

A casi nadie le gusta cometer errores ni fracasar ni sufrir ni ser infeliz; sin embargo, son las constantes intrínsecas de la vida. Hay de aquel que no aprenda de sus errores ni de sus fracasos. Se sufre de muchas maneras por el dolor del cuerpo o por los pensamientos negativos que se apoderan de la mente. La felicidad parece una quimera que se arrulla con los placeres, no obstante, el inicio del año nuevo es una extraordinaria oportunidad, para enterrar todos los fantasmas que llegan a lastimar el alma; una bella oportunidad, para renovar el espíritu y VOLVER A EMPEZAR.
Todo parece indicar que lo más importantes es la actitud ante la vida y para muchos de nosotros se va en nuestras manos sin ningún goce o disfrute. La memoria es lo único que queda y para muchos ni eso. La vida pasa muy rápido y no hay tiempo para contemplarla, generalmente la vida la miramos como espectadores y no como actores.
Todos tenemos una historia que contar porque nos han sucedidos cosas maravillosas que ni siquiera nos percatamos de ello. Por muy amarga que la vida sea, la vida es un milagro, aunque a veces tenga claro-oscuros y hayamos perdido la fe.
Nuestro tiempo es pánica, sí yo digo que nuestra generación es la que padece los mayores niveles de ansiedad y depresión que otras generaciones es verdad; pero si también digo que las nuevas generaciones tienen mayor esperanza de vida, también, es verdad; pero si digo que estamos viviendo la mayor crisis planetaria de contaminación y cambio climático, es verdad; pero si menciono que los gobiernos son corruptos y están en crisis, también es verdad; pero si digo que nuestra generación es la que cuenta con los mayores avances tecnológicos que nos pueden brindar un mundo mejor, también es verdad.
Por todo ello, mi deseo para este inicio de año nuevo es que todos tengamos la oportunidad de volver a empezar y seamos mejores personas con uno mismo y con los demás.

