

Los encuentros definitivamente en La Danza de la Vida no son casuales y como hilos invisibles tejen conexiones entre los corazones, la sensibilidad y la confianza de saberse en la misma casa. Aquella que queda entre la calle de la música y de la danza y que lejos de estar en un rinconcito contiene todos los colores de México, todas las canciones, vestuarios, sonidos, diseños, luces, sabores, historia y fiestas en la incesante creación que busca transmitir la percepción única de ese sentir, de ese momento, de esos ojos y de ese cuerpo revolucionario que nos transforma en sí: el BALLET FOLKLÓRICO DE AMALIA HERNÁNDEZ O BALLET FOLCLÓRICO DE MÉXICO.
Recorrimos muchos kilómetros para ir al encuentro de lo que tanto hemos amado y nos falta tanto amar, la música, la danza, la historia y un entrañable amor por México. Sus costumbres, tradiciones y la manera única de trasmitirlos hacen de esta Compañía el capricho de nuestro corazón. Al encuentro en aquella casa que contiene tanto de sí como un útero circular y profundo, como ir al centro de la madre tierra, pisamos con nuestros pies descalzos aquella madera que nos llevaría a la celebración interna, que fue el coincidir con Viviana Basanta directora artística del Ballet folklórico de México e hija de Amalia Hernández. El encuentro aconteció frente a un majestuoso piano de cola Steinway y desde ese sonido conectamos con las canciones revolucionarias que cantaba Amalia Hernández la cual decía que si querías conocer a México: tienes que conocer sus canciones, sus danzas. Poco a poco y en el breve espacio ingresamos en las ventanas del alma (ojos) que tienen por nombre: Viviana Basanta Hernández quien compartió con nosotros el carácter y personalidad de su madre, desde la fina sensibilidad hasta la fuerza de un general. Nos compartió que el bailarín por la naturaleza misma de su sensibilidad desperdicia energía al estar demasiado abierto, así como la importancia de administrar la energía y utilizarla en la forma adecuada para sobrevivir con inteligencia.
El lenguaje en la danza nos conecta inmediatamente con el cuerpo, sus expresiones y manifestaciones. El cuerpo no engaña expresando de manera orgánica derribando a las palabras que en muchas ocasiones no son las cosas.
Viviana Basanta fue educada en un contexto de ganarse las cosas, todo era mérito y nada fue regalado. Ha trapeado un salón para saber de sí, para empanizar con la importancia de cuidar a los bailarines, así como manejar una consola de audio. Estar tras bambalinas, coser, bailar, crear, estudiar, coreografiar, pero sobre todo inspirar, hasta ser la directora artística del Ballet Folklórico de México. Una directora artística que busca que los pies hablen, que no griten cuando danzan, que quiere llegar al público a través de lo que siente y expresar a través del movimiento un nuevo idioma que cautive al público tanto o más de lo que lo cautivo a su madre o a ella.
La magistral enseñanza a través de sus palabras LA ÚNICA COSA QUE PUEDE SALVAR AL MUNDO ES EL ARTE conllevan años de conexión y experiencia acompañados de conocimientos relacionados con el yoga, meditación, música, pintura, danza y todos los maestros de vida que tocaron y conforman lo que hoy ES.
El escenario mundial y su contexto por momentos puede parecer oscuro y hostil, pero en su opinión hay un grupo de personas, que está volcando a re conectar con el SER y estos seres están ahí para inspirar al mundo. Sin embargo, tenemos que decir que claramente el SER que estuvo frente a nosotros de nombre: Viviana Basanta le puso alas a los anhelos del alma, a las conexiones profundas que nos llevan a seleccionar momentos y guardarlos en lo más profundo de la consciencia para SER y ESTAR. En honor a quien forma parte de la revolución de la sensibilidad y tiene la misión de dirigir artísticamente al BALLET FOLKLÓRICO DE MÉXICO: Viviana Basanta Hernández

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