

El Golfo de México: las patéticas posturas diplomáticas de un inútil debate binacional
“Pues ya repofado el tiempo, feguimos nueftra cofta adelante llegandonos á tierra quanto podiamos para tornar á tomar agua […], como ivamos cofteando creiamos que doquiera que faltaffemos en tierra, la tomariamos de xagueyes, y poços que cauariamos”, narró Bernal Díaz del Castillo sobre el viaje que el capitán Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano realizó entre Yucatán y La Florida, zarpando de La Habana el 4 de marzo de 1517.
“¿Por qué no le llamamos ‘América mexicana’ [a los Estados Unidos de América]? Se oye bonito, ¿no?”, propuso con un malogrado sarcasmo Claudia Sheinbaum Pardo, titular del poder ejecutivo federal en México (la presidente, con “e”), a la irreflexiva provocación de Donald Trump MacLeod, presidente de los United States of America de cambiar el nombre del Golfo de México por el de Gulf of America, exhibiendo el nivel diplomático de ambos.
En 1507 el cosmógrafo y cartógrafo Martin Waldseemüller imprimió, en Estrasburgo, un mapamundi de 132×236 cm con el título de Universalis cosmographia secundum Ptolomaei traditionem et Americi VespucciI alisruque lustrationes. En dicho mapa el continente es, por vez primera, nombrado América, cuando su autor cometió el error de asumir que el navegante y comerciante florentino Amerigo Vespucci Mini había sido en primero en llegar a él.
El 4 de mayo de 1978 fue firmado el Tratado sobre límites marítimos entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, estableciendo “sus límites marítimos en el Golfo de México y en el Océano Pacífico”. Asimismo, el 18 de enero de 2017 fue firmado el Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos y la República de Cuba sobre la Delimitación de la Plataforma Continental en el Polígono Oriental del Golfo de México.
Después de la “invención de América” ‒como definió el historiador y filósofo mexicano Edmundo O´Gorman y O´Gorman al proceso que unos llamaron “descubrimiento” y otros “encuentro”‒, la formación costera marina que conocemos como Golfo de México, recibió diferentes nombres desde el siglo XVI: Seno Mexicano, Golfo de Cortés, Golfo de Nueva España y Gran Bahía de México ‒en latín, español, inglés, francés, alemán e italiano.

Trump es un muy hábil provocador que, desde la predictibilidad de sus ocurrencias, define la agenda bilateral con temas banales que generan la reacción ipso facto de la mandataria mexicana sin, aparentemente, tener conciencia de seguir el juego a su interlocutor. A cada gracejada la respuesta es otra gracejada. La diplomacia mexicana del siglo XXI carece del lustre que tuvo, en momentos trascendentes de la historia mundial, en los siglos XIX y XX.
Historia cartográfica de la Península de Yucatán; Michel Antochiw; primera edición; Gobierno del Estado de Campeche; México; 1994; 312 pp.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España; Bernal Díaz del Castillo; reproducción facsimilar de la primera edición de 1632; Manuel Porrúa S.A.; México; 1977; 298 pp.

Imagen: Nova et Exacta Terrarum Orbis Tabvla (fragmento); ca. 1604
Josua Van den Ende; Amsterdam, Holanda. Bibliothèque Nationale de France. Cortesía del autor

