(Nuestras raíces)

El Che-Uinic y el Sincinito: imágenes de la memoria y el tiempo

(In Che-Uinic ihuan Sincinito: in tlalnamiquiliztli ihuan cauitl ixcopinalme)

Roberto I. Rodríguez Soriano*

La concepción del tiempo lineal y progresiva, donde los acontecimientos se secuencian en presente, pasado y futuro, tiene su raíz en la teología cristiana. A diferencia de la tradición grecolatina, el cristianismo establece un origen (el génesis) y un final (el apocalipsis) para la historia humana. Según esta visión, el mundo y los seres humanos fueron creados en un punto primigenio, y todos los acontecimientos se orientan hacia un juicio final. De esta forma, los eventos históricos se enmarcan en un plan divino. Argumento que fue utilizado para justificar el colonialismo europeo en América y otras partes del mundo, donde se asumía que las naciones cristianas debían guiar el camino divino, ya fuera por la fuerza o por persuasión.

Con el tiempo, esta concepción se fue transformando hacia una secularización, manteniendo la idea de progreso en la humanidad. Esta transformación se consolidó en lo que conocemos como la modernidad que está caracterizada por la razón y la capacidad de controlar la naturaleza. En este marco, el tiempo se define como un trayecto desde un pasado negativo hacia un futuro positivo.

En este entramado del tiempo, la memoria, por asumirse como algo subjetivo que depende de experiencias individuales o de experiencias sin historia, quedó concebida como algo menor, sin importancia, frente a la historia con su cualidad racional, objetiva, medible, registrable. Desde la visión del tiempo histórica los sucesos pasados están acontecidos, terminados y superados. El tiempo pasado está muerto y superado. Queda visto dentro de un entramado de secuencia temporal y progresiva.

Sin embargo, muchas comunidades indígenas han reinterpretado esta visión, integrando una concepción no lineal del tiempo. En sus culturas, las categorías de pasado, presente y futuro pueden carecer de sentido, permitiendo que el futuro se considere en el pasado y viceversa. Esta perspectiva anacrónica les permite concebir acontecimientos históricos, como la conquista española y diversos genocidios, como realidades contemporáneas que siguen vivas y no han sido superadas.

En la mitología contemporanea maya de la Península de Yucatán, encontramos dos figuras que pueden simbolizar esta complejidad: el Sincinito y el Che-Uinic. Ambas figuras, caracterizadas por tener los pies al revés, caminan en dirección opuesta a lo que se presenta delante y sin embargo avanzan. Esta singularidad puede ilustrar una concepción del tiempo que entrelaza el pasado y el futuro de manera multidireccional, resonando con muchas visiones indígenas del tiempo. Así, el Che-Uinic y el Sincinito no solo desafían la lógica lineal del tiempo, sino que también enfatizan la importancia de la memoria, donde lo que fue, es y será permanece interconectado.

Che-Uinic

(https://presslibre.mx/2022/04/16/leyendas-de-las-selvas-mayas-che-uinic/)

*Posdoctorado de la Universidad Autónoma de Morelos

La Jornada Morelos