Por Raúl Silva de la Mora

La ventana da a la tristeza.

Apoyo los codos en el pasado y, sin mirar, 

tu ausencia 

me penetra en el pecho para lamer mi corazón

José Carlos Becerra

Silvia Molina no había vuelto a pensar en ese pasado, hasta que sus ojos recorrieron las pruebas de una nueva edición de La mañana debe seguir gris, esa primera novela que le publicó hace ya 46 años la Editorial Joaquín Mortíz. Pensó: “la que escribió este libro no tiene nada que ver con la que soy ahora”. Eso la impacto y hasta sintió miedo de seguir leyendo, porque comprendió que no era la misma mujer, ni la misma escritora. Tuvo deseos de hacerle algunos cambiosa su novela, pero no quiso correr riesgos, porque estaba consciente de que ya no tenía la misma voz de aquella época.

​Silvia sabe que sin esa historia ella sería otra persona. La mañana debe seguir gris es una taciturna historia de amor que comienza el lunes 10 de noviembre de 1969, en Londres, cuando una muchacha muy joven y viajera conoce a un hombre de “mirada infantil”, el poeta José Carlos Becerra. 

​La novela transcurre en ese territorio universal que es el amor, pero también ese encuentro con la vida, donde todo sucede por primera vez: “cuando la escribí yo quería contar la historia de mi descubrimiento, no solo de José Carlos Becerra sino de un país, y del mundo, pero también el descubrimiento de lo que es el enamoramiento, que como todo enamoramiento está lleno de trabas, y por eso mismo es algo fascinante”. Transmitir el deslumbramiento que le provocó el mundo y el encuentro con un poeta al que admiraba, fue lo que buscó reflejar Silvia Molina en este relato.

​A 46 años de su publicación. La mañana debe seguir gris sigue siendo una novela viva y prodigiosa, “no sólo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta, por el tono con el que fue escrita, con sinceridad, y porque no es pretenciosa”.

​Fue el poeta Hugo Gutiérrez Vega un guía en la escritura de esta novela. Le sugirió buscar las palabras necesarias y le hizo ver que la goma de borrar es una herramienta esencial para contar historias. Cuando terminó la revisión, Gutiérrez Vega sospechó que le faltaba algo a esa historia, pero no sabía qué. Así fue como Silvia descubrió que no estaba la voz del poeta José Carlos Becerra, y de su libro El otoño recorre las islas seleccionó versos para integrarlos al principio de cada capítulo.

La mañana debe seguir gris, que en 1977 ganó el premio Xavier Villaurrutia, es una novela construida con capítulos breves, donde la intensidad del primer amor, el descubrimiento del mundo, la poesía, el excesivo espíritu protector de los adultos, la curiosidad que despierta el viaje, la complicidad de la amistad y la inmensa tristeza de una inesperada y trágica muerte, nos arrojan a la pasión que contiene el sabernos vivos.

​Cada vez que Silvia Molina se encuentra con poetas jóvenes, invariablemente resplandece la presencia de José Carlos Becerra y las preguntas sobre la veracidad de la historia que cuenta esta novela, que no es un relato histórico sino una ficción tejida con instantes de la realidad: “Fue una época vital en mi vida. José Carlos Becerra era un hombre bueno que se deslumbraba con todo lo que iba encontrando y poseía una gran cultura. Como escritor no lo conocí tanto. Cuando yo salía con él, estaba escribiendo sus últimosversos, “Como retrasar la aparición de las hormigas”, quefue lo que conocí más, porque él no hablaba mucho de lo que ya había escrito. Yo lo descubrí como poeta cuando regresé a México y se publica El otoño recorre las islas, así me di cuenta del gran poeta que es, pero él no era un hombre presuntuoso sino bastante humilde en cuánto a su trabajo, muy divertido, bastante travieso.”

La literatura tiene mucho de reinvención y de recreación, con la certeza de que la realidad es todo aquelloque vivimos y también lo que inventamos. Celebremos esta nueva edición de La mañana debe seguir gris, publicada en la colección popular del Fondo de Cultura Económica, con un tiraje de 4 mil ejemplares.

La Jornada Morelos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *