

Es sin duda un gozo contemplar la obra gráfica de este artista plástico brasileño, quien vive en Río de Janeiro. Si ustedes visitan su galería en face book encontrarán centenas de sus obras con delicados trazos, continuos y sensuales, de desnudos suaves que provocan simpatía. La decoración que les acompaña, minimalista, puede ser un cigarro, una copa, una mesita. Eso es todo e impresiona.
Me ha maravillado su obra desde años atrás que la conozco y difundo. Hermé es su nombre artístico, es sumamente respetuoso de sus representados, evita toda posibilidad porno, haciendo vibrar y brillar a la desnudez.
Estando en su ciudad era obligado contactarlo, conocerlo más a fondo, saber de sus motivaciones artísticas y humanas.
Herme tiene 11 hijos y conserva la amistad de sus seis ex esposas, quienes se reúnen familiarmente. Es muy afectivo, excelente conversador, y con suma gracia nos platica una docena de sus anécdotas familiares y profesionales y sus opiniones, como aquella de que el amor se acaba al llegar el sábado…
Disfruta su soltería, la recomienda, es coleccionista de latas y relojes, que no dejaban dormir a una de sus novias. Vivió varios años en Argentina, exiliado por la persecución de la dictadura militar de los años sesenta a los ochenta, y comenta que fue cartonista de el Pasquim, revista quincenal de cartonistas que circulaba por todo Brasil durante la dictadura, cargada de ironías, parodias, metáforas tragicômicas sobre actos militares y de la vida social brasileira, reprimida.
Los cartonistas y editores del Pasquim, tuvieron un rol político clave en la democratización de Brasil, semejante al de esa ola grandiosa de cantantes y compositores como Chico Buarque, Caetano Veloso, Gilberto Gil, entre tantos otros que expresaban los dolores y la sangre de sus conciudadanos derramada. En cada edición de la revista se la jugaban.

Termino con un par de anécdotas que nos comparte Hermé: su pequeña hija le preguntó por qué dibujaba solo personas desnudas. Le contestó que no sabía aún cómo dibujar las ropas. Más adelante lo mandaron llamar de la escuela de ella, por dibujar un desnudo familiar. Ante él, le preguntaron por qué dibujó a la familia desnuda. Ella contestó: todavía no aprendo a dibujar la ropa.
Amigas, amigos, visiten su sitio, sus obras, y pronto sus cerâmicas. Es un gran artista y lo habrán de celebrar.

