

No dejemos de hablar de Palestina hasta que cese el genocidio en Gaza
La marcha del 7 de octubre por Palestina en Cuernavaca logró movilizar a cientos de personas que resistieron la pertinaz lluvia desde el Calvario al zócalo, donde realizaron un mitin condenando el genocidio en Gaza y Cisjordania cometido por el gobierno sionista de Netanyahu y exigieron la ruptura de relaciones del gobierno mexicano con Israel, para aislarlo y obligar a que retire todas sus tropas invasoras y detenga la matanza de niñas y niños por hambre, médicos en hospitales y periodistas que son asesinados por transmitir la tragedia humanitaria que está ocurriendo en Palestina.
Desde octubre del año 2023, los pueblos de todo el planeta vemos con horror e indignación las acciones bélicas, terroristas e inhumanas que ha llevado a cabo el gobierno sionista de Israel y su ejército en contra del pueblo desarmado e inerme de Palestina. Los bombardeos de escuelas, hospitales, ambulancias, templos religiosos, casas y edificios que habitan personas y familias civiles, de médicos, personal de la Organización de las Naciones Unidas y de periodistas, son constantes y han causado la muerte de más de 65 mil personas y una cantidad dos veces mayor de heridos. Todo se agrava con los actos de criminalidad extrema del gobierno sionista, que impiden que lleguen a la población de Gaza el agua, los alimentos y medicamentos indispensables para que las mujeres, hombres y sobre todo los niños puedan sobrevivir. Incluso, recientemente, agredió con armas de fuego, a una comisión de diplomáticos de varios países de Europa, Asia y Latinoamérica, entre ellos dos mexicanos; acto que viola los preceptos contenidos en la Convención de Viena.
Mientras se asesina al pueblo palestino y millones de personas nos movilizamos en todo el mundo en su defensa, los gobernantes de los países se han abstenido de llevar a cabo acciones eficaces para presionar y obligar al gobierno genocida a detener su conducta abiertamente criminal, con la honrosa excepción de los gobiernos de Sudáfrica, Brasil, Cuba, Colombia, Venezuela, Irán, Irlanda y alguno otro.
Por ello diversas organizaciones enviaron un documento a la Presidenta Claudia Sheinbaum, como Jefa de Estado, además de observar el mandato Constitucional, está obligada a cumplir con varias disposiciones contenidas en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos como la Carta de Argel, los Convenios de Ginebra; el Estatuto de Roma, la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen del Apartheid, así como la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, por encima de cualquier consideración de orden económico o político.
Ante los actos de discriminación racial; de limpieza étnica, despojo territorial y genocidio, no cabe neutralidad alguna; el mismo primer ministro de Israel y varios integrantes de su gabinete han manifestado expresamente, ante los medios de comunicación, desde hace muchos años, su determinación de limpiar étnicamente la Franja de Gaza y Cisjordania, desplazando o eliminando a los palestinos, mediante todos los medios militares a su alcance, incluso sugiriendo la utilización de armas nucleares. En estos días han declarado que su voluntad está por encima de lo que acuerde la ONU y las normas que rigen las relaciones Internacionales entre los Estados y las personas, con la soberbia y la prepotencia que les da la inacción de los gobiernos de la mayoría de los países.

Nuestro país no puede abandonar su tradicional política de defensa de los derechos a la soberanía, autodeterminación de los pueblos y las relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo y a los derechos humanos de todas las personas. México rompió relaciones con la España Fascista, en 1939, con la Alemania Nazi en 1941, con la Sudáfrica racista y su inhumano Apartheid en los 70s, con las Dictaduras militares de Chile, Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil, a partir de 1973. El 10 de noviembre de 1975, hace 50 años, México votó en favor de la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, que definió al Sionismo como una forma de racismo.
Hace unos días la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados, de la ONU, basada en investigaciones materiales y objetivas, acaba de declarar que, en la Franja de Gaza, el gobierno de Israel está llevando a cabo un genocidio contra el pueblo palestino; con lo que se confirma lo que afirman los pueblos del mundo, a viva voz: no es una guerra, es genocidio. Usted reconoció en su calidad de Presidenta de la República este hecho y así lo declaró el 22 de septiembre del presente año.
El prestigio de nuestro país, en el concierto mundial, se debe principalmente a su política internacional de solidaridad y humanismo, acreditada con hechos.
Así las cosas, se le expresa a la primera jefa de gobierno, por las razones y fundamentos constitucionales y de los instrumentos de derecho internacional mencionados, de manera respetuosa, pacífica y atenta, las ciudadanas y los ciudadanos integrantes de organizaciones, asociaciones y colectivos que suscribimos, le pedimos que, como responsable de dirigir la política exterior de nuestro país, cumpla con la obligación que le impone la ley suprema de la República y rompa relaciones diplomáticas, económicas, comerciales y de asistencia militar y policial con el gobierno de Israel.
¡Porque no es una guerra, es un genocidio!
¡Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá!
(*) Defensores de derechos humanos.

Foto: cortesía del autor

