
Hertino Avilés Albavera*
Durante mucho tiempo, la teoría jurídica sostuvo o al menos se pretendió sostener que el derecho podía interpretarse a partir de una misma forma rigurosa, en dónde se era ajeno a las tensiones sociales y a la historia. Esto bajo la idea de una seguridad jurídica, neutralidad y objetividad. Sin embargo, la experiencia constitucional ha demostrado que toda norma está influenciada por su entorno, de manera que toda disposición jurídica nace, se aplica y adquiere sentido dentro de un contexto.
La cuestión no es si el contexto influye en la interpretación, sino si el intérprete está dispuesto a reconocerlo. El formalismo jurídico clásico, defendía la idea de separar el derecho de la moral, de la política y de la sociología para preservar su cientificidad. Bajo esta lógica, el texto normativo debía analizarse desde su estructura interna, con independencia de factores externos, en dónde la norma valía por su pertenencia al sistema y no por su impacto social.
Esa aspiración, aunque metodológicamente útil, encuentra sus límites cuando se enfrenta a diversas realidades, es así que de esta manera que al aplicar una norma sin atender al entorno en que se desenvuelve puede producir decisiones formalmente correctas, pero materialmente injustas.
Frente a ello, la teoría contemporánea ha insistido en que interpretar es atribuir sentido, bajo esta línea, Ronald Dworkin sostuvo que el derecho debe entenderse como una práctica interpretativa que busca coherencia moral.
En donde el juez no es un mero aplicador mecánico, sino un intérprete que debe justificar su decisión a la luz de principios, tanto es así que la Suprema Corte de Justicia de la Nación como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han desarrollado estándares que obligan a considerar el entorno estructural del caso, especialmente cuando se trata de grupos en situación de vulnerabilidad.

En este sentido, el contexto, no es una simple circunstancia fáctica. Es una estructura de poder que condiciona las posibilidades reales de ejercicio de derechos.
*Doctor en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y profesor universitario con trayectoria de 30 años.


