¿Qué es el hígado graso, cómo se diagnostica y cómo tratarlo?

Marco Antonio León Mazón*

 

La enfermedad de Hígado Graso No Alcohólico (EHGNA), ocurre cuando se acumula grasa en el hígado, a lo que se le llama esteatosis hepática o hígado graso. Si este problema incluye inflamación del hígado, se llama esteatohepatitis. Esta condición es muy común y está relacionada con enfermedades como: diabetes, colesterol alto, sobrepeso, obesidad, fumar, y el síndrome metabólico. Cuando la enfermedad de hígado graso no es tratada, puede avanzar a problemas graves como: cicatrices en el hígado (fibrosis), daño hepático grave (cirrosis) o incluso cáncer de hígado.

¿Cómo se diagnostica? El hígado graso se puede detectar con un ultrasonido. Si hay inflamación o daño más avanzado, se pueden usar pruebas más precisas como tomografías o análisis de sangre que midan enzimas hepáticas.

¿Qué tan común es? En México, estudios realizados desde el año 2000 muestran que entre 10% y 30% de la población tiene hígado graso. La tasa de muertes por cirrosis relacionada con esta enfermedad ha aumentado significativamente, pasando de tres muertes por cada 100,000 habitantes en 1991, a casi siete muertes por cada 100,000 habitantes en 2021.

Tratamiento: el tratamiento del hígado graso combina cambios en el estilo de vida y medicamentos. Aunque no existe un medicamento específico para curarlo, hay varios que ayudan a controlarlo, pero solamente en una consulta con el médico especialista se podrá identificar el mejor tratamiento para ti.

En general, los cambios en el estilo de vida incluyen:

  • Ejercicio: Se recomienda hacer ejercicio tres a cinco veces por semana, durante al menos 45 minutos por sesión, con una intensidad moderada a alta. Ejercicios de intensidad moderada incluyen caminar rápido, andar en bicicleta en terreno plano o bailar. Ejercicios de alta intensidad pueden ser correr, nadar o practicar spinning Complementar con ejercicios de fuerza mejora la masa muscular y sensibilidad a la insulina.
  • Dieta: Una alimentación saludable para el hígado incluye alimentos bajos en carbohidratos (azúcares) y alto consumo de verduras, frutas, nueces, cereales integrales, leguminosas y aceite de oliva. También se sugiere consumir pescado, pocos lácteos fermentados, y limitar carnes procesadas, carnes rojas y aves.

Cualquier tratamiento farmacológico que el médico te indique debe adaptarse a cada persona, pero siempre combinado con una alimentación saludable y ejercicio, que son esenciales para controlar la enfermedad. Además, es importante mantener un peso adecuado reduciendo entre 5% y 10% del peso inicial si existe sobrepeso u obesidad, ya que puede revertir la acumulación de grasa en el hígado.

El hígado graso no es una condición irreversible, pero requiere compromiso con cambios en el estilo de vida para evitar complicaciones más graves como la fibrosis o cirrosis del hígado. Si tienes factores de riesgo o sospechas de hígado graso, consulta a un médico para un diagnóstico adecuado.

* Jefe de Educación e Investigación en Salud, UMF No. 20. OOAD Morelos.

La Jornada Morelos