

Alma E. Muñoz y Emir Olivares / La Jornada
Al cerrar su gira de rendición de cuentas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfatizó que cualquiera que robe al pueblo enfrentará la justicia, pues en el México de hoy la honestidad es la regla y no la excepción.
Y es que, afirmó que en México se terminó la corrupción, se ejerce el poder con honestidad, no se heredan cargos públicos, la soberanía se ejerce con dignidad y, con la nueva ley de amparo —que se analiza en el Congreso— no se protegerá a contribuyentes que se niegan a pagar impuestos.
Ante un pletórico Zócalo de la Ciudad de México, en un acto en el que también conmemoró su primer año de administración, la mandataria federal ofreció un mensaje de 55 minutos, en el que también dejó claro que no habrá rompimiento con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, además que no se permitirán injerencismos extranjeros.
Ante miles de personas que se congregaron en la principal plaza pública del país —centro político, social, cultural y de la resistencia de México—la jefa del Ejecutivo subrayó que “el poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados, se le devuelven al pueblo en derechos, programas de bienestar y obras estratégicas para el desarrollo nacional”; contrario a lo que sucedió en 36 años de la “oscura noche del neoliberalismo”.
Gran parte de su mensaje, la mandataria volvió a mencionar los indicadores de la reducción de la pobreza y la desigualdad, las obras públicas, los programas sociales, la recuperación de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, las becas, el sistema de salud, entre otros. Resaltó que 13 meses d trabajo de la actual legislatura federal se han aprobado 19 reformas constitucionales y 40 nuevas leyes.

En ese marco, aprovechó para argumentar en favor de la reforma a la ley de amparo, que recientemente propuso y hoy analiza el Congreso de la Unión.
“Garantiza a los ciudadanos sus derechos frente a cualquier acto de autoridad, eso está totalmente salvaguardado, su objetivo es hacer la impartición de justicia más rápida, más expedita; garantizar la pronta actuación frente a lavado de dinero; y evitar que amparo se use como resguardo de por vida de los potentados que no quieren pagar sus impuestos”.
La jefa del Ejecutivo ratificó el compromiso que asumió desde su primer mensaje como presidenta: “No les voy a fallar, mi compromiso es con el pueblo y sigue siendo entregar mi alma, mi vida y lo mejor de mí misma por el bienestar del pueblo de México. Mi compromiso es defender a la patria. Mi compromiso con ustedes es ser una presidenta que esté a la altura de la generosidad y grandeza de nuestra historia y del pueblo de México”.

Foto: Presidencia de la República

