

En estas fechas, las velas y los caminos de flores de cempasúchil son acompañados con una canción: La Llorona. Y es que dolor de la ausencia se sublima con los rituales de bienvenida a quienes regresan del “lugar de nubes”, el Mictlán, para comer y beber un rato.
La madre que llora a sus hijos por las noches es dolorosamente vigente en el país de los más de 100 mil desaparecidos. En México existen alrededor de 230 colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, la mayoría de las personas buscadoras son mujeres, son madres.
La posibilidad de poner una ofrenda o llevar flores a una tumba es una realidad que muchas madres no conocen, la llorona encarna el lamento de la búsqueda, el duelo y la batalla contra la necropolítica.
La leyenda de la Llorona se ha transformado con el tiempo, la colonización convirtió a Cihuacóatl la diosa azteca de la maternidad que anunciaba el retorno de Quetzalcóatl , en la narrativa de una mujer traidora y vengativa que ahogó a sus hijos. Pero la reinterpretación de esta figura de la prehispanidad es permanente.
La Llorona como canción tiene sus orígenes en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. No existe registro del autor ni de la fecha exacta de su composición pero el escritor Andrés Henestrosa sostiene la teoría de la influencia del poeta español Luis Góngora por la similitud de algunos de sus versos.
Son incontables las versiones de la canción de la Llorona, agrupaciones de todos los géneros la han retomado y reinterpretado. Desde la ya popular versión de Chavela Vargas, pasando por la banda Bostik, hasta la versión en rock de Noi del Sucre.

El lamento de la Llorona también se ha convertido en consigna: Snowapple, colectiva de arte holandés, retoma la Llorona para hacer un llamado a la acción en el marco de las protestas del 8 de marzo:
Ser mujer es un delito, llorona
con sanción bien definida:
te agarran cuatro canallas, llorona,
y te arrebatan la vida.
Desde la frontera norte llorona,
hasta la frontera sur,
hay un reguero de huesos, llorona,
que alguna vez fueron tu.
Colectivos de arte y memoria también hicieron Lloronas a la lucha por la verdad y la justicia en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa:
Ay de mi llorona, llorona
Nuestro país se desquicia,
Ay de mi llorona, llorona
Nuestro país se desquicia,
Un día seremos semilla llorona,
Luchamos por la justicia.
A las madres buscadoras, a las madres víctimas de violencia vicaria, que sus llantos florezcan en paz, verdad y justicia.

