Hemos vendido a los niños y nos la vivimos apelando a su protección. Yo no, probablemente tú tampoco si estás leyendo esto, pero personajes de derecha en Estados Unidos y cada vez más personajes del PAN argumentan que hay que proteger la familia y, sobre todo, a los niños. Los has escuchado, pero ¿cuántos de estos personajes advierten que hay que quitarle el celular a tus hijos? No muchos, ¿verdad? Están ocupados quejándose de las personas trans y el aborto, riesgos inexistentes, mientras que estudios internos de Facebook en 2021 notaban que diariamente 100,000 niños recibían mensajes de acoso sexual en Facebook e Instagram. Solo en 2023, el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotación Infantil (NCMEC) de Estados Unidos recibió más de 36 millones de reportes de posible abuso sexual infantil en redes sociales. Personalmente, conozco a al menos 3 personas que fueron abusadas sexualmente cuando eran menores de edad en línea o gracias a las redes sociales, y durante una serie de demandas, Facebook reveló que su algoritmo activamente acerca a depredadores sexuales a sus potenciales víctimas, en perfiles recomendados o permitiendo la existencia de etiquetas como #pedowhore, #preteensex y #pedobait.

¿Por qué permiten esto? Documentos internos de Facebook en 2020 describieron a preadolescentes como “un mercado valioso e inexplorado”. Cuando las personas se sienten mal, buscan validación en redes, y Facebook se asegura de que se sientan mal: les enseñan contenido relacionado con autolesiones y problemas alimenticios a usuarios que detectan como vulnerables y notaron que son “más susceptibles a ser dependientes de las notificaciones”. Esto no es solo contra Facebook; Twitter, por ejemplo, notó que el 45% de sus usuarios menores eran expuestos a contenido sexual accidentalmente. Nadie tomó estas decisiones; Mark Zuckerberg no tiene un plan para facilitar el abuso de menores, solo quiere dinero y creó un algoritmo diseñado para dárselo, un algoritmo que busca tener a la mayor cantidad de gente usando su teléfono el mayor tiempo posible sin importar quién o por qué. Y el algoritmo encontro la obvia realidad de que los niños vulnerables y los adolescentes que buscan validación van a estar pegados a sus teléfonos. Facebook no diseñó estos sistemas para que exploten niños, solo lo dejó pasar cuando pudo detenerlo.

Pero no hay políticos escandalizados al respecto, pero no hay padres gritando que debemos proteger a los niños. claro, porque cuando decimos que hay que protegerlos, muchas veces solo es una máscara para nuestro odio, pero también porque muchos padres no saben esto, porque muchos padres no tienen ni idea de qué pasa en la vida de sus hijos, y sus hijos no saben cómo decírselos. El 74% de los casos de abuso nunca son reportados a los padres de las víctimas. Por eso escribo esto, porque yo no digo que hay que proteger a los niños para convencer a la gente de odiar a las personas trans o gay en base a dos o tres casos aislados; lo hago porque sí me preocupan los niños, porque odio cuando gente de mi generación está pegada a su teléfono, pero sé que muchos tienen traumas en relación a ello, y porque gente que quiero ha sufrido, porque tengo un hermano pequeño y el internet, en el peor de los casos, va a destruir su salud mental y ponerlo en riesgo e incluso en el mejor lo va a bombardear con contenido vacío diseñado para hacerlo adicto a la dopamina constante de la pantalla, ambas para enriquecer a un grupo de hombres que ya tienen más dinero que Dios.

Porque algún día quiero tener hijos y mis opciones son dejar que el internet los ponga en riesgo o arrebatarles la posibilidad de una vida social normal por lo normalizadas que están las redes sociales.

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz