La biblioteca es un cofre de sabiduría. Bajo la grandeza del mural pintado por Norberto Martínez Moreno en 1954 recordaba que la palabra tiene su origen en el griego ático, se compone de Biblos que significa libro y theke que significa estuche, caja o lugar donde se guarda algo. De la simpleza de la unión de estos dos vocablos tenemos una de las palabras que han acompañado a la humanidad “biblioteca”. Así lo fue en Alejandría y en otras latitudes donde los libros han permitido la convergencia de guardianes y creadores del conocimiento.

En esta ocasión, la Biblioteca Miguel Salinas fue la sede del evento de Aniversario de la Promulgación del Plan de Ayala. No deja de ser arquetípico que el director de Atención Ciudadana de la Secretaría de Gobierno, quien asistió como parte de la mesa inaugural del evento, no se supiera los nombres de los miembros del presídium que lo acompañaban, ni el título del evento al que asistía, quizá es expresión de un mensaje profundo de la relación de la política con el movimiento revolucionario.

Más allá de eso, ya en la sesión de ponencias el evento hizo de la Biblioteca un espacio abierto al conocimiento. En la primera conferencia magistral se presentó a “Las mujeres en la Revolución”. Desde luego, se resaltaron las funciones de propagandistas, enfermeras, mujeres soldado y feministas. A decir de la ponente, aunque estas categorías sirven de marco de análisis, muchas mujeres se distinguieron en más de uno de estos registros. Por otra parte, comentó que los grupos de mujeres fueron espacios que dieron paso a partidos políticos, por ejemplo, el Club Luz y Progreso en Puebla, un grupo de obreras organizadas, donde se socializaron ideas antiporfiristas. Otras mujeres que destacaron en este contexto fueron Rita Zetina, Dolores Jiménez y Muro. Sin embargo, la conferencia magistral no dejó de lado la controversia, pues pareciera que en el afán de presentarnos a las mujeres revolucionarias debía fustigarse la memoria de uno de los protagonistas “tradicionales” del movimiento. En este sentido, la ponente afirmó, entre risas, que Aquiles Serdán se habría escondido en un pequeño agujero, mientras las mujeres se enfrentaban al ejército. Desde luego, me parece que posiciones de este tipo desinforman. Ya que no se dijo que Aquiles se habría escondido porque tenía la certeza de que iban a matarlo, sin enfatizar que, efectivamente, al salir de ese pequeño agujero fue asesinado. Mientras escuchaba a la ponente magistral insistir abiertamente en el punto recordaba el texto de Stanley Ross, donde nos presentan a un Aquiles agobiado por un jefe de policía en Puebla, después de pasar en la cárcel los últimos tres meses de 1909 y de haber viajado a los Estados Unidos bajo condiciones dignas de una novela policiaca. Una vez más pensaba, quizá por eso Aquiles se escondió en ese agujero, porque sabía que venían a matarlo, sin mediación de juicios ni procedimientos. Desde luego, tampoco se dijo que Carmen, Natalia y otras mujeres que estaban en la famosa casa durante el asalto sobrevivieron a los famosos acontecimientos.

Por otra parte, la conferencia “Los mártires del 13 de agosto en la memoria colectiva de Tlaltizapán” fue contundente, la memoria de quienes fueron ejecutados de manera extrajudicial, más allá de un enfrentamiento armado sigue viva en un pueblo que se distingue por la vitalidad de su pasado. Una vez más, la memoria dolorosa de los sobrevivientes nos da cuenta de la valentía del pueblo de Tlaltizapan y de Morelos en general durante el proceso revolucionario. En este caso, el ponente dejo ver la importancia de la labor de los cronistas oriundos de la región, ya que su mirada nos permite adentrarnos en las cimas y los valles de este conflicto. En esta ocasión, la noción de mártir movió a la reflexión de uno de los asistentes, sin embargo, ninguno de los ponentes pudo penetrar en su sentido, ya que la palabra en el argot mexicano está fuertemente asociada con el mundo religioso, razón por la cual no atinaron a establecer por qué debía hablarse de mártires en este caso. La cuestión puede abordarse una vez más desde el significado de la palabra (libre de la semántica religiosa), pues esta alocución tiene su origen en el verbo griego martireuo que significa dar testimonio, es decir, en este caso se habla de mártires debido a que los cuerpos de las 33 personas asesinadas “dan testimonio” del exceso, la crueldad y el desvarío del poder al que se enfrentaban. Más allá de la religión y su monopolio semántico, un mártir es aquel que da testimonio con su vida y su muerte se convierte en mensaje.

Por otra parte, también se enfatizó la dimensión agraria del Plan de Ayala, dimensión que se movilizó desde 1913 y 1914 a lo largo de toda la región. Otro elemento para reflexionar se compartió en la ponencia “El zapatismo en el estado de México”, pues ahí se mencionó que la regionalización implica fragmentar lo que estaba unido como movimiento vivo, pues, la territorialización del zapatismo va más allá de las barreras político-administrativas. En este momento, también se mencionaron grandes nombres, como Francisco V. Pacheco y Genovevo de la O., Telésforo García, María Asunción Villegas Torres alias «Chona la Tequera».

Finalmente, Baruc Díaz presentó una propuesta interpretativa original y precisa en su conferencia “El zapatismo en la región lacustre del Sur de la Cuenca de México”, donde señaló que los pueblos de la región comparten una historia común; además, comparten un territorio y, desde luego, los agravios del porfiriato. También enfatizó la importancia de los centros de culto como ejes de un territorio que se hacía fuerte gracias al arraigo de sus tradiciones. Recordó, que el zapatismo utilizó una estrategia de combate en canoas, así dan cuenta los partes de guerra, el investigador destaca la variedad de los usos del paisaje lacustre como escenario de batalla, también como sitio de emboscada, así como lugar de refugio y huida, espacio de tránsito y de abastecimiento. En fin, el evento preparado por la Biblioteca Miguel Salinas, el Colegio de Morelos el Consejo de la Memoria Histórica y Cultural fue un éxito y un motivo para sumergirnos en la riqueza de nuestra historia.

  1. Nahuatlato, Profesor de Tiempo Completo de El Colegio de Morelos.

José Manuel