Juventud en Morelos: no podemos desperdiciar la última oportunidad

Morelos nunca había tenido tantos jóvenes como ahora. Con más de 460 mil personas entre 15 y 29 años, el estado vive lo que los especialistas llaman su “último bono demográfico”: la última generación que será más numerosa que sus padres y abuelos. Después de ellos, la población infantil disminuirá y el envejecimiento generalizado será inevitable.

Lo que está en juego no es solo una estadística, sino el futuro mismo de nuestra comunidad. En unos años, serán estos jóvenes quienes ocupen los puestos de decisión y quienes tengan que sostener una población creciente de adultos mayores. Sin embargo, mientras el reloj demográfico avanza, Morelos sigue arrastrando rezagos que amenazan con desperdiciar esta oportunidad histórica.

El diagnóstico que no podemos ignorar

Los datos son contundentes: más de la mitad de los jóvenes en Morelos vive en condiciones de pobreza, una cuarta parte padece inseguridad alimentaria y casi el 60% abandona sus estudios antes de llegar a la universidad. A ello se suma el desempleo juvenil, los embarazos adolescentes, las adicciones y una preocupante incidencia de problemas de salud mental como ansiedad y depresión.

En este contexto, los jóvenes no solo enfrentan barreras para prosperar, sino que cargan con una losa estructural que amenaza con perpetuar ciclos de exclusión y desigualdad. No se trata únicamente de un fracaso individual: es un riesgo colectivo. Si Morelos no invierte en su juventud, el futuro económico y social del estado quedará hipotecado.

Juventud como motor de cambio

A pesar de este panorama, hay señales esperanzadoras. La Agenda 2030 de la ONU y los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) han comenzado a permear en Morelos a través de iniciativas lideradas por los propios jóvenes: desde huertos comunitarios para combatir el hambre, hasta proyectos de reforestación, alfabetización digital y acciones contra la violencia de género.

Como presenta Antimio Cruz en su reportaje que publicamos un poco más adelante, figuras como Fátima Albarrán Gómez y Dana Kathia Vázquez Barreto, embajadoras juveniles de Morelos ante redes internacionales, demuestran que cuando se les abre espacio, los jóvenes no solo participan: lideran. Y cuando la juventud lidera, como recuerda la ONU, la sociedad prospera.

La urgencia de un pacto generacional

Morelos necesita un pacto serio con su juventud. No basta con celebrar su “Día Internacional” cada 12 de agosto. Entre otras cosas, es indispensable garantizar una educación de calidad que no solo forme para aprobar exámenes, sino para resolver problemas reales; impulsar el empleo juvenil mediante incentivos a empresas que contraten a jóvenes, apoyos al emprendimiento y capacitación tecnológica; atender la salud mental de la población, que hoy un tema tan urgente como la salud física, y fomentar la participación ciudadana, para que los jóvenes no solo sean beneficiarios de políticas públicas, sino protagonistas de ellas.

La pirámide poblacional se transformó en rombo. Si hoy no fortalecemos esa “cintura ancha” de jóvenes, mañana el peso del envejecimiento será insoportable. Esta es una cuestión de genuina supervivencia social.

Una inversión que salva el futuro

No se trata de caridad, sino de visión. Cada joven que estudia, emprende, innova o lidera un proyecto comunitario genera beneficios económicos y sociales que multiplican su valor a lo largo del tiempo. En cambio, cada joven que se pierde en el abandono o la violencia es una deuda que se acumula y que, tarde o temprano, toda la sociedad terminará pagando.

Morelos tiene una sola oportunidad para transformar su último bono demográfico en el cimiento de una sociedad más próspera y equitativa. Ignorar esta realidad sería como ver un tesoro frente a nosotros y dejarlo hundirse en la tierra sin siquiera estirar la mano.

El futuro de Morelos ya no está en manos de sus adultos mayores ni en los despachos gubernamentales; está en la energía, la creatividad y la esperanza de su juventud. Y si no los apoyamos ahora, ya no hay una segunda oportunidad.

La Jornada Morelos