
Un regalo de fin de año que merece ser compartido con risas
Jorge “El Biólogo” Hernández*
El regalo que recibí el 31 de diciembre por parte de mi compadre Rolo quien fuera del mundo del cine se hace pasar por un tal José Rodríguez, es para gozar de principio a fin. Al recibirlo pensé que era obligado, según yo, ir en busca de otra pieza arqueológica como cuando tras un largo peregrinar por muchas tiendas al fin logré encontrar un reproductor de discos compactos, pero para mi sorpresa —por estar fuera de tiempo en los terrenos de la electrónica— ocurre que ahora existen tornamesas para escuchar discos de 33 revoluciones de muy diferentes marcas y precios, incluso algunos están dotados de radio y tocacintas.
El regalo resultó tan fantástico que, en lugar de describirlo, preferiría que lo vieran y escucharan en mi compañía, pero ante esa imposibilidad intentaré describirlo. Prepárense para reír y escuchar a Groucho Marx, pues se trata de un álbum de dos LP con grabaciones de Groucho.
La portada es un dibujo a tinta de su cara de siempre, engalanada con su enorme bigote, las cejas inconfundibles, los lentes y su inseparable puro. Carátula que lleva por título An Evening with Groucho._ En la contraportada, además del índice de los cuatro lados de ambos discos, brillan las siguientes palabras —que me tomo la libertad de traducir— firmadas por Woody Allen:
“Hace algunos años, tras una infancia obsesionado con la comedia, que me llevó a observar el estilo de todos los grandes comediantes, llegué a la conclusión de que Groucho Marx era el mejor comediante que el país había producido. Ahora estoy más convencido que nunca de que tenía razón. No puedo imaginar a un comediante que combinara una concepción física totalmente original y divertidísima con una entrega verbal impecable. Creo que Groucho posee una grandeza innata, desafía cualquier análisis minucioso, como ocurre con cualquier artista genuino. Es simplemente único, como Picasso o Stravinsky, y creo que su escandalosa y nada sentimental indiferencia por el orden será igual de divertida dentro de mil años. Además, me hace reír”.

Al abrir el álbum y desplegar sus dos páginas estas muestran, como en un _collage,_ ilustraciones, dibujos, caricaturas y fotos de los cuatro alucinantes hermanos Marx, pero ahí no acabó mi asombro, pues en la siguiente parte del álbum aparece a media página una fotografía de Groucho abrazando a Chaplin y en las otras partes del pliego pueden leerse textos de personalidades que lo admiraban como Sammy Davis Jr., Edward G. Robinson, Greta Garbo, Laurence Olivier; comediantes como George Burns y W. C. Fields, y también de dos grandes escritores: George Bernard Shaw quien escribe: “¿Quién es mi actor favorito? Groucho, Chico, Harpo y Zeppo. Todos los demás vienen en quinto lugar”; y T. S. Eliot con quien mantuvo una amistad y una relación epistolar entre 1961 y 1964. Se sabe que un día de 1961 Groucho recibió por correo una nota de Eliot, fechada el 26 de abril, pidiéndole una fotografía autografiada y así arrancó una de las amistades epistolares más insólitas del siglo XX. Luego de llegarle por correo la fotografía solicitada, Eliot escribió: “Tu retrato cuelga en mi pared junto al de dos amigos, W. B. Yeats y Paul Valéry. Eres mi pin up más codiciado. Y soy tu más ferviente admirador”. En respuesta, al recibir una fotografía del gran poeta, Groucho escribiría el 26 de junio: “Querido T. S., la fotografía que me envió llegó en muy buenas condiciones. No sabía que fuera usted tan guapetón, y no entiendo por qué no lo han invitado a hacer el papel protagónico en alguna película ‘sexi’. Esa estupidez es atribuible a la tontería de los encargados del reparto”.
Los cuatro lados de estos discos recorren sketches, algo de la genial música compuesta por Irving Berlin, canciones interpretadas por el propio Groucho, diálogos divertidamente locuaces entre los hermanos Marx, fragmentos grabados de Elliot; incluso en otros espacios se puede escuchar la voz de Laurence Olivier leyendo un parlamento e igualmente se distingue la voz borrascosa de otro gran comediante, W. C. Fields. Cada uno de estos audios es un placer que, como dijo la Garbo, al oírlos: “Me niego a escribir alguna nota sobre este álbum, porque yo quiero estar sola”.
Al escuchar estos increíbles discos se me ocurrió compartir —y traducir— para su goce estas perlas preciosas del genio Julius Henry Marx a quien el mundo conoce como Groucho:
“No piense mal de mí, señorita, mi interés en usted es puramente sexual.”
“Disculpen si les llamo ‘caballeros’, pero es que no los conozco muy bien.”
“El matrimonio es la principal causa del divorcio.”
“Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!”
“Nunca pertenecería a un club que admitiera como miembro a alguien como yo.”
“Citadme diciendo que me han citado mal.”
“He pasado una noche estupenda… pero no ha sido esta.”
“Jamás olvido una cara, pero en el caso de usted estaré encantado de hacer una excepción.”
“Es mejor permanecer callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.”
“Bebo para hacer interesantes a las demás personas.”
“¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”
“Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros.”
Y para cerrar estas frases geniales —una aclaración, no es del creador de Mafalda sino de la autoría de Groucho—: “Paren el mundo, que me quiero bajar”.
Me despido con esta maravilla: “Todo el mundo debería creer en algo. Yo creo que voy a seguir bebiendo”.
Con alegría y risas a raudales empezó mi año al escuchar este gran regalo que, con su risa inconfundible, Rolo confesó haberlo encontrado en una tienda especializada en discos viejos en Durango, su ciudad natal. Con los errores posibles de mi no muy refinado inglés me permito traducir la ficha del álbum: “Producido por Erin Fleming y Phil Ramone; grabado en vivo en el Carnegie Hall, Nueva York; con locaciones en sitios como la Universidad Estatal de Iowa, otras hechas en Kansas City y unas más en San Francisco. La ilustración de portada fue realizada por Glen Christensen y el diseño de los dibujos y las fotografías provienen de la Memorabilia Fotográfica de Groucho Marx”, una de las cuales se muestra en la contraportada y refleja a Groucho acostado, con su sonrisa irónica de siempre, mirando hacia nosotros.
*Bailarín tropical apasionado de viajes, bares y cantinas, que desea que estas Vagancias semanales sean una bocanada de oxígeno, un remanso divertido en la cotidianidad.

Una de las portadas que ha tenido el vinil, An Evening with Groucho. Foto: Cortesía

Groucho Marx. Foto: Cortesía

