El antisemitismo es una de las formas más antiguas de discriminación en el mundo. A pesar de sus, en ocasiones, ridículas ideas, ha logrado mantenerse presente a través de la historia humana, tomando infinidad de formas, desde las persecuciones religiosas del Imperio Romano hasta el Holocausto. Una de las figuras más prominentes en teorías antisemitas es la familia Rothschild.

Los Rothschild ascendieron a su ahora mítica y, en ocasiones, imaginaria riqueza a finales del siglo XVIII, cuando Mayer Amschel Rothschild, un banquero alemán, utilizó su posición e influencia en la corte para construir un imperio financiero. Sus cinco hijos se esparcieron por Europa, fundando distintas ramas de la familia y del negocio. Debido a su increíble riqueza, formaron parte clave de eventos históricos, desde las guerras napoleónicas hasta la industrialización de Europa. El éxito que alcanzaron, a pesar de ser judíos en un mundo que nunca ha visto a los judíos de la manera más favorable posible y en una época que era, en muchos casos, activamente hostil hacia ellos, los ha convertido en figuras inspiradoras. Sirvieron como un ejemplo del ingenio y las capacidades judías, incluso en un clima hostil

Sin embargo, su gran influencia también los convirtió en el centro de un creciente número de teorías antisemitas, ya que existía un descontento creciente hacia banqueros e industriales ricos, percibidos como explotadores del sistema y de aquellos en los peldaños más bajos de la escala económica. Figuras antisemitas revivieron antiguas mentiras como los «Protocolos de los Sabios de Sion», un falso documento que propone la existencia de una conspiración judía para controlar el mundo. Los Rothschild fueron colocados a la cabeza de esta imaginaria organización y acusados de ser los «reyes de los judíos». A pesar de que los Protocolos han sido desmentidos innumerables veces a lo largo de la historia, todavía tienen una inexplicable presencia en discursos de figuras conservadoras que hablan de supuestos «cabal» secretos que controlan el mundo. Aunque no siempre mencionan directamente a los judíos, en muchas ocasiones hacen referencia a figuras como los Rothschild o George Soros (billonario judío) como el centro de estas supuestas conspiraciones.

Esta creencia ha dado lugar a un sinfín de textos, caricaturas y comentarios sobre los Rothschild, atribuyéndoles un control desproporcionado de las instituciones económicas y políticas del mundo. Estas teorías no solo son falsas, sino a veces absurdas. Por ejemplo, en internet circula el mito de que los Rothschild poseen una fortuna de 500 trillones de dólares, lo cual no solo es absurdo porque la familia, aunque aún rica, ya no tiene la influencia y riqueza que alguna vez tuvo, sino que 500 trillones de dólares es más dinero del que existe en todo el mundo.

Figuras prominentes de todo tipo han difundido teorías tan ridículas como esta. Por ello, me parece importante esta breve explicación de las teorías antisemitas y su conexión con los Rothschild, ya que figuras importantes en los medios y en la política, como Donald Trump, han mencionado muchas ideas relacionadas. Además, el actual conflicto entre Israel y Palestina ha llevado a posiciones radicales y mal informadas, lo que ha provocado que la crítica a las atrocidades cometidas por el gobierno israelí se convierta en antisemitismo por parte de personas que, sin notar los paralelismos con el antisemitismo del pasado, terminan apoyando su perpetuación mientras luchan por la causa palestina. Debemos conocer la historia para evitar mayores movimientos de odio y para hacer nuestras protestas más efectivas y certeras.

Aunque los Rothschild ya no son el centro de la mayoría de estas teorías, ya que el discurso popular se ha movido hacia figuras como George Soros o el propio Estado de Israel, es importante conocer, aunque sea brevemente, el origen de estas ideas. Esto no solo nos ayudará a no caer en ellas ni a apoyar las nefastas causas que justifican, sino también a entender cómo impulsan a tantas personas, lo que nos permitirá combatirlas. El odio hacia las clases burguesas que impulsó muchas teorías sobre los Rothschild estaba bien justificado, de la misma manera que el sufrimiento de las clases medias en tiempos modernos no es una problemática imaginaria. Sin embargo, no podemos permitir que figuras antisemitas utilicen estos problemas y el sufrimiento de las personas para empujar narrativas que no poseen ningún fundamento real.

Imagen cortesía del autor

Gabriel Humberto Hernández-Bringas Ortiz