

El Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL, 25 de noviembre de 2014) nació como el Instituto de Investigaciones eléctricas (IIE, 1 de diciembre de 1975). Para entender por qué fue creado este instituto de investigación y desarrollo tecnológico remontémonos al 27 de septiembre de 1960, en esa fecha el presidente Adolfo López Mateos promulgó la nacionalización de la industria eléctrica, con lo cual quedo establecido que “la generación, conducción y distribución de la energía eléctrica es propiedad exclusiva del Estado y del pueblo mexicano.” Esa histórica decisión significó enfrentar retos financieros y técnicos, para pagar a los antiguos propietarios de las plantas eléctricas y para poner orden en el sector eléctrico heredado.
En ese momento la electrificación en el país sólo alcanzaba al 44% de la población, el suministro eléctrico estaba regionalizado, existían dos rangos de frecuencias y las tensiones de voltaje no estaban armonizadas en todo el país. En el Breve informe sobre el sector eléctrico nacional, preparado y publicado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en octubre de 1964, se informa sobre la situación que entonces prevalecía en el sector.
La atención de estos problemas técnicos y otros retos que demandaba el desarrollo del país, además de fortalecer a la CFE, llevaron a la creación del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP, 1965), el Instituto de Investigaciones de la Industria Eléctrica (IIIE, 1965) y el Instituto Nacional de Energía Nuclear (INEN, 1972). Más tarde todos ellos se integrarían a la Red de Centros Públicos de Investigación coordinada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT, 1970).
Desde principios de la década de los setenta se advirtió que el IIIE debería evolucionar para atender adecuadamente los requerimientos tecnológicos que en materia de electricidad demandaba el creciente sistema eléctrico nacional, la electrificación del país y por supuesto el avance del sector industrial mexicano. Es así como el 1 de diciembre de 1975 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de creación del Instituto de Investigaciones Eléctricas.
Para entonces habían pasado cinco años del fallecimiento de Lázaro Cárdenas del Rio, acaecido el 19 de octubre de 1970 en la Ciudad de México. Traigo a colación al ilustre general porque él siempre fue un convencido de la soberanía energética, no sólo nacionalizó la industria petrolera también fundó la Comisión Federal de Electricidad, ambos sucesos en 1938. Entre los numerosos apoyos que Cárdenas brindó a la CFE resalta, para el propósito de este texto, la donación de una parte de su Finca Palmira, ubicada en Cuernavaca Morelos, para la creación de una escuela de lineros de esta paraestatal. En su momento, la CFE aprovechó la infraestructura material de esta escuela para brindarle al incipiente Instituto de Investigaciones Eléctricas una sede que hasta la fecha es la misma.
Resumir los logros y dificultades del IIE-INEEL durante sus primeros cincuenta años sería algo pretencioso, sin embargo, se puede afirmar que sus innovadoras soluciones tecnológicas para atender la problemática operativa de la CFE han sido de gran trascendencia en esta paraestatal. Es importante mencionar que su capacidad institucional es adecuada para atender requerimientos de ingeniería y desarrollo tecnológico del sector eléctrico y de industrias afines, como la petrolera y la nuclear.

Desde su arranque el entonces IIE formuló líneas de investigación que fueron cimentando su liderazgo en el desarrollo de simuladores para la capacitación de operadores de centrales eléctricas, incluyendo nucleoeléctricas. Estas líneas también dieron la pauta para una temprana apropiación tecnológica de las fuentes solares, eólicas y geotérmicas. No es una casualidad que el primer proyecto del Instituto: “Sistemas Energéticos Integrados”, fuese una exitosa alternativa de electrificación rural, basada en el aprovechamiento energético de ese tipo de fuentes de energía, por fortuna, de gran potencial en nuestro país. Tampoco es una casualidad que los simuladores desarrollados en el Instituto y los proyectos aplicados en la exploración y explotación de la energía geotérmica tuviesen desde entonces reconocimiento internacional.
Durante su jornada tecnológica el INEEL ha ejecutado proyectos orientados en coadyuvar a la electrificación del país, a la eficiencia energética nacional y al funcionamiento óptimo del Centro Nacional de Control de Energía CENACE. Asimismo ha patentado sistemas de control y automatización, aplicados a la protección y operación eficiente de las redes eléctricas de transmisión y distribución, así como a la rehabilitación y modernización de las centrales eléctricas de la CFE.
Como resultado de su trabajo, el Instituto ha creado prototipos electromecánicos y sistemas de control digital que han sustentado la creación de empresas nacionales para transformarlos en productos demandados por las industrias del sector energético, por ejemplo, aisladores para redes eléctricas, unidades terminales remotas y medidores eléctricos inteligentes. La capacidad tecnológica del Instituto también ha sido útil para la ingeniería civil, no sólo de la infraestructura civil de la CFE y de PEMEX, también para adecuar la normatividad sísmica a nuestra realidad. El código para obras civiles vigente en el Estado de Morelos se debe a los especialistas del INEEL, quienes para su actualización consideraron las dramáticas experiencias del sismo de 2017 acaecido en estas tierras morelenses.
La jornada tecnológica del INEEL, durante sus primeros cincuenta años, ha significado un largo y sinuoso camino de retos y dificultades, pero también de logros y satisfacciones que han cimentado su prestigio institucional con la capacidad de respuesta de su capital humano y con su infraestructura tecnológica consolidada a través de este tiempo. Como brazo tecnológico del Sector Energía, las líneas de trabajo del INEEL siempre han estado en la vanguardia en temas de trascendencia como la eficiencia energética, sistemas de potencia, gestión de equipos, gestión inteligente de procesos de energía, producción de hidrógeno y electromovilidad, todas ellas enfocadas en los objetivos gubernamentales inscritos en la transición energética, la seguridad energética y la soberanía energética nacional.
Como todo organismo gubernamental, el INEEL ha enfrentado y superado numerosos retos derivados de las políticas públicas aplicadas por las diferentes administraciones presidenciales, esto incluye a la actual gestión.
En el contexto del progreso democrático que se vive en México, el INEEL puede revitalizar su vocación de servicio al país en la medida que su arsenal tecnológico y su capital humano sean debidamente aprovechados por el sector eléctrico nacional y sus industrias afines. ¡Larga y fructífera vida al INEEL!

