hechos siguen en proceso, la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, que también ha denunciado corrupción y desorden administrativo de años, se ha propuesto erradicar las malas prácticas y mejorar el servicio a la ciudadanía, transparentar y agilizar los trámites, evitar los pagos en ventanilla, eliminar el coyotaje, y lograr que, por primera vez en décadas, Morelos tenga un parque vehicular ordenado.

Pero el trayecto hacia ello, lo que el secretario de Gobierno, Juan Salgado Brito ha llamado una “sacudida” a todas las estructuras, no resulta sencillo y las afectaciones a los usuarios son múltiples y graves. Pese a que tienen su origen en un pasado no tan remoto, las mujeres y hombres afectados por la suspensión, lentitud y hasta inhumanidad del proceso de trámites en las oficinas de la Coordinación, en la Plaza Cristal de Cuernavaca, no parecen tener ánimo de ver muy lejos, eso sí, reconocen que nadie les ha pedido dinero fuera de la norma, pero eso sirve poco si no pueden concluir sus trámites.

Hacer fila en un horno o en las escaleras

En las oficinas, las filas sobrepasan los cien metros. La gente de pie, con el rostro que he perdido la capacidad de enojo y asombro aguarda por su trámite que, creen ellos durará apenas “unos tres minutos” siempre que sorteen, después de muchos días algunos, las enormes filas que se interponen entre ellos y el control vehicular morelense.

“Es el tercer día seguido que venimos, todos a las seis de la mañana. Nos dicen que dan 250 fichas, pero sólo reparten setenta, pero nos quedamos a ver si dan más”, dice a La Jornada Morelos una pareja joven, ella un poco más sonriente que él. No son poco amables, al contrario, pero delante de ellos hay unas noventa personas que aguardan igual que ellos, y detrás otros tantos que van llegando.

Ellos no son los más agraviados por la espera hay otros que han debido dar seis y hasta siete vueltas siempre con el mismo resultado “para este pinche papelito, y como no hay placas ni nada, pos me van a dar otro pinche papelito igual”, reclama el propietario de una motocicleta que usa para trabajar mostrando una “placa digital” doblada. Su documento venció hace tres días, pero él lleva más de una semana intentando renovarlo sin ningún éxito. Hoy tampoco alcanzó ficha. “Nos mienten, nos dicen que dan más fichas, pero llegué antes de las seis de la mañana y a las ocho que empezaron a repartirlas me dijeron que ya no alcanzaba pero que me esperara a ver si daban más”, de eso han pasado ya cinco horas.

Esperar en el estacionamiento poco ventilado de Plaza Cristal es un martirio. Con más de 30 grados de temperatura ambiente las dos planchas de concreto entre las que debe formarse la gente que va por un refrendo representan una suerte de horno que hace sudar de más y enerva los ánimos de cualquiera.

  • ¿Y no les han insinuado que si les dan dinero se hace más rápido el trámite? -preguntamos en la desfachatez que provoca la espera.
  • No. Pero tampoco es que nos pelen, ni nos ven. -cuenta otro que aguarda para el refrendo de su carrito.

Hay otra fila en las escaleras, una que sube tres plantas y casi en cada dos escalones aloja a una o dos personas. También sufren porque la hilera, que es para pasar a la caja, se mueve también muy lentamente; pero tienen algunas ventajas, la conexión de celular es mejor y pueden gastarse sus datos jugando en los celulares o quejándose de su martirio en la red social de su preferencia.

Frente a las dos filas hay un pequeño pasillo donde hay un escritorio en el que una mujer orienta y niega los trámites, junto a ella dos jóvenes custodian una división que impide el paso a las cajas hasta que alguno de ellos lo autorice, como pasa en los antros finos, pero acá nadie tiene mayor ilusión de ver un espectáculo. Solo es cumplir con un trámite que cuesta mucho más tiempo y paciencia que dinero. “Así es bien difícil cumplir”, asegura alguien en medio de ese calvario.

La corrupción era añeja

Otro se acuerda que hace cuatro o cinco años, “no era así, uno llegaba y hacía su trámite rápido, costaba una lana, pero salía uno en menos de una hora”. Eran los tiempos de Víctor “El Wero” Mercado y Eduardo Galaz Chacón, una dupla que acumulaba sospechas y denuncias de corrupción e irregularidades que incluso tuvo, el último, que admitir ante el Congreso cuando reconoció que pagaba sobreprecio por las láminas de identificación vehicular y tarjetas de circulación porque les había agregado, sin autorización, candados de seguridad.

Esa admisión costaría en el 2023 y 2024 un recorte presupuestal que desde entonces dejó sin placas ni tarjetas de circulación a Morelos, que mantiene un rezago en la entrega de los documentos ahora sustituidos “temporalmente” por placas digitales.

Ya antes, en el 2020, cientos de transportistas habían tomado las calles exigiendo correr a Víctor Mercado Salgado de la secretaría. El entonces secretario fue acusado por la Confederación del Transporte del Estado de Morelos de permitir y fomentar actos de corrupción que incluían el pago de “mordidas” de entre 500 y 80 mil pesos para aprobar el trámite de revista vehicular de las unidades del transporte público. Los transportistas se movilizaron, pero sirvió de poco, la corrupción de moderó solamente y Víctor Mercado siguió manejando la Secretaría de Movilidad y Transporte hasta principios de enero del 2023, cuando fue nombrado por Cuauhtémoc Blanco coordinador de asesores.

Pero Mercado Salgado siguió influyendo en las decisiones de la secretaría a través de su colaborador y luego sustituto, Eduardo Galaz Chacón. A él le tocó enfrentar las comparecencias en el Congreso, los recortes presupuestales y más denuncias de probable corrupción; también fue el primero en suspender los trámites de entrega de placas y tarjetas de circulación el cambo a las famosas placas digitales y el accidentado proceso de entrega recepción con el nuevo gobierno, uno que tiene que pagarle, por cierto, una pensión vitalicia superior a los 52 mil pesos pues se jubiló el 27 de septiembre del 2023.

Un primer remedio que no funcionó

Con la idea de mejorar el servicio, digitalizarlo y erradicar la corrupción, la administración de Margarita González Saravia inició con dos determinaciones, primero convertir la Secretaría de Movilidad y Transporte en una Coordinación General sectorizada ahora a la Secretaría de Gobierno; y segundo, nombrar a un titular que no tuviera relación con los funcionarios que estuvieron a cargo del sector los últimos años: Josué Fernández Fernández.

La primera tarea fue accidentada, pero resultó bien. Después de largos trámites administrativos y legales para regularizarla, que provocaron la suspensión de trámites por casi dos meses, la Coordinación General de Movilidad y Transporte del gobierno de Morelos estaba lista. Para muchos usuarios no hubo un gran cambio, las oficinas están en el mismo sitio que las que tenía la Secretaría y el personal de atención sigue siendo prácticamente el mismo, con todo su conocimiento del sector, y de los tramos susceptibles de corrupción.

La segunda no resultó. Las denuncias por corrupción en Movilidad y Transporte continuaron y a principios de febrero, la gobernadora tomó la decisión de remover a Josué Fernández para lo que comisionó a la secretaria de la Contraloría, Alejandra Pani Barragán.

Pronto se reconoció desde el gobierno estatal que la remoción del primer coordinador general se había dado por denuncias de la corrupción que seguía imperando en la dependencia; a las que habría que sumar las constantes suspensiones de la atención mal público que generaban nuevas molestias de los usuarios.

La remoción obligó, nuevamente a cerrar temporalmente la atención al público. Una semana más sin poder tramitar absolutamente nada.

El segundo intento: largas filas y viejas prácticas

Jorge Alberto Barrera Toledo fue nombrado el 4 de febrero como nuevo coordinador de Movilidad y Transporte con la idea de, ahora sí, emprender todo el proyecto de limpia, transparencia y eficiencia en el transporte; eliminar trámites innecesarios, digitalizar la mayoría, bancarizar los pagos, modernizar los servicios, el exceso de papeles y de interacción.

Desde su llegada se han reabierto casi una decena de módulos de atención, Jiutepec, Puente de Ixtla, Yautepec, Xochitepec, Jonacatepec, Cuautla y los dos de Cuernavaca (Plaza Cristal y Centro); pero los trámites no están disponibles en todos los módulos. Tampoco se ha concluido el diseño y pruebas de la plataforma que brindará servicio a los usuarios por vía digital, el sistema de citas en línea y otras facilidades que se ofrecerán. Así que mientras tanto las enormes filas continuarán.

“Deberían poner unas sillas”, sugiere alguien en la hilera de gente, otros le responden que prefieren suficientes fichas y más agilidad en los trámites, pero la mayor queja es que los funcionarios de atención al público “ni nos ven, vaya y pregúnteles algo y verá como no lo pelan”. Fue cierto hasta el tercer intento en que insistimos con una pregunta ¿dónde podremos ver al coordinador?

Casi cinco minutos después de la primera pregunta y ante la insistencia, una amable empleada de mostrador nos indica el laberinto para llegar hasta la oficina donde despacha Jorge Alberto Barrera. Uno tiene que pasar por el estacionamiento lleno de gente, salir hacia otro, llegar a una puerta de cristal y ahí pedir audiencia. Barrera Toledo no estaba en el lugar así que pedimos que nos llamara, no recibimos respuesta hasta el cierre de esta edición.

Lo que sí encontramos fue a dirigentes transportistas de Cuautla, que acudieron a pedir apoyo parta trámites. El módulo en la Heroica e Histórica abrió apenas el lunes 3, según nos dijeron y “debe estar igual que acá”. En Cuautla y otras ciudades tampoco han podido avanzar mucho en sus trámites, “llevo tres meses esperando respuesta y no hay nada todavía”, nos dice uno de ellos.

Igual se acercan a esa oficina los que buscan apoyo para algún trámite porque, al erradicar el coyotaje, se llevaron también a los servicios de gestoría que, módica comisión, se apersonaban para facilitar los trámites, decenas de personas dependían de ese “servicio”.

En otra silla una adulta mayor espera. Trató de hacer un trámite hace meses, durante el tiempo que los servicios estuvieron suspendidos, cuando por fin abrieron volvió a intentarlo, “llevo tres semanas y no puedo acabar”, se queja la mujer enseñando la carpeta amarilla con los documentos.

Las historias de todos son bastante iguales.

La esperanza de todos está en dos canchas del gobierno de Morelos, primero en la propia coordinación de Movilidad y Transporte, que debe concluir su proceso de ajuste de personal, procedimientos y equipo, según lo ha dicho su titular; y el segundo en la Secretaría de Hacienda, que podría autorizar una prórroga para evitar sanciones a quienes no han podido hacer trámites, como el refrendo que vence en mayo, debido al atorón que padece la coordinación.

La secretaria de Hacienda, Mirna Zavala, explicó que ya se avanza en la digitalización de los trámites, en la dotación de suministros para hacer más cómoda la espera y más ágil el servicio, la humanización de la atención al usuario, y una probable ampliación de presupuesto para contratar más personal de atención.

Mientras eso ocurre la vida en Movilidad y Transporte sigue entre las largas filas, el caos, el calor y la espera, larga como poca, por conseguir “un papelito” que represente a los contribuyentes cumplidos.

Un grupo de personas en un salón

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Las largas filas suben tres pisos por las escaleras.

Imagen que contiene hombre, parado, perro, tabla

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Incluso al llegar a las ventanillas el servicio es muy lento.

Un grupo de personas en un aeropuerto

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Aún cuando se terminaron las fichas en el número 70, los usuarios son obligados a esperar “por si hay un lugar” para ellos.

Un grupo de personas en medio de cuarto

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Un grupo de personas en un salón de clases

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La Jornada Morelos