

(Nuestras Raíces)
La diversidad poblacional del estado de Morelos: de las comunidades indígenas a las poblaciones afrodescendientes
Roberto I Rodríguez Soriano
En el actual estado de Morelos habita una gran diversidad poblacional con marcadas definiciones étnicas. La mayoría de sus habitantes ha sido categorizada como mestiza, categoría que, bajo el imaginario nacionalista mexicano, ha buscado abarcar una heterogeneidad social, cultural y fenotípica mediante una narrativa cohesionadora en pos del proyecto de unidad nacional. Este término adquiere sentido como una categoría por omisión: se define, más que por una adscripción étnica concreta, por no pertenecer a una identidad específica como la indígena o la afrodescendiente, y se asocia simbólicamente con la supuesta mezcla entre españoles e indígenas.
De acuerdo con el INEGI, la población mestiza en Morelos asciende a 1,854,328 personas, lo que representa aproximadamente el 96 % del total. Sin embargo, esta mayoría no anula la presencia ni la relevancia de otros grupos étnicos que también habitan el territorio. El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas estima que alrededor de 79,908 personas se autoadscriben como indígenas, ya sea por hablar una lengua originaria o por una identificación cultural. El grupo con mayor presencia es el de los nahuas, establecidos en municipios como Cuernavaca, Xochitepec, Temixco, Tepoztlán y Tetela del Volcán, así como personas migrantes de Guerrero y del Estado de México. También habitan otros pueblos originarios, aunque en menor número, como mixtecos, mazahuas, zapotecos, otomíes y mayas.
Históricamente, el territorio de Morelos fue un espacio de confluencia de diversos grupos prehispánicos como teotihuacanos, zapotecos, mayas, nahuas y toltecas. Durante el Posclásico tardío, se intensificó la migración de xochimilcas y tlahuicas hacia la región nororiental. La conquista tenochca de 1404 impuso el linaje tlahuica como dominante hasta la caída de la Triple Alianza, cuando estos pueblos se aliaron con los españoles para liberarse del dominio mexica.

Tras la caída de Tenochtitlan, Cortés incorporó en 1532 a Cuernavaca y sus alrededores al Marquesado del Valle de Oaxaca. Aunque al principio se intentó conservar la organización territorial prehispánica, esta fue reconfigurada por la Corona mediante el sistema de encomiendas, que transformó los antiguos señoríos en “pueblos de indios”, integrando sus estructuras al orden colonial. Desde los primeros años del virreinato se promovió el cultivo de la caña de azúcar, actividad favorecida por el clima y el suelo regional. Esto propició la creación de haciendas azucareras que, ante la drástica disminución de la población indígena en el siglo XVI, se expandieron apropiándose de tierras abandonadas.
Para suplir la pérdida de mano de obra, se introdujeron personas esclavizadas de origen africano, lo que generó una nueva configuración demográfica. Esta mezcla fue clasificada por el sistema de castas: mulatos, pardos, mestizos. En las haciendas predominaban trabajadores afrodescendientes; en los pueblos, la mayoría era indígena, aunque con diversas combinaciones genealógicas. Los censos de finales del siglo XVIII evidencian una estructura social compleja articulada por mezclas raciales y matrimonios interétnicos.
Según el INEGI, en 2021 se registraron 28,331 personas que se autoidentificaron como afromexicanas, negras o afrodescendientes. A diferencia de la identidad indígena, ligada a la lengua y comunidad, la afrodescendiente suele fundarse en criterios somáticos, memoria familiar o vínculos simbólicos con el pasado.
La configuración poblacional de Morelos es resultado de siglos de migraciones, mestizajes (muchos forzados), resistencias y adaptaciones. Desde los pueblos originarios hasta las comunidades afrodescendientes llegadas en contextos de esclavitud, el estado alberga una riqueza cultural irreductible a la categoría homogénea de lo mestizo. Reconocer esta pluralidad no es solo un acto de justicia histórica, sino una condición para construir un presente más incluyente y un futuro donde la diversidad deje de ser invisibilizada en nombre de la unidad.
*Posdoctorado, Universidad Autónoma del Estado de Morelos

