Haciéndose eco de Napoleón Bonaparte, el pasado sábado en redes sociales, Truth Social, Donald Trump, señaló que “su continua resistencia a los límites de la autoridad ejecutiva ante las múltiples demandas de sus opositores en su contra”, y refirió “Quien salva a su país no viola ninguna ley”. Este terrible mensaje es de asustar porque estamos ante la presencia de la muerte del Estado de Derecho.

Este estilo de gobernar es característico de los lideres populistas tanto de derecha como de izquierda y, con ello, se está desquebrajando el orden Constitucional y la democracia liberal. No olvidar que el Estado de Derecho surgió en el siglo XVIII con la Revolución Francesa en 1789. Este concepto se desarrolló como una reacción contra el absolutismo, de un régimen en que el monarca tenía todo el poder y no estaba sujeto a la ley.

En nuestro México llevamos ya seis años que se ha estado desmantelando nuestras instituciones y el Estado de Derecho. La concentración del poder en un solo hombre y un partido político nos está llevando a absurdos como la Reforma Judicial llena de improvisación y prisas que nos auguran que no terminara bien. La subordinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a los intereses de quienes están ejerciendo el poder, nos está llevando al absolutismo y al pensamiento único, que llegamos a pensar que ya no habría marcha atrás. El poder por el poder mismo, sin importar los intereses de la nación.

El panorama para nuestro país no pinta nada bien. Los exabruptos de Donald Trump están cambiando la manera de hacer política. De tal suerte, que la Presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra acorralada entre sus dilemas, consolida su poder o nos moveremos en una guerra política hacia el interior de Morena., cuyo costo político lo pagaremos todos.

*Ex universitario de la UAEM y analista político

Antonio Ponciano Díaz