
Descuido y contaminación de las barrancas; corrupción y abandono en transporte y movilidad: herencias que debemos solucionar
En esta edición de Plaza de La Jornada Morelos presentamos dos acercamientos s problemas que padece nuestro estado, el primero en materia de contaminación, olvido y descuido de las barrancas de la entidad y, el segundo, sobre los resultados de la herencia de la corrupción y el abandono en el área de movilidad y transporte.
Desde hace tiempo, en Morelos tenemos las alarmas encendidas en materia ambiental y de la gestión de nuestros recursos naturales, el agua en primer lugar, y sabemos, por ejemplo, que si queremos mantener en buenas condiciones los mantos acuíferos que alimentan nuestros antiguamente abundantes manantiales, debemos combatir la tala clandestina de los bosques que los surten de líquido.
Como los bosques, los ríos y las lagunas, las barrancas requieren de atención urgente pues cada día que pasa el problema crece, más basura se deposita en ellas o alguien termina de construir una nueva pared; son problemas cuyas actuales dimensiones escapan a cualquier nivel de gobierno, cuyos esfuerzos de poco servirían sin la participación de todos nosotros, que somos el origen de muchos de los problemas del estado al permitir o fomentar que no se respete la ley o se le pueda dar la vuelta sin mucho trabajo. La corrupción, la apatía y la irresponsabilidad se encuentran en el origen de muchos de nuestros más grandes problemas. Deberíamos dejar de cambiar nuestras riquezas por centavos que, además, son mal habidos.
Por otro lado, aún están sin denuncias sobre la corrupción en la Secretaría y ahora Coordinación de Movilidad y Transporte, porque las investigaciones sobre los hechos siguen en proceso; la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, que también ha denunciado malas prácticas y desorden administrativo de años, se ha propuesto erradicar los abusos y mejorar el servicio a la ciudadanía, transparentar y agilizar los trámites, evitar los pagos en ventanilla, eliminar el coyotaje, y lograr que, por primera vez en décadas, Morelos tenga un parque vehicular ordenado.
Pero el trayecto hacia ello, lo que el secretario de Gobierno, Juan Salgado Brito ha llamado una “sacudida” a todas las estructuras, no resulta sencillo y las afectaciones a los usuarios son múltiples y graves. Pese a que tienen su origen en un pasado no tan remoto, las mujeres y hombres afectados por la suspensión, lentitud y hasta inhumanidad del proceso de trámites en las oficinas de la Coordinación, en la Plaza Cristal de Cuernavaca, no parecen tener ánimo de ver muy lejos, eso sí, reconocen que nadie les ha pedido dinero fuera de la norma, pero eso sirve poco si no pueden concluir sus trámites.

Tanto el olvido de las barrancas, vitales para la naturaleza, como la actual situación de Movilidad y Transporte, un área tan sensible para la vida urbana, son situaciones que no son nuevas para el estado y herencias principalmente de la corrupción, uno de los flagelos más arraigados en la nación.
Descuido y contaminación de las barrancas; corrupción y abandono en transporte y movilidad: herencias que debemos solucionar
En esta edición de Plaza de La Jornada Morelos presentamos dos acercamientos s problemas que padece nuestro estado, el primero en materia de contaminación, olvido y descuido de las barrancas de la entidad y, el segundo, sobre los resultados de la herencia de la corrupción y el abandono en el área de movilidad y transporte.
Desde hace tiempo, en Morelos tenemos las alarmas encendidas en materia ambiental y de la gestión de nuestros recursos naturales, el agua en primer lugar, y sabemos, por ejemplo, que si queremos mantener en buenas condiciones los mantos acuíferos que alimentan nuestros antiguamente abundantes manantiales, debemos combatir la tala clandestina de los bosques que los surten de líquido.
Como los bosques, los ríos y las lagunas, las barrancas requieren de atención urgente pues cada día que pasa el problema crece, más basura se deposita en ellas o alguien termina de construir una nueva pared; son problemas cuyas actuales dimensiones escapan a cualquier nivel de gobierno, cuyos esfuerzos de poco servirían sin la participación de todos nosotros, que somos el origen de muchos de los problemas del estado al permitir o fomentar que no se respete la ley o se le pueda dar la vuelta sin mucho trabajo. La corrupción, la apatía y la irresponsabilidad se encuentran en el origen de muchos de nuestros más grandes problemas. Deberíamos dejar de cambiar nuestras riquezas por centavos que, además, son mal habidos.
Por otro lado, aún están sin denuncias sobre la corrupción en la Secretaría y ahora Coordinación de Movilidad y Transporte, porque las investigaciones sobre los hechos siguen en proceso; la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, que también ha denunciado malas prácticas y desorden administrativo de años, se ha propuesto erradicar los abusos y mejorar el servicio a la ciudadanía, transparentar y agilizar los trámites, evitar los pagos en ventanilla, eliminar el coyotaje, y lograr que, por primera vez en décadas, Morelos tenga un parque vehicular ordenado.
Pero el trayecto hacia ello, lo que el secretario de Gobierno, Juan Salgado Brito ha llamado una “sacudida” a todas las estructuras, no resulta sencillo y las afectaciones a los usuarios son múltiples y graves. Pese a que tienen su origen en un pasado no tan remoto, las mujeres y hombres afectados por la suspensión, lentitud y hasta inhumanidad del proceso de trámites en las oficinas de la Coordinación, en la Plaza Cristal de Cuernavaca, no parecen tener ánimo de ver muy lejos, eso sí, reconocen que nadie les ha pedido dinero fuera de la norma, pero eso sirve poco si no pueden concluir sus trámites.
Tanto el olvido de las barrancas, vitales para la naturaleza, como la actual situación de Movilidad y Transporte, un área tan sensible para la vida urbana, son situaciones que no son nuevas para el estado y herencias principalmente de la corrupción, uno de los flagelos más arraigados en la nación.

