

Grupo México es el consorcio minero con tentáculos en Perú y Estados Unidos. En estos países opera su subsidiaria Southern Cooper (SC). En años recientes pueblos y ambientalistas frenaron sus proyectos mineros. En Perú, se le conoce bien por su historia de contaminación desde 1956 cuando abrió una mina de cobre a cielo abierto y una fundidora. En la ciudad de Ilo, en la costa sur, el envenenamiento del ambiente sigue vivo en la memoria y la vida cotidiana de la gente. En esa región se multiplican los padecimientos respiratorios severos, enfermedades de la piel, gástricas y el cáncer, sobre todo enferman niñas, niños y personas ancianas. Durante 17 años SC ha intentado construir otra mina a tajo abierto, denominada Tía María, en el Valle del Tambo, provincia de Arequipa.
Entre 2011 y 2015 hubo protestas campesinas contra el proyecto minero que anunció una inversión de 1,500 millones de dólares para extraer 120 mil toneladas métricas anuales de cobre durante 22 años. Una huelga general de tres meses en la ciudad de Islay frenó, muy a pesar del gobierno de Ollanta Humala, el avance de Tía María. La unión del campesinado, el magisterio y comerciantes llevó a la primera huelga general de una comunidad agrícola contra una transnacional minera. Grupo México acusó a las personas del movimiento de “terroristas antimineros” por haber realizado una consulta en la que el 93% rechazó el proyecto, movilizaciones amplísimas y la huelga indefinida. En ese período de confrontación entre el barón del cobre, Germán Larrea y los y las defensoras del territorio, la transnacional y el gobierno peruano optaron por la criminalización de la lucha. Murieron 8 campesinos y fueron centenares las personas heridas.
La continuidad de las protestas y su extensión inminente a otras regiones dividió al gabinete de Humala. En junio de 2015 se anunció una pausa del proyecto. Esta era la segunda suspensión de Tía María desde 2011. Transcurrieron nueve años y, hace un mes, las acciones de Grupo México subieron 2.58 %. Posicionaron al consorcio en el primer lugar del índice del mercado de valores de México. Se había anunciado que Tía María se terminaría en dos años y comenzaría a producir/destruir en 2027. Southern Cooper logró cooptar a 200 personas, les llama “grupos agrícolas” que trabajan en la zona en la construcción de casas y en la plantación de árboles. Un ejecutivo de la empresa explicó que Tía María podría costar 500 millones más de lo originalmente programado y habló del empeño de la minera en la búsqueda de un “entorno social adecuado”. ¿Grupo México dejó atrás la criminalización y la represión? No, solo que ahora tiene, de nuevo, el apoyo y permisos del gobierno.
Una transnacional con sobreganancias puede darse el lujo de esperar 9 años para avanzar en un proyecto de inversión. ¿Es paciencia? No. Grupo México nunca dejó de ganar en la bolsa de valores. Tiene más de medio millón de hectáreas concesionadas en México. Es propietario de la mina Buenavista del Cobre, principal productora del país. Tiene los costos de producción más bajos y ha gozado de impunidad absoluta frente a sus desastres ambientales y su negligencia laboral. Los especuladores bursátiles invierten en las megamineras porque éstas dan cuenta de posesiones territoriales inmensas y por la posibilidad del aumento del precio de las acciones adquiridas si los tajos de tierra avanzan. Especulan a futuro con la extracción y venta del cobre. Por eso Tía María en Perú ha sido una inversión lenta con posibilidades de ganancias en tanto no se cancele definitivamente.
El gobierno peruano y Grupo México se equivocaron en 2015 en el intento de reanudar el proyecto Tía María, no consideraron que la población de Valle del Tambo, unificada en el Frente de Defensa del Valle del Tambo, mantendría la determinación de no permitir el proyecto. La multinacional ha ofrecido invertir en una represa para garantizar el agua para los cultivos. Una promesa vaga. Está por verse si el paso de una década modificó el arrojo y la unión de esa comunidad agrícola de Perú y si cambió su mandato de lucha, “La vida de nuestros hijos no es negociable”.

