

Desde luego, son muchos los factores que hacen que el poder prevalezca en la cúspide, para lograr una aproximación es necesario recurrir a las fuentes esenciales de las cuales emana el poder: el dinero (economía), la fuerza (las armas o el ejército) y la narración (las historias, el relato, el discurso, las promesas). De esas tres fuentes dedico mi reflexión a esta última.
Cuando nos ubicamos en nuestra vida cotidiana, nos podemos percatar que la principal fuente de información política emana todos los días a través de lo que nos cuenta o quiere informar la Presidenta Claudia Sheinbaum en las “Mañaneras”. Con este ejercicio, el poder marca la agenda del día mediante la cual, se forma o deforma la mente del ciudadano, es decir, del pueblo bueno. La otra fuente de información son los medios de comunicación como la prensa, la radio, la televisión y, ahora, las redes sociales. La IA o el Internet.
Manuel Castells, uno de los sociólogos español más importante de nuestro tiempo, argumenta que la comunicación es el espacio fundamental donde se ejerce el poder en la “sociedad red”. Analiza como las instituciones dominantes y los movimientos de contrapoder compiten por influir en las mentes de las personas a través de los medios y las redes de comunicación. El poder se ejerce manipulando el significado y el consenso, y el contrapoder surge de la capacidad de resistir y reprogramar estas redes desde abajo.
En otras palabras, sigue dominando la dialéctica del amo-esclavo, quien ostenta el poder y la oposición. Solo que en nuestro tiempo hay nuevos matices y formas, pero en esencia es el relato, el pegamento que las une o las separa. Es el relato el que sigue siendo el instrumento de dominación por excelencia. Y es el relato que en los tiempos de la Inteligencia Artificial nos contamos todos porque en la era del Internet todos podemos contar las historias que surjan en nuestra mente y las podemos compartir.
*Ex catedrático de la UAEM y analista político

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