Y dentro de esta lucha LGBTTTIQAP+ en territorio mexicano, al interior de nuestra propia población, seguimos con un tema de suma relevancia, la invisibilidad de las mujeres lesbianas, este problema está afectando a las mujeres lesbianas de todas las edades, y se caracteriza principalmente, por los prejuicios la exclusión y la no inclusión de las mujeres lesbianas, en todos los espacios públicos, dejarnos totalmente de lado, no poder participar en la vida pública y activa en el país, no poder encontrarnos o acceder a lugares de toma de decisiones, en el servicio y funciones públicas de los Estados.

Hoy las mujeres lesbianas debemos y tenemos que trabajar fuertemente por nuestra visibilidad, nuestros derechos, fomentar y proponer políticas públicas, políticas inclusivas, crear espacios colectivos y de convivencia para nosotras, pero sobre todo seguros… en la actualidad todavía podemos escuchar decir, las palabras marimacha, tortillera, hombrecito, boyera, manflora, ya que quienes dirigen estas palabras hacia las mujeres lesbianas, con el ánimo de discriminar, ofender y actuar de manera despectiva hacia nosotras, probablemente tienen ideas y la mente en el siglo pasado.

También prevalecen en gran parte de la sociedad muchas ideas erróneas sobre las mujeres lesbianas, como el seguir un modelo heterosexual hablando de sexualidad, preguntas constantes de ¿Cómo una mujer puede sentirse atraída por otra? O ¿Que hacen dos lesbianas juntas? Como si toda la sexualidad girara en torno a los hombres hablando de androcentrismo, o bien como si el pene fuera lo más importante, para poder ejercer una sexualidad plena, una infinidad de dudas respecto a la vida de las mujeres lesbianas, ya sea en pareja, o conformando familias lesbomaternales, etc…

Todo este tipo de ideas, de tabúes respecto a las mujeres lesbianas, son las que relegan al lesbianismo a la invisibilidad en nuestra sociedad, también debemos de pensar en las lesbianas adultas mayores quienes sufren todavía más los estragos de la discriminación, y también se piensa por supuesto y se afirma además, que las lesbianas adultas mayores ya no se encuentran en la búsqueda de una relación o de una vida sexual plena, que ya no tendrán ganas de salir al antro o a disfrutar de una buena cena, o un buen vino, poder iniciar una relación con alguien más joven, más grande o de la misma edad, a pesar de todo esto creo y tengo la firme convicción, de que todas las mujeres lesbianas de la edad que sea, tenemos derecho a tener una vida digna, plena física, psicológica, mental y espiritualmente y el derecho a nunca ser invisibilizadas.

Debemos de seguir luchando, no bajar la guardia, incluso dentro de nuestra propia población LGBTTTIQAP+ y dentro de la sociedad en general, para visibilizar nuestra lucha, nuestra aportación al movimiento LGBT+ y sobre todo comenzar a ocupar los lugares de toma de decisiones que históricamente también se nos han negado, ¡LA LUCHA SIGUE, QUE VIVAN LAS LESBIANAS!

*Activista LGBT+

Tania Nava