

Avisos de la tormenta. Notas sobre hidrometeorología indígena desde la Sierra Noroccidental de Puebla
*Eliana Acosta Márquez
Con mayor frecuencia presenciamos la intensidad de las sequías, incendios o huracanes y la asiduidad de “lluvias atípicas” atribuidos al cambio climático y al impacto de la actividad humana sobre el planeta. Durante los primeros días del mes de octubre de 2025 la Sierra Norte de Puebla junto con Hidalgo y Veracruz fueron devastados por la intensidad de las lluvias y el desborde del río Cazones, conocido en Puebla como el río San Marcos.
Entre los municipios de Puebla más afectados, como Huauchinango, Xicotepec, Tlacuilotepec, Pahuatlán o Naupan, sobrevinieron deslaves, inundaciones, destrucción de viviendas, caminos y puentes, explosión de ductos, pérdida de cosechas y animales, así como la muerte y desaparición de decenas de personas. El impacto fue atribuido en la mayor parte de los medios al paso del huracán Jerry, no obstante, se ha planteado que se debió a un “disturbio tropical” provocado por una vaguada, es decir, “una baja presión que propicia la formación de nubosidad intensa y lluvias extraordinarias”. [1]
En 2024 hubo fuertes incendios en la Sierra Noroccidental de Puebla y un año después acontecieron estas “lluvias atípicas” que han sacudido el ritmo de los días y marcado un antes y un después en la vida de los serranos que forman parte de las tres mil localidades indígenas afectadas en cinco estados según cálculos del Instituto de Pueblos Indígenas.[2] La explicación de estos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y recurrentes y su creciente impacto socioambiental es multifactorial y responde a diferentes causas y procesos acumulativos.[3] En ese marco desde un enfoque antropológico y abordaje etnográfico cabe preguntarse por la perspectiva de los pueblos indígenas y entrever las propias categorías y conexiones que establecen los serranos sobre estos fenómenos que se suelen identificar como atmosféricos y asociadas a los ciclos naturales.[4]
En principio habrá que advertir que estos fenómenos no son nuevos y que los fuertes vientos y las lluvias intensas son parte de su entorno, memoria y cosmología, lo que difiere es la intensidad, frecuencia e indeterminación con que ahora acontecen. En la Sierra Noroccidental de Puebla donde coexisten pueblos de origen nahua, totonaco, otomí, tepehua y mestizos, estos fenómenos son conocidos como diluvios, los cuales son parte de su memoria y cosmología y a través de los cuales es posible entrever el estrecho vínculo con su hábitat. Tanto la condición geográfica como climática tienen su correlato en las expresiones simbólica con diversas implicaciones ontológicas. En particular, la presencia de las montañas y el flujo de los vientos, el agua de temporal y la que corre en los ríos y brota en los manantiales, son motivo de una profusa narrativa y vida ritual.

Siendo la Sierra Noroccidental de Puebla una región lluviosa y, por su localización geográfica, especialmente vulnerable a tormentas y huracanes, su acontecer en diferentes grados y temporalidades entre los serranos está asociado a saberes locales y a narrativas que entrevén una forma propia de concepción y medición del tiempo en relación precisamente con el agua y los cerros. Los estragos del temporal en la sierra no sólo han dejado sus marcas en el paisaje, el paso del agua ha quedado en la memoria y ha dado lugar a relatos de carácter mítico sobre el origen y devenir de las comunidades.
Ciertos cerros con sus pliegues, contornos y oquedades, el nacimiento del agua en los manantiales, la morfología y profundidad de los ríos o la conformación de las rocas se reconocen como lugares singulares y se identifican con potencias extrahuamanas y en algunos casos con santos y apariciones milagrosas. En torno a estos lugares se encuentran historias que recuerdan un tiempo y un espacio originario y también acontecimientos que marcan el devenir de las comunidades, como es el caso de las recientes lluvias y su impacto en la región durante el mes de octubre de 2025.

*Profesora-investigadora de tiempo completo de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH e integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. En el Posgrado de Antropología Social de la Escuela Nacional de Antropología e Historia es responsable de la Línea de Investigación y Seminario de Formación Territorios, diversidad biocultural y procesos socioambientales.
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https://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/lluvias-huauchinango-danos-sierra-norte-uap/ ↑
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https://www.jornada.com.mx/2025/10/20/estados/032n3est ↑
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Entre los múltiples impactos asociados al deterioro socioambiental y a cambio climático se encuentra la tala de los bosques y el cambio de uso de suelo, la extensión de los potreros y la ganadería en detrimento de la producción de la milpa, el uso plaguicidas y agrotóxicos, la erosión del suelo, la falta de tratamiento de las aguas residuales y la contaminación de los ríos. La extensión del modelo extractivo y megaproyectos en específico, por la producción de hidrocarburos de manera convencional como por fracturación hidráulica (fracking), distribución de petróleo y gas, así como por la minería. Razón por la cual Gerardo Pérez Muñoz afirma “no es la lluvia atípica sino el sistema”: https://mundonuestro.mx/content/2025-10-15/no-es-la-lluvia-atipica-es-el-sistema-gerardo-perez-munoz/ ↑
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Los siguientes relatos aun cuando retoman reflexiones antropológicas previas son resultado del trabajo de campo llevado a cabo en el mes de octubre en el contexto del impacto de las intensas lluvias en la localidad de Papaloctipan en el municipio de Tlacuilotepec. En este municipio la tormenta destruyó puentes, caminos y viviendas, dejando a más del 80 % del municipio incomunicado. ↑

