Peter Thiel ha sido criticado por doquier, críticas que apoyo y dejo claro desde ahora. Es uno de los principales contribuyentes al auge de la ultraderecha en Estados Unidos y culpable de lucrarse con la muerte a través de Palantir, empresa que perpetúa la hegemonía estadounidense. Si bien su impacto es innegablemente negativo, este análisis se centra en el individuo detrás de estas acciones. Se explorará su filosofía ultracapitalista, su visión de Trump como un agente de cambio radical en el panorama político estadounidense y cómo sostiene que el mayor problema para la humanidad ha sido el estancamiento ideológico y tecnológico.

Thiel sostiene que su apoyo a figuras políticas ultraderechistas y fascistas no se debe a una simpatía con sus ideologías, sino a que no considera que el experimento democrático sea capaz de solucionar los problemas más grandes del mundo. Cabe aclarar que tampoco cree que estas figuras, como Donald Trump, sean capaces de hacerlo. Considera que el nuevo fascismo americano es únicamente el camino para acabar con lo que tenemos ahora y abrirle paso al futuro. De inicio, públicamente se posiciona de manera muy diferente a la ultraderecha. En una entrevista reciente destacó que no tiene problema con las personas transgénero, que su mayor crítica hacia ellas no nace de odio ni de creer que hay algo mal con estos individuos. Thiel cree que lo transgénero no va lo suficientemente lejos, que es necesario un cambio en la esencia de lo que es humano y no solo en los aspectos que lo componen. Es decir, Thiel se posiciona de manera firmemente transhumanista, diciendo que la raza humana no debe sobrevivir, o que no podrá hacerlo, sin cambiar radicalmente su entendimiento de sí misma.

Su alianza con la ultraderecha también nace de que comparte una serie de críticas, aunque desde ángulos y con soluciones diferentes. Al igual que la ultraderecha moderna, Thiel cree que hay un problema fundamental con la sociedad occidental, tanto en la cultura como en las capacidades del gobierno democrático en su presentación actual, críticas con las que yo mismo simpatizo a pesar de tener posiciones económicas increíblemente distintas a Thiel. Y, a diferencia de la ultraderecha, no busca acusar a ningún grupo como culpable de los problemas, mucho menos a una minoría. Thiel sostiene que el problema es sistémico, y cuestiona las capacidades del gobierno para adaptarse lo suficientemente rápido al mundo que gobierna y a las compañías y consumidores por enfocarse en cosas triviales, diciendo que el capitalismo no debe ser una adoración únicamente al dinero, que se debe priorizar el avance de la civilización sobre la creación de juguetes para las masas.

Palantir, la compañía de Thiel, es emblemática por impulsar posiciones idénticas a las de su fundador y director, Alex Karp. Palantir es una compañía de tecnología militar que mantiene el poder estadounidense en el mundo y, a diferencia de otras compañías con grandes contratos militares, Palantir no hace el más mínimo intento de ocultarlo, pues es la posición de sus líderes que se debe tener orgullo en perpetuar la hegemonía de Occidente y en hacerlo tu misión de vida. Otra cosa notable de Palantir es cómo sus líderes intentan venderla como una fuerza para el bien, no solo equiparando el apoyo al ejército con algo necesariamente bueno, sino diciendo que Palantir, a pesar de violar la privacidad de millones con su software de inteligencia y vigilancia, es en realidad una defensora de la privacidad, pues Thiel sostiene que su modelo, aunque imperfecto pues vivimos en un mundo con necesidades que pueden ir en contra de la privacidad, es preferible a los modelos y tecnologías utilizadas por gobiernos que no tienen acceso a los servicios de Palantir. Y aunque esto puede sonar ridículo, tiene algo de verdad, pues muchos gobiernos terminan creando sistemas más invasivos y con menos transparencia que lo que ofrece Palantir, pues aunque su software sea capaz de recolectar toda la información sobre la vida de una persona, no lo hace en masa, reduce sus posibilidades lo más posible para atentar contra la privacidad del menor número posible de individuos necesarios para completar una dada tarea.

Mis opiniones económicas son completamente de izquierda y mis posiciones sociales también son muy liberales, pero no sé qué tan convencido estoy de la democracia como una estructura política ideal. De igual manera, cuando Thiel dice que Palantir no es buena, solo es el menor mal posible para hacer lo que es necesario, puedo simpatizar con que en ocasiones se tiene que hacer cosas malas a nivel de gobierno para conseguir un fin deseado para su población. De igual manera, su crítica al estancamiento causado por un faccionalismo social y político y una obsesión con la ganancia a corto plazo me parecen críticas muy acertadas, pero esto no borra sus acciones condenables, ni intento pintarlo como un santo, no lo es, y de hecho diría que es una de las peores personas que viven. Dicho esto, sus actos son, de muchas maneras, incompatibles con la ideología que dice tener, pues la ultraderecha resulta ser una continuación y agravación de las problemáticas con el capitalismo y la radicalización política que el propio Thiel critica. Escribo esto porque es importante saber de la ideología de personas como Peter Thiel, pues son quienes están dando forma a nuestro futuro, y porque sus críticas son muy buenas a pesar de que sus conclusiones y actos no lo sean, y sí resulta importante cuestionarnos los resultados de la cultura occidental hasta la fecha y cómo podríamos mejorarla.

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz