

Harry S. Truman, el 33 presidente estadounidense, es recordado como un hombre de contrastes, por un lado, fue el único presidente de su país que combatió en la Primera Guerra Mundial, periodo en el que ya despuntaban jóvenes oficiales como Patton, MacArthur, Eisenhower y Bradley. Tuvo la responsabilidad de conducir a su país en el lanzamiento de las bombas atómicas en Japón, en la victoria en Europa, así como en los complejos años de la posguerra. Pero también sorteó las ineludibles comparaciones con su aclamado antecesor Franklin D. Roosevelt, lo que lo hizo, a pesar de su buen desempeño, un presidente muy impopular ante la ciudadanía.
En 1948, Truman se postuló para la elección presidencial, su contrincante fue el Republicano Thomas E. Dewey, perfil carismático y quién todos dieron por triunfador. Durante la campaña electoral, un periodista malicioso preguntó a Truman cuál era su opinión sobre las encuestas, las cuales concedían una amplia ventaja a Dewey, entonces Truman certero respondió: “Si Moisés hubiera creído en las encuestas ¡seguramente seguiría en Egipto!” Las elecciones llegaron e incluso algunos periódicos se apuraron a imprimir a ocho columnas el triunfo de Dewey. Truman ganó la elección y es memorable la fotografía que lo muestra sonriente blandiendo un ejemplar del “Chicago Daily Tribune” que anunciaba: “Dewey venció a Truman”.
Lo anterior viene a colación con respecto a la cándida estrategia de políticos y funcionarios públicos en Morelos, de pagar encuestas que los posicionan de manera relevante e incluso destacada, a nivel local y nacional, cuando la realidad de sus áreas de responsabilidad son del dominio público y visibles para todos. Estás encuestas son trajes confeccionados a la medida, que sirven para nutrir el ego del generoso patrocinador, así como para sorprender a los incautos.
Se aproxima a pasos veloces un año electoral y a la par de la contaminación visual y real que generarán toneladas de carteles, espectaculares, pendones de plástico y bardas pintadas con los nombres de los flamantes candidatos, se añadirá una lluvia de encuestas, así como de portadas de vistosas revistas políticas que nadie conoce ni lee, pero donde promueven en sus portadas a flamantes aspirantes o a políticos en funciones. Si lo que se ha escrito en el texto de las entrevistas es cierto, podemos entonces dormir tranquilos, pues la patria está salvada.
Una sección muy recurrida en dichas encuestas es la que atañe a la categoría de los alcaldes mejor evaluados del país. Formato que inauguró en Morelos el jojutlense Juan Ángel Flores Bustamante, al divulgar sendas encuestas que lo posicionaron alrededor del año 2022, como el alcalde mejor evaluado de México.
Hoy, sin mucha imaginación, el edil de Jiutepec, Eder Rodríguez Casillas, recordado como secretario privado del exgobernador Graco Ramírez Garrido, pretende emular a Juan Ángel, y ha dispersado una encuesta de Mitofsky que lo posiciona como el alcalde mejor evaluado de Morelos y el número 29 del país, en un universo de alrededor de 2,450 municipios que tiene la República Mexicana. Mitofsky a su vez, se ostenta como la empresa líder en el campo de la investigación de la opinión pública en México, entonces será oportuno invitar al connotado actuario sinaloense, Roy Campos, presidente de Mitofsky, a darse una vuelta o pasar un fin de semana en Jiutepec.

Jiutepec cuenta con lugares paradisíacos como Sumiya, el jardín Huayacan o la histórica Hacienda de Cortés entre muchos otros, pero estos sitios son resultado del emprendimiento de la iniciativa privada, no del esfuerzo de la actual administración pública municipal. Frente a los muros de los jardines, la realidad es muy distinta. Las calles están en muy mal estado, el crecimiento anárquico se expande de manera alarmante, los servicios públicos son deficientes, la basura ha reemplazado a las flores, la contaminación industrial es una realidad, Nissan cerró sus puertas dejando a muchos habitantes del municipio sin empleo, y lo más grave: la inseguridad pública reina en Jiutepec, difícilmente se podrá encontrar a una familia del industrioso municipio, que no haya sido víctima de la delincuencia.
Sergio Estrada Cajigal, no es precisamente el mejor referente de la clase política morelense, a su desempeño público se añade su conducta en el ámbito privado, que ahora lo tiene en prisión, sin embargo, con el desparpajo que lo caracteriza, hizo una manifestación que hoy debería ser una lección para los alcaldes morelenses que pagan encuestas. Resulta que, en una sobremesa, comentó las circunstancias en las cuales llegó a ser Gobernador, evidentemente se hizo alusión a la “Ola azul” del año 2000, y uno de los comensales, amable añadió el buen desempeño de Estrada Cajigal como alcalde de Cuernavaca, a lo que divertido Sergio repuso: “yo, ¡solo puse bonitas las calles!” Tal vez es momento de que Eder Rodríguez Casillas, escuche el consejo de Estrada Cajigal y en vez de pagar encuestas, empiece a poner bonitas las calles.
Aprovecho la oportunidad, para desear a quienes leen estás líneas, así como a los colaboradores y equipo de La Jornada Morelos un muy feliz 2026.
*Escritor y cronista morelense.

Foto: El País

