El tema sigue siendo el movimiento y su negación. En los estudios migratorios se han consolidado dos perspectivas, aquella que plantea y pone énfasis en la movilidad de la migración y aquella otra que postula la inmovilidad como una estrategia para evitar que las personas crucen fronteras. ¿Tienen agencialidad los migrantes para moverse o sólo reciben estas acciones sistémicas para evitar su movimiento? Aunque ambas nociones ayudan a comprender dinámicas, sólo observamos los efectos en las que ambas ocurren al mismo tiempo: pero quizá no el noúmeno de la migración. Aquí algunas notas.

Durante décadas los estudios migratorios, fronterizos y de movilidad versan sobre como las personas tienen la capacidad de moverse a través de fronteras políticas y culturales. Estos movimientos no son casualidad, muchos de ellos se deben a la agencialidad y autonomía que tienen las personas para poder moverse.

En años recientes, otros estudios plantean el enfoque en la inmovilidad producida por gobiernos y actores de toda índole. Los estudios de inmovilidad analizan las formas complejas de evitar que las personas se muevan, tal es el caso de la espera o la disuasión como técnicas del control. Ambos enfoques van más allá de la idea los muros, las púas o las vallas para evitar o lograr ese desplante.

Por colocar varios ejemplos, los estudios pueden centrarse en el origen, en el tránsito y en destino. Al estudiar como las personas tiene que moverse o que razón les motiva a accionar el movimiento, es el estudio de la motilidad. Por otro lado, podrían estudiarse las razones por las que las poblaciones se quedan o se establecen en un espacio por un tiempo o el resto de sus vidas.

La movilidad en tránsito permite comprender estrategias complejas de relación entre varios actores, son acciones negociadas, disputadas, improvisadas y apropiadas que ocurren con las interacciones de quienes presencian el movimiento humano. Las estrategias de inmovilidad también han sido estudiadas, pueden ir del cierre de fronteras o controles de paso, al incremento de vigilancia, autoridades armadas y producción de ilegalidad del movimiento a través de fronteras. Estos últimos estudios han tenido un auge en las américas, al observar el incremento de militares, seguridad y uso de tecnologías para evitar el paso.

Ahora bien, no sólo se contiene el paso, también se pretende el control, es quizá una idea más compleja. Las fronteras no son porosas, están planeadas para la selección de quiénes, cuándo, cómo, y dónde debe de ocurrir el cruce. Son cada vez más incisivas, estratégicas y quirúrgicas con este tipo de acciones. Es decir, la frontera que controla, así como el binomio movilidad e inmovilidad va más allá de evitar que las personas lleguen o permanezcan en algún lugar.

Por ejemplo, muchos años se habló de ciudades como espacios de atrapamiento, Tapachula/Chiapas fue denominada “atrapachula” o una “ciudad cárcel” porque sus carreteras están controladas por actores militares y armados. Entonces muchas personas prologaban su estadía en la ciudad o incluso decidieron establecerse definitivamente ahí por los riegos que implicaba moverse. Pero es aquí cuando el campo choca con el sentido teórico. Aunque las personas queden “atrapadas” o estén en periodos de espera como lo hacen muchos migrantes en muchos lugares, aun así, el movimiento es continuo. En términos macro quizá no se están moviendo de ciudad en ciudad, pero son personas, deben de dormir y comer. Así la misión cambia, tienen que moverse, aun cuando están en centros de detención para realizar acciones cotidianas.

La escala de movilidad cambia, son disuadidos de seguir con su movimiento internacional o entre ciudades, pero el movimiento continúa a un nivel personal. ¿Hasta qué punto llega la agencialidad? ¿Soy realmente autónomo agente de mi existencia y movimiento? ¿En dónde termina y dónde empieza la idea de lo autonomía? También el concepto movimiento en español queda corto, nos vemos limitados por las palabras y los prestamos lingüísticos hacen sentido. Incluso se sigue estudiando la idea del origen, del tránsito y del destino en la migración de forma lineal, aunque las nociones del tiempo y el espacio permiten liquidar la noción de “empujar y tirar” de la migración, aún queda mucho por comprender sobre como ocurre nuestro desplante a través, alrededor y entre líneas o puntos en el espacio y en el tiempo.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Víctor Villarreal Cabello