

REGALO
Tal vez no estén enterados de la noticia más importante del momento porque existe resistencia en divulgarla masivamente. Es incluso posible que nadie de ustedes tenga la información sobre el hecho puesto que, por ahorro de recursos humanos, de transporte aéreo y de preservación del espacio natural, no se ha mandado ningún reportero a cubrir el evento. Resulta que la noche calificada anualmente por los medios como la más bella del mundo se encuentra ahora en el mismo estado que su protagonista principal, Santa Claus, es decir atravesando por una grave crisis existencial. Ahora bien, se preguntarán, cómo estoy enterada del asunto si éste no ha sido difundido. Muy sencillo, consulté a los expertos en el tema, me refiero por supuesto a la comunidad infantil ahora conectada directamente, mediante mensajes y audio, a la nueva función de ChatGPT llamada “Papa Noel en modo voz”. Es cierto que los niños que no se han portado bien durante el año no se atreven a usarla por miedo a encontrar su nombre en la lista de los traviesos, pero sus mayores, sin temor a ser juzgados por Santa versión chatbot, conversan con el generoso viejito. Fue así como supieron de la pelea entre la señora Claus quien, cansada de vivir siempre en la nieve, le pidió a su esposo se jubile o cambie de empleo para que puedan migrar a tierras más calientes. Han circulado entre los nombres de varios países el de México por su clima excepcional pero Santa teme ser asaltado. Al no tener redes sociales, se desconoce su edad así que alguien conoce la edad real de Santa Claus, favor de enviar un correo al periódico. Podríamos estar de hecho frente a una explotación laboral siempre y cuando sepamos quien contrató inicialmente a Santa.
El segundo punto crítico se refiere a los regalos. Debajo del árbol navideño, se acostumbra recibir muchos regalos materiales tales como juguetes, libros y juegos diversos hechos de plástico sin reciclar o de aparatos electrónicos poco amigables con el medio ambiente. Contrarrestando dicha tendencia, varias familias han optado por regalos inmateriales como tarjetas de dinero electrónico de alguna tienda departamental y los más atrevidos regalan tiempo personal (no confundir con tiempo aire para celulares): compartir una comida casera, entablar una larga conversación de calidad y muchos otros regalos envueltos de sentimientos pero que no figuran en las listas de Santa Claus. Su estado de aflicción es tan fuerte que ha convocado a junta a los elfos y hasta los renos para reflexionar juntos – los elfos están preocupados por su empleo, pero este tema no se encontraba en el orden del día – en torno a la repartición de obsequios de este año. Entre los temas sin resolver puestos en la mesa de discusión, encabeza el siguiente: los niños ya no juegan, sino que pasan horas frente a las pantallas. Llegaron a la conclusión de que lo único amigable con el planeta es el medio de transporte de Santa por no emitir contaminantes. Estarán de acuerdo que a la fecha no existe ningún artículo científico que denuncie emisión alguna por parte de los renos en su gira express mundial sumamente eficiente.
Por lo pronto y a modo de despedida, suplico a los lectores mayores de edad no revelar estos datos a los niños de manera a no alterar su espíritu navideño.
Nota: Los sucesos y personajes retratados en esta historia son ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas, o con hechos actuales, del pasado o del futuro es coincidencia, o tal vez no tanto. Lo único cierto es que no existe manera de saberlo y que además no tiene la menor importancia. Creer o no creer es responsabilidad de los lectores.
*Escritora, guionista y académica de la UAEM


