Estimados lectores, sé que esta semana correspondía la segunda y última parte de los artículos dedicados a Bernardino Álvarez, fundador del Hospital de San Hipólito en la Ciudad de México y el de la Santa Cruz de Oaxtepec. Serie que dentro de quince días continuare sin falta, pero existe una razón de peso para interrumpirla temporalmente. Mientras escribía estas líneas transcurría una situación que considero bastante alarmante sobre la posible restricción en el uso de un edificio histórico en la comunidad de Oaxtepec. Mismo que como científico social que ha trabajado por su rescate, me obliga levantar la voz y escribir esta columna. El pasado sábado 2 de agosto mediante el uso de redes sociales la parroquia de Santo Domingo de Guzmán del pueblo ya mencionado anunció la “Reapertura y bendición” de lo que en su tiempo fue la capilla anexa del Hospital de la Santa Cruz.

A pesar de que el inmueble sufrió daños significativos por el terremoto de 2017, la mayor parte del edificio ha sido restaurada y acondicionada para su uso. Es preciso mencionar que, a pesar del tamaño de la comunidad de Oaxtepec, esta carece de foros y sitios techados dedicados para llevar a cabo asambleas o actividades culturales para la población y los visitantes a esta. Y, sin embargo, tal parece que el culto religioso es un tema mucho más importante que el desarrollo, el esparcimiento y las actividades culturales de una comunidad.

Ahora bien, si la comunidad fuera fervientemente religiosa –a pesar de la condición laica del Estado– e hicieran falta sitios para el culto religioso y no hubiera más opciones que la capilla del ex Hospital de la Santa Cruz, cualquier podría estar medianamente de acuerdo en que el sitio sea ocupado para esos fines. Pero a menos de 500 metros en línea recta se encuentra la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, que, dicho sea de paso, es bastante amplia y más que suficiente para la comunidad católica que requiere sus servicios, y si la iglesia no fuera suficiente también se cuenta con la pequeña capilla del Rosario a escasos metros de la iglesia además de las diferentes capillas de las colonias de Oaxtepec. Entonces ¿Por qué usar también la capilla del hospital?

Según fui informado, se planean llevar a cabo actividades en 2026 por los 500 años de la llegada de la Orden de Predicadores o dominicos, a lo que hoy es México. Pero caben las preguntas más que válidas ¿por qué hacerlo en un edificio que fue construido 41 años después de la llegada de los dominicos y por una orden completamente diferente? orden que además se fundó en la Nueva España, los Hermanos de la Caridad o hipólitos. Y ¿Por qué no hacerlo en la iglesia y el ex convento de Santo Domingo de Guzmán? Que como su nombre lo indica, fue construido por los dominicos.

No estimados lectores, esta columna no es un ataque a la comunidad católica de Oaxtepec, de lo que se trata es de señalar que, al ser utilizado única y exclusivamente por la iglesia, se restringe el uso del edificio para actividades que podrían ser más benéficas para la comunidad que el culto religioso. Basta recordar que hace tan solo unos meses las autoridades auxiliares de ese poblado desalojaron del inmueble a una escuela de artes, que, si bien era un negocio particular, este funcionaba por cooperaciones y no por el pago de colegiaturas además de que daba vida al edificio y aportaba actividades provechosas a la juventud de la comunidad. Con todo respeto, pero es un total absurdo usar la antigua capilla del Ex Hospital de la Santa Cruz para el culto religioso y de paso restringir el uso lugar como para actividades más estimulantes para la población no precisamente católica.

Esta situación para nada es nueva, casi todos conocemos una historia en que ciertos grupos allegados a la iglesia a veces azuzados por el párroco, muchas otras motivados por intereses personales o por querer figurar, se toman atribuciones sobre espacios comunitarios sin consultar a nadie. Convirtiéndose en regentes del patrimonio y sobre todo de la restricción del uso de los espacios con la supuesta “autoridad moral” que les otorga pertenecer a algún grupo cercano a la iglesia. Y esto definitivamente sucede en Oaxtepec como en muchas otras comunidades de Morelos.

Someter los intereses comunitarios al religioso sin previa consulta es un error. También debo aclarar que lo anterior no se trata de una mera especulación, hace poco más de una década sucedió lo mismo cuando la comunidad prestó temporalmente el edificio a la iglesia mientras se hacían reparaciones a esta última. Una vez terminados los trabajos, el sacerdote de aquel entonces también intentó apropiarse del inmueble para uso exclusivo de la parroquia, pero en ese entonces la voluntad de la comunidad prevaleció. De tal forma que lo que hoy señalo en esta columna, se hace a partir de experiencias previas, además de tener la esperanza de que este edificio sea nuevamente devuelto al pueblo de Oaxtepec y se sancione a los que permitieron esta situación.

Desde esta columna hago un llamado de atención a las autoridades correspondientes, así como al INAH Morelos para tomar cartas en el asunto sobre el uso de este inmueble histórico. Y cabe la pregunta hacia ellos ¿es más importante el culto religioso que el uso que pueda darle toda una comunidad independientemente de sus creencias religiosas? En mi opinión, dar prioridad al culto religioso no es prioritario ni más importante que el uso que una comunidad que carece de espacios techados para actividades culturales pueda darle a la antigua capilla del Hospital de la Santa Cruz. Pero la última palabra, amables lectores, la dejo en sus manos.

* Historiador

Capilla de ex hospital de la Santa Cruz. Fotografía cortesía del autor

H. Alexander Mejía García