“Cuando la noche empieza a caer y las luces se empiezan a encender

se ilumina de estrellas toda la constelación pues las cubre con su

manto la Virgen de México.” Virgen morena. Canción de Alex Lora

La maravillosa y compleja existencia humana encierra muchos misterios que la ciencia aún no acierta a explicar. Más allá de la adrenalina que impulsa a cualquier persona a realizar proezas increíbles, no se sabe de qué materia está compuesta la fe. Ésta, a semejanza de la adrenalina, es un motor que impulsa la voluntad para soportar el sacrificio, asumir la abnegación y vivir de la esperanza. No se puede negar que estas conductas están cimentadas en el misterio de la fe, de quién las asume.

Aunque la fe es intangible y abstracta, puede potenciarse mediante una oración, un objeto religioso, un icono o inclusive un amuleto. Cualquiera de estos medios es eficaz para que la fe adquiera presencia a través de diversas manifestaciones de fieles devotos o de simples creyentes. La Fe, junto con la Esperanza y la Caridad, es una de las tres virtudes cristianas. La palabra proviene del latín Fides y significa confiar. Esta confianza brinda a las personas la fuerza interior que requieren para enfrentar las situaciones más adversas.

Más allá de los intereses de las autoridades religiosas, del oportunismo maquiavélico de los políticos o de la voracidad de los dueños del lucrativo negocio de la televisión, la fe en la Virgen de Guadalupe forma parte importante de la idiosincrasia del mexicano. Aunque a la distancia de los tiempos el ayate o tilma de Juan Diego se convirtió en la playera de Alex Lora, la imagen de la guadalupana se sigue plasmando como una estampa de la religiosidad del mexicano. Gracias a esta imagen la virgen morena puede ser vista tocada y reverenciada por millones de feligreses.

La efectividad de este icono, para enaltecer la devoción a la Guadalupana, sigue vigente. Es tal la devoción de los fieles que se estima que las peregrinaciones decembrinas a la Basílica de Guadalupe, para celebrar el cumpleaños de la virgen morena, suman anualmente millones de peregrinos, provenientes de varios lugares de México y del extranjero. Pero no hay necesidad de ir a la Basílica para constatar esa devoción, a lo largo y ancho del país existen cientos, tal vez miles, de iglesias, santuarios y capillas que acercan a la Virgen de Guadalupe.

Esta devoción tiene una larga historia que no está exenta de controversias que han cuestionado la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego. Una de esas polémicas le costó el destierro a Fray Servando Teresa de Mier. En la última década del siglo XVIII el sabio mexicano José Ignacio Bartolache se dio a la tarea de examinar la pintura grabada en el ayate de Juan Diego y concluyó que los defectos artísticos de la pintura hacían imposible que fuese obra divina. En fecha más reciente, 1996, el abate de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, negó la existencia de Juan Diego y, en consecuencia, se opuso a su canonización como santo. Por esa conducta, el cardenal Norberto Rivera lo expulsó de la Basílica.

No obstante las dificultades para responder de manera convincente a las múltiples interrogantes en torno a la aparición de la Virgen de Guadalupe, la devoción religiosa que le profesan muchos mexicanos se mantiene firme y de hecho está muy arraigada entre un gran estrato social. Como cada año, esa devoción seguirá resonando con la gutural voz de Alex Lora, al escucharlo cantar: “Virgen Morena gracias por darnos un día más con tu bendición. Virgen Morena tu pueblo te canta esta canción con tu bendición”.

Mis respetos y felicitaciones a todos los devotos guadalupanos que cada 12 de diciembre se congregan para festejar a la Virgen Morena.

Francisco Javier González Quiñones